En Orlando tras 7 meses en Afganistán

En Orlando  tras 7 meses en Afganistán
Barbosa y otros soldados examinan los regalos que le obsequió una voluntaria al llegar a Orlando.
Foto: María T. Padilla. La Prensa

A Orlando llegaron esta semana unos 22 reservistas de la Marina Infante, tras pasar siete meses en Afganistán.

Y el gran milagro es que se fueron juntos y regresaron juntos, menos un soldado que regresó a Orlando un mes antes.

“Esto es como un sueño hecho realidad”, dijo el soldado boricua Jason Barbosa, de Orlando, quien regresó por tercera vez de una misión militar.

A Barbosa, de 26 años, lo esperaba con brazos abiertos su mamá Myrna Ramos, en el Wilson Reserve Center, cerca del Aeropuerto Internacional de Orlando. Ramos ya tenía planificado una barbacoa junto a otros familiares para celebrar la llegada de su primogénito. “Cada vez que iba la pesadilla comenzaba”, dijo.

Sin embargo, para Ramos, la pesadilla continúa porque un hijo llegó pero otro se fue. Su menor Joel, de 20 años, había partido para Afganistán unas semanas antes. “Estoy contenta porque él (Jason) me llegó, pero tengo el corazón en dos lados”, explicó.

Así es para muchos familiares de soldados activos que van una u otra vez a Afganistán y, en algunas circunstancias, a Irak.

Para Yanny Bletzer, de 22 años, fue su segundo regreso de Afganistán.

“Y no pienso regresar a menos que me llamen de nuevo”, dijo la soldado, una de dos mujeres que hicieron el viaje militar como parte del “Third Platoon Operation Enduring Freedom 11.2”.

Esta sección de Infantes de Marina se encargaba de transportar materiales y personal en la provincia Hellmund, en Afganistán, un trabajo bastante peligroso debido a los esplosivos improvisados (improvised explosive device) en las carreteras de ese país.

Tras siete meses de estar bajo constante tensión, los soldados regresen a sus casas para comenzar de nuevo.

Algunos, como Barbosa, piensen recomenzar sus estudios universitarios, en particular estudios en Justicia Criminal.

Aún así, Barbosa tendrá que trabajar para generar ingresos. Para muchos soldados esta es la parte de su transición a la vida civil más difícil, ya que llevan meses fuera de la fuerza laboral y la economía aún no ha tomado impulso.

“Ese es un problema grande que tenemos. Muchos no encuentran trabajos cuando regresan a casa”, dijo Jennifer Moore, del Wilson Reserve Center. “Tenemos soldados que regresan y luego pierden sus casas porque no tienen trabajos”.

No tiene que ser así. Moore dice que en Wilson Reserve Center hacen lo más posible para proveer oportunidades o contactos de empleo.

Empleadores que quisieran darle oportunitades a veteranos para llenar plazas vacantes pueden llamar el Wilson Reserve Center en el 407-240-5939, ext. 1716