Aponte: Mujeres no se rindan

Aponte:  Mujeres no se rindan
La embajadora Mari Carmen Aponte recibe la Llave del Condado Orange de manos de la alcaldesa Teresa Jacobs. Solo dos Llaves del Condado se han entregado a figuras públicas, una de ellas a Aponte. Dilia Castillo. Especial para La Prensa

Lake Buenaventura

La confirmación fue un proceso arduo, difícil. La criticaron fuertemente. Un senador inicialmente se opuso. No se sabía si sería confirmada.

Sin embargo, Mari Carmen Apote nunca titubeó y hoy en día –seis meses más tarde–, es la primera puertorriqueña en ser embajadora de Estados Unidos a un país, en este caso El Salvador.

“Mi papá siempre me decía que en la vida hay muchas buenas excusas”, dijo la embajadora, la oradora invitada a los premios Mujeres Destacadas de La Prensa. La clave es, “¿qué tú vas hacer para triunfar a pesar de…?”. Es decir, a pesar de todos los retos que enfrenterás, dijo.

Ese fue el mensaje principal de Aponte, que dirige una embajada con más de 500 empleados, la gran mayoría de éstos salvadoreños, en un complejo que compone más de 40 acres.

“Yo me pude haber rendido, pero no lo hice porque sabía que sería ‘una buena excusa’ para no nominar a otra puertorriqueña”, comentó.

Aponte, quien recibió la Llave del Condado Orange de manos de la alcadesa Teresa Jacobs y la Llave de la Ciudad de Orlando de manos del comisionado Tony Ortiz, animó a las mujeres en la audiencia a que se apoyaron una a la otra.

“Yo estoy parada sobre los hombros de todas ustedes. Los hombros míos también son fuertes. Yo nunca me rendiré para mí ni para ti”, prometió, añadiendo que está consciente de que muchas mujeres en Orlando vocalmente apoyaron su confirmación.

En la embajada en San Salvador, una de las primeras cosas que Aponte cuestionó fue no tener mujeres en su equipo de seguridad, cosa que le haría su vida más fácil en ocasiones. Ahora tiene dos mujeres policía, dijo en una entrevista.

Recordó que, cuando fue abogada en un bufete con siete socios, de los cuales solo dos eran mujeres, aprendió a preguntar, “excuse me, ¿y las mujeres?”.

“A veces hay que ser la persona que dice “excuse me, donde están las mujeres?”, dijo la embajadora.

Aponte dijo estar involucrada en eventos y actividades en la capital salvadoreña, asistiendo a al menos un evento por día. Es una manera de conocer a la población y dejarse conocer, explicó.

El Salvador cuenta con más de 6 millones de personas. Uno de sus grave problemas son las pandillas, como la Mara Salvatrucha, del cual muchos de sus miembros fueron deportados de los Estados Unidos.

El problema es de carácter “criminal transnacional que debilita las instituciones salvadoreñas”, según el Departamento federal de Estado.

Actualmente existe una tregua entre las varias pandillas, tregua que los E. U. navega cuidadosamente.

Sin embargo, E. U. ha tenido relaciones diplomáticas con El Salvador desde 1863, o sea desde los tiempos de Abraham Lincoln, de acuerdo con el Departamento de Estado.

En este país, los salvadoreños suman casi 2 millones, y ocupan el cuarto rango entre los grupos latinos de mayor población, según el Centro Hispano Pew. La gran mayoría de los salvadoreños están concentrados en el área de Los Ángeles, California.