10 años para pensar en su crimen

10 años para pensar  en su crimen
Familiares de Luis Rivera Ortega fuera del tribunal en Orlando.
Foto: Iza Montalvo. La Prensa

Cuando Elisa Ortega tomó el estrado, la sala judicial de la corte se paralizó: “Tú mataste a mi hijo”, exclamó en voz alta la madre, mirando fijamente al hombre que esperaba nervioso ser condenado a la cárcel.

De pronto, el silencio se vio interrumpido por sollozos y hasta algunos familiares de la audiencia tuvieron que ser escoltados al pasillo del tribunal de la Corte del Noveno Circuito de Orange y Osceola en el centro de Orlando para calmar los ánimos.

El acusado, Robert Roedell, de 26 años, lucía pálido, y de vez en cuando bajaba la cabeza.

“Luis Rivera Ortega, me hizo mujer, fue mi primer hijo”, continuó la m adre entre lágrimas. “Él arrebató eso de mi vida”, le decía la progenitora al juez Jefferey C. Arnold.

Luis Rivera Ortega tenía solamente 15 años y el sueño de jugar baloncesto profesional, cuando fue atropellado fatalmente mientras iba en su bicicleta en el área de la Forsyth en el este de Orlando, el día de Año Nuevo del 2008.

Roedell, manejaba un Dodge Neon, al doble del límite de velocidad, cuando ocurrió el trágico accidente y se presume que la causa del choque tuvo que ver con una carrera clandestina.

A raíz del suceso, la Legislatura de la Florida aprobó en el 2010 “The Luis Rivera Ortega Street Racing Act”, que aplica penalidades más severas a los infractores.

El convicto enfrentaba una pena máxima de 15 años tras las rejas, aunque por no tener antecedentes criminales, le fue impuesto un castigo de 10 años que podría ser reducido por buena conducta.

Algunos en la corte salieron indignados con la decisión del magistrado por considerarla insuficiente.

Zoraida Ríos Andino, una activista local, criticó la decisión del juez.

“Si hubiese sido un anglosajón de seguro hubiera sido distinto, pero como es boricua, le dan la pena mínima y ahorita ya verás que sale antes”, opinó airada.

La tía de la víctima, que dice haberlo criado como a un hijo, también se quejó.

“Él nunca ha demostrado remordimiento, él nunca ha dicho ‘perdón por lo que hice’ “, dijo Katty Ortega, con una pancarta en la mano que leía “Paren las carreras ilegales” con las fotos de la víctima y su inseparable primo.

“Él va a cumplir ese castigo, pero cuando salga de la cárcel va a ser un hombre joven, podrá rehacer su vida y sus familiares lo podrán visitar en la cárcel. No podemos pedirle a Dios que abra las puertas del cielo para poder ir a ver a Luis”.

Amigos y familiares del convicto lo describieron como un joven honesto, trabajador y responsable. Dijeron que el accidente cambió totalmente su vida y, más aún, tras haber perdido a su madre a manos de un chofer borracho años antes de la muerte de Luis Rivera Ortega.

“El se siente profundamente arrepentido de lo que ocurrió…esperamos que encuentren la paz y el perdón en su corazón con la ayuda de Dios”, dijo la prometida de Roedell en el estrado.

Antes de dictar sentencia, el juez hizo referencia a otras 24 cartas que recibió de familiares de Roedell pidiendo clemencia.

“Casi no puede dormir y no pasa un solo día que no recuerde lo que ocurrió y se siente agobiado por el remordimiento”, narró el padre de Roedell en una carta.

Y ese será su castigo, asegura Elisa Ortega. “En la cárcel va a tener tiempo de pensar todos los días lo que hizo”.