Trayvon Martin: una comunidad dividida

Trayvon Martin:   una comunidad dividida
La tensión en la ciudad de Sanford, donde se llevan a cabo manifestacines casi a diario, está alta.
Foto: Migdalia Fernández. La Prensa

Sanford

Y es que, al igual que el caso de Casey Anthony, la joven acusada de asesinar su hija de dos años, ya se ven los efectos del caso del joven de 17 años, Trayvon Martin, plasmados dentro de la comunidad de la Florida Central y zonas vecinas.

Fue apenas en julio del 2011 que Casey Anthony salió absuelta. Por un período, esta región pudo disfrutar de no estar en el ojo del huracán.

Ya no. Ya todo eso terminó.

La comunidad en esta zona una vez más enfrenta -de repente-, la luz del ojo público.

“Que este nuevo crimen tampoco quede impune!!!”, opinó Perfecto Manuel Castro, en la página de Facebook de La Prensa.

Residentes como Sally Forthuber, de College Park, cerca del casco de Orlando, comenta: “Esto me recuerda a los años ’60 y ’70, cuando había una lucha, con movimientos por la igualdad donde todo se convertía -fuera o no-, en un issue blanco o en un issue negro, cuando la verdad es que, cuando una cultura se envuelve en un movimiento, nos olvidamos que al fin y al cabo todos somos igualmente humanos”.

Y así por el estilo son los comentarios que vuelan en todas direcciones por el área de Orlando.

Nuevamente la región de Orlando anda en búsqueda de la verdad, llamando a que se haga justicia.

La comunidad afroamericana está de luto y se ha unido con la frase, “yo soy Trayvon Martin”, implicando que la muerte de este joven trasciende las razas y las etnias, y pudiera ser cualquier joven en cualquier vecindario de esta zona.

La comunidad blanca no hispana ha expresado su pesar, aunque pocos de los oficiales electos de la comunidad, en su mayoría blancos no hispanos, han comentado al respecto, cosa que fue criticada en los medios locales.

Y la comunidad hispana siente el reflejo de los hechos en la herencia hispana de George Zimmerman, el vigilante voluntario responable por la muerte de Trayvon. En una nota de EFE, el defensor de Zimmerman expresó que la madre de su cliente es peruana.

“No es justo que tan pronto hay un caso de muerte busquen la herencia hispana del criminal aunque sea lejana y nos quieran tirar el muerto”, dijo Hilda Cortés, residente de Orlando. “Aunque sí es cierto que existen hispanos racistas, aun no se sabe realmente qué pasó y veremos lo que dice la investigación”.

Claramente existe una gama de variedad de opinión con respecto a los hechos y los procedimientos de investigación de la Policía de Sanford, una ciudad con una población de casi 54,000, al norte de Orlando, donde casi un tercio de los residentes son afroamericanos y un 20% son hispanos, según el censo 2010.

La tensión en Sanford es tal, que la ciudad tuvo que publicar en su página Web un “Aviso Importante” sobre Trayvon Martin, explicando, en formato de pregunta y respuesta, porqué el Departamento de Policía actuó a su manera. Luego, con temor a que hubiera un conflicto violento , los comisionados llevarón a cabo un “town hall” para que los residentes se deshagaran y así bajar los ánimos un poco.

El consenso general no ve a este caso como uno de crimen a un humano. Ya se han expuesto las posturas raciales y socioeconómicas y se apuntan hacia los estereotipos.

Esta semana estos estereotipos se puntalizaron aun más, con la publicación de informacion de que Trayvon, además de supuestamente vestir como un pandillero con “hoodie”, también usaba marihuana y era violento.

Sin embargo, el problema no es de índole racial exclusivamente. La mentalidad y el desarrollo sociocultural de cada individuo le permite tomar su posición al respecto.

Según el Dr. Herfel Torres, experto en la comunicación no verbal y residente de Casselberry, “el problema es que se ha escalado a un contexto racial, cuando la realidad es un contexto de origen social y cultural, donde los estereotipos del lenguaje corporal se estandarizan para crear una ilusión que abre paso al origen de esta división entre las masas, tengan o no la razón”.