¿Privatizará Osceola las bibliotecas?

¿Privatizará Osceola las bibliotecas?
El contrato ahorraría $5 millones en los próximos cinco años, que vendrían de recortes en gastos operacionales y beneficios a empleados.
Foto: Cecilia Figueroa. Especial para La Prensa

Kissimmee

La Comisión de Osceola definirá si concreta o no las negociaciones para la privatización de las bibliotecas del condado, en la próxima sesión del 12 de diciembre, fecha pautada por la Junta para discutir un contratro detallado al respecto.

Este tema ha sido controvertido en los últimos meses debido a los cambios que surgirían con esta propuesta de privatización que, según la empresa Library Systems and Services (LSSI), con sede en Maryland, ahorraría $5 millones durante cinco años.

Estos ahorros vendrían de recortes en gastos operacionales y beneficios a empleados.

LSSI brinda sus servicios a 17 sistemas públicos de bibliotecas en la nación.

Las bibliotecas tienen un déficit de $3 millones anuales desde hace tres años. Los ingresos bajos de recaudación de impuestos de propiedad, sumado a que la Junta de Osceola rebajó el impuesto a las bibliotecas casi a la mitad hace cuatro años, han profundizado la crisis económica para este sector.

Don Fisher, gerente del condado Osceola, aseguró que todo estará listo para traer la discusión del tema en la siguiente sesión y definir el panorama.

“Debemos tener el contrato preliminar listo para la Junta antes de la reunión del 12 de diciembre, y allí se va a tener una discusión sobre cómo proceder”, explicó Fisher. “Siento que es un buen acuerdo que hemos logrado poner junto. No esperamos que los ciudadanos experimenten ninguna diferencia”, agregó.

De ir por la privatización, Osceola se convertiría en el primer condado en la Florida que privatice el sistema de bibliotecas. En el 2009, el condado Seminole intentó concretarse una privatización de sus bibliotecas, pero no pasó. Residentes se opusieron al cambio, e incluso consiguieron 1,322 firmas contra la propuesta.

Gloria Colvin, presidenta de la Asociación de Bibliotecas de Florida, dijo que se opone a cualquier privatización de bibliotecas, basada en una póliza originalmente adoptada en 1998.

Colvin explicó que son muchas las razones para no coincidir que la privatización es el mejor recurso para las bibliotecas. Una de ellas es la creación de conflictos cuando entra una compañía privada en vez del manejo gubernamental local.

“Pienso que es un conflicto entre algo que es bueno para la comunidad y lo que la empresa quiera obtener como ganancias. Además, la comunidad ahora tiene el control a través de sus condados o ciudades. Hay muchos aportes comunitarios,y las bibliotecas perderían esto”, añadió.

Sobre todo, enfatizó la necesidad de la comunidad contar con servicios y recursos accesibles en estos tiempos económicos. “Muchas personas no tienen acceso a la Internet. Las bibliotecs son el único lugar donde pueden acceder a las computadoras, libros, recursos disponibles en esta economía”.

Mientras, el sistema de bibliotecas del condado Riverside, en California, se convirtió en el primer sistema de bibliotecas privatizado en la nación.

Mark Smith, administrador de este sistema en Riverside, con 33 sucursales y dos bibliotecas móviles, que dirige LSSI desde 1996, manifestó lo que ha significado este cambio a manos privadas.

“Hemos duplicado las horas de operaciones, hemos agregado más programas para niños y adultos también”, dijo.

Además, destacó los programas diseñados para la comunidad hispana, al reconocer la gran población hispana que reside en esta área, del 40% hasta más del 90% en algunas áreas.

“Reconocimos que no habían programas suficientes para ellos, así que diseñamos el programa ‘Leer es Triunfar’, que básicamente ha sido un gran empuje para la comunidad latina aquí”, precisó.

De igual forma, destacó el programa “Día de los Niños, Día de los Libros“, que desde el 2002 se realiza con éxito y aseguró que compran más libros en español y cuentan con más programas bilingües.

En Riverside expandieron sus sucursales de 24 a 33 y, de 119 empleados que contaban, ahora cuenta con 193. Sus horas de operaciones semanales se duplicaron de 618 horas por semana a 1,380, según Smith.

Por su parte, el comisionado Brandon Arrington, dijo que seguía manteniendo su posición contra la privatización de las bibliotecas.

“Me gusta las bibliotecas como están ahora”, precisó. De igual forma, Michael Harford, vicepresidente de la Junta, dijo preferir que las bibliotecas queden en manos de la comunidad.

Sin embargo, los comisionados John Quiñones y Frank Attkisson, han manifestado su voto a favor de la privatización.

“Eel control de las bibliotecas, la política de multas, horas de operación se queda con el condado”, dijo Quiñones, presidente de la Junta.

“Lo que se está hablando es que los empleados de las bibliotecas estén bajo la gerencia de esta compañía, que daría los beneficios y salarios a esos empleados”.