Un fin de semana de Romanza

Un fin de semana de Romanza
Desfilaron cientos de personas con vestimenta de todas las épocas cuando San Agustín fue ocupado por españoles y británicos.
Foto: Raphael Cosme. Especial para La Prensa

San Agustín

La semana de Romanza ya es historia para contar luego que cientos de personas abarrotaron las calles del distrito histórico de esta ciudad para seguir de cerca las actividades del Bicentenario de la Constitución de España.

La brisa de la bahía de Matanzas soplaba las banderas coloniales española y la británica levantando su emblema patriarcal como símbolo de solidarismo a una nueva constitución durante el Gobierno español del brigadier Sebastián Kindelan en 1812.

Desde la tarde del sábado la puerta amurallada de la calle St. George en San Agustín inició la parada donde desfilaron cientos de personas vistiendo ropa de todas las épocas cuando San Agustín fue ocupado por españoles, británicos y piratas de las flotas del corsario de Sir Francis Drakes.

En una reconstrucción histórica, los participantes en el desfile llegaron hasta la Plaza de la Constitución y crearon la muralla humana de honor para dar paso a la familia real que llegó hasta el Monumento de la Constitución para la ceremonia del gobernador Sebastian Kindelan, quien explicó a los presentes sus momentos difíciles.

Kindelan tuvo que proteger el monumento de no ser derribado luego que una orden del rey de España cancelaba la constitución del gobierno liberal impuesto por Napoleón Bonaparte en los pocos años de ocupación en España.

La celebración del Bicentenario de la Constitución de España continúo en la Fuente de la Juventud, donde llegó Don Juan Ponce de León 500 años atrás para cerrar con el festival de Belleza Latina y La Música.

Las chicas de Miss Mundo Latina Chrisally Espinal, Imani Vélez y Elysees Ortiz dieron un toque de belleza a las aguas de los manantiales del tradicional Parque de la Fuente de la Juventud para luego presentarse en tarima con sus trajes de reinas y trajes de baño.

El entretenimiento musical latino fue el común denominador para los hispano y no hispanos bajo un solo techo.

El público bailó y disfrutó de los ritmos de rancheras, salsa y merengue hasta caída de la noche.