Homenajan a Raquel Tacón

La pasión por el baile comenzó para Raquel Tacón a los 6 años, cuando se escapaba de su casa para ir a cantar a la radio o a bailar en su natal Valladolid, en España.

Su familia –ninguno artista–, muy temprano tuvieron que comprender que el artista nace, no se hace. Fue así cuando a los 12 años su padre la lleva a Madrid a vivir con una familia para educarse formalmente en el arte del flamenco y el baile clásico español.

Luego de largas horas de estudios y de licenciarse en Madrid, Tacón, a sus 16 años, ya era toda una profesional que, aunque menor de edad, bailaba en el tablao y comenzó a viajar por Asia, Europa, Irán, Iraq y el Mediterráneo, llevando el arte de su zapateo con la naturalidad y gracia que le destacaba la joven bailarina.

En su tour mundial visitó a E.U. y se radicó en la Florida Central, donde lleva 30 años representando a España en esta zona. Tanto así que, desde el año 2002, fue honrada como vice cónsul de España en la Florida Central y desde entonces funge como enlace entre la corona y los Estados Unidos en asuntos de españoles en esta área.

“He sido muy afortunada”, comentó la bailarina. “He hecho de mi vida lo que he querido y he convertido mi pasión en un estilo de vida”.

Tacón cuenta que el que no vive su pasión es muy difícil que sea feliz. “El baile para mí es como el oxígeno que respiro. No me imagino una vida sin él”.

Tacón además ha dado clases a cientos de bailarinas en su academia de baile y como maestra invitada en estudios reconocidos. Si no está bailando, está enseñando o sirviendo su labor de vice-consul española.

Hoy día, unos 50 años después, Tacón continúa su labor de embajadora de este arte y será reconocida en un homenaje el 16 de junio en el teatro del edificio de comunicaciones Nicholson, de la Universidad de la Florida Central.

Este homenaje constituirá del regreso de Tacón al escenario luego de no haber enfrentado una audiencia por casi cinco años, en los que se dedicó a dar clases en su academia de baile.

Tacón estará acompañada por un equipo de 16 personas, ocho bailarinas, dos cajoneros, un guitarrista y hasta un poeta con la poesía de Federico García Lorca, entre otros.

“El aplauso es la mayor recompensa de cualquier artista”, comentó la artista, quien hará un honor en su repertorio a la reina de los gitanos, Carmen Ayala, como parte del espectáculo.

“Me pareció que un homenaje es algo aburrido y decidí convertirlo en un show”, asegura la intérprete. “Uno nunca está demasiado tarde para regresar al escenario”.