Viernes 24 de Febrero 2017

San Agustín atrae a los románticos

La histórica ciudad es un destino muy gustado para celebrar el Día de San Valentín

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San Agustín atrae a los románticos
Árboles entrelazados en San Agustín son símbolos del amor y lugares favoritos de los enamorados. (Raphael Cosme / La Prensa)
Foto: Raphael Cosme / La Prensa

Por más de un siglo San Agustín ha sido considerada la ‘ciudad romántica’ o ‘ciudad del amor’, no porque haya una tonelada de chocolates o esté pintada de corazones sino porque la gente que la ha visita ha creado esa reputación por el esplendor arquitectónico colonial y del renacimiento de sus calles y plazas. Son las vías estrechas de adoquines, las garitas del centinela que sostienen las gruesas paredes de coquina del Castillo de San Marcos, la puerta de San Agustín, los alojamientos en casas victorianas, los paseos por áreas semiocultas, sus leyendas, el árbol del amor y el tradicional ‘Beso de la Plaza’ en La Plaza de la Constitución son grandes atractivos

A principios del siglo 20, un biólogo decidió hacer un experimento en diferentes puntos del centro histórico al colocar árboles de dos géneros compartiendo la tierra fértil. Al paso de los años, de una manera espectacular los árboles crecieron enlazados uno del otro y de ahí la gente de San Agustín promovió esa maravilla hasta convertirlas en una de las atracciones románticas de la ciudad. Hoy día miles de parejas llegan hasta esos árboles para afianzar su compromiso y darse el largo beso.

Las historias y leyendas de amor también han sido iconos para atraer a parejas que buscan entrega y compromiso. Así surgió la tradición del ‘Beso de la Plaza’ en el ‘punto cero’ de la ciudad, la Plaza de la Constitución. Allí, en tiempos remotos de la colonia, en el Día de San Valentín cientos de parejas se sentaban en las sábanas verdes del césped y esperaban ansiosamente la medianoche para darse un beso y sentir la fuerte brisa de la Bahía de Matanzas como señal de que quedarían unidos para siempre. Y existe una historia de amor que se cuenta a diario entre los residentes de la ciudad: durante la segunda toma del poder español en San Agustín, luego que los británicos abandonaron la Florida en 1784, los colonos de la ciudad añadieron a su tradición la leyenda del amor de Dolores García. Según explican los historiadores, Dolores García, esposa del coronel García Martí, fue amorosamente atraída por el capitán del Castillo de San Marcos, Manuel Abela, un artillero joven. El influjo del perfume de Dolores desató una loca y apasionada relación que terminó en la más descabellada tragedia en la historia del pueblo de San Agustín: el coronel García Martí, antes de salir huyendo a España, encadenó a su esposa Dolores y al capitán Abela en uno de los calabozos hasta que fallecieron. Hoy en día muchas personas dicen haber visto en horas de la madrugada al fantasma de Dolores entre los bastiones del Castillo de San Marcos y del lado oeste de la muralla.

Probablemente una de las más destacadas historias de amor tras la Guerra civil empezó en 1885 entre el empresario Henry Flagler y su segunda esposa cuando visitaron San Agustín en su luna de miel. Flagler se inspiró tras ello para transformar la ciudad en un centro de atracción turística y romántica para los millones de personas del norte que huían del invierno.

En 1930 la revista ‘Tourist Guide’ publicó una historia acerca del primer baile de parejas enamoradas en la Plaza de la Constitución de San Agustín, celebrando al mismo tiempo la primera transmisión de radio e invitando al público a participar. El evento se convirtió en una tradición.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de San Agustín se convirtió en el mejor lugar para visitar por miles de soldados que traían su pareja a un día de picnic en los alrededores del Castillo de San Marcos. De ahí pasaban a explorar el parque de la Fuente de la Juventud y terminaban en la noche llenando todas las estrechas calles de la ciudad para cerrar un día romántico.

Y como muchos acostumbramos regalar chocolates, San Agustín ya fabrica sus propias delicias. En 1966 los esposos Henry y Esther Whetstone empezaron a elaborar chocolates en una variada selección y a través de los años de la venta de estos dulces se creó una atracción llamada ‘Original Chocolate Tours’ en el cual los visitantes conocen la historia del chocolate en el Nuevo Mundo. En el día de los enamorados, qué mejor que estar en el paraíso de los chocolates en la calle King.

Delicias para el amor

Los restaurantes y casas de alojamiento cen San Agustín ofrecen opciones para la intimidad de la enamorados. Por ejemplo, la Casa Maya, un restaurante operado personalmente por Marco Barreras, brinda un menú de  gastronomía mexicana en un elegante ambiente en la calle Hypolita #22, en San Agustín.

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