Ruth Fernandez y Alicia Baró: puertoriqueñas bandera

En este enero Puerto Rico perdió dos de sus ángeles: Alicia Baró y Ruth Fernández, las dos en sus 93 años.

Han pasado 65 años, pero me parece ayer estar en el Club Deportivo de Ponce, en los bailes de Mingo y sus Woopie Kids, con la cantante estelar, Ruth Fernández: “El Alma de Puerto Rico hecha Canción”. Se educó Ruth en música, se graduó de la Universidad de Puerto Rico y sirvió a su patria por muchos años en el Senado de Puerto Rico, como miembro del Partido Popular Democrático.

Esa gran embajadora de los anhelos y atributos de la puertoriqueñidad nos dejó muchos legados. Un legado especial a Florida fue su sobrino, el gran flautista Néstor Torres, que continúa la tradición de excelencia músical, la música ponceña de Juan Morel Campos y Ruth Fernández.

También murió en enero el Alma de Puerto Rico en Miami hecha Acción: Alicia Baró. Alicia no sólo fue de las más notables de nuestros líderes cívicos de Miami, sino la conciencia de la comunidad puertoriqueña de Florida; presidenta en muchas ocasiones de la Organización Demócrata Puertoriqueña (ODP), la legendaria entidad boricua de Miami de los años ’50, ’60, ’70 y ’80, y luego fue fundadora en el 1977 de la dinámica National Association of Puerto Rican Women, y muchas más entidades cívicas.

Alicia Baró es la única puertoriqueña reconocida en el Florida Hall of Fame y recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Puerto Rico.

Alicia Baró dio la talla de líder político hispano en Miami antes de surgir el empresario cubanoamericano, Jorge Mas Canosa y su extraordinaria IAPAC cubana, La Fundación Cubano Americana, que con su apoyo en el año 1980 a la ahora fenecida senadora Paula Hawkins, tumbó al senador demócrata Richard Stone. Claro, fue parte de la revolución de cambio del 1980 que trajo a Ronald Reagan y se llevó a Jimmy Carter y a muchos demócratas de Florida.

El apogeo de Alicia Baró coincidió con mi ascendencia política en Miami. Yo fui representante estatal en Tallahassee, comisionado de la ciudad de Miami hasta el 1970, alcalde de Miami de 1973 al 1985 y luego comisionado del condado Metro Dade de 1993 al 1996.

Durante esos 30 años políticos, Alicia era un baluarte partidista para mí, no por el voto puertoriqueño, que nunca pasó de más de 1% de los inscritos de Miami, sino por el señorío de Alicia. Alicia fue constante, honorable, enfocada, persistente, justa y propiamente encausada a la nobleza de espíritu.

Hoy tenemos nosotros, los puertoriqueños, a Sonia Sotomayor en el Tribunal Supremo de esta gran nación; a la ex embajadora Mari Carmen Aponte, que el presidente Obama envió a El Salvador; la presidenta de la Cámara en Puerto Rico, Jennifer González; y a doña Dora Toro en Orlando. Estas cuatro grandes mujeres boricuas de hoy siguen la tradición de las mujeres banderas, líderes puertoriqueñas, de allá y de acá, Ruth Fernaádez y Alicia Baró.

¡Alicia y Ruth, almas de Puerto Rico hechas canción y acción, viven en nuestros corazones!