Libertad para Óscar López Rivera

“…conocer la verdad y la verdad los hará libres” Juan 8:32Una espiritualidad liberadora es parte de nuestro pensamiento religioso. En medio de nuestro quehacer diario, o sea, nuestra vida enfrentando dificultades, sufrimientos, dolores, alegrías, triunfo, éxitos, está la presencia del Dios creador, misericordioso y amoroso. Un Dios que nos enseña a amar, nos enseña a ser justos, y a respetar a todo ser humano. Para nosotros los cristianos, Dios llega hasta el extremo de enviar a su propio Hijo para liberarnos-salvarnos, enseñarnos su Plan Divino: el amor, la justicia, la verdad y la paz.

Cuando uno recibe noticias positivas, éstas nos llenan de gran esperanza y mucha alegría para nuestras vidas. Cuando recibimos noticias negativas, éstas se convierten en un reto, por lo tanto nos adentra a actuar en línea con el plan de Dios.

Estas ocasiones nos parecen como algo fuera de la realidad. Es así porque nuestro pensamiento humano se enfoca en nuestro propio interés y se nos ha olvidado el pensamiento divino. Ese desbalance nos lleva a despreciar la verdad evangélica del plan de Dios.

Por ello presento un ejemplo de esa realidad en nuestro diario vivir: la defensa de los derechos humanos de Óscar López Rivera, preso político puertorriqueño quien lleva 31 años preso en una cárcel. norteamericana. Es muy relevante presentar quién es esta persona, la cual se encuentra privada de su libertad y lleva su propio “vía crucis”.

Para mi, personalmente, Óscar López Rivera nos da un una lección , mensaje, testimonio de esperanza, perseverancia y fe vertical. Por ello, tenemos que salir a luchar por su libertad desde todos los frentes de nuestra sociedad.

¿Quién es Óscar López Rivera? Es una persona comprometida con su comunidad en la ciudad de Chicago. Ayudó en la creación de la escuela superior Dr. Pedro Albizu Campos y del Centro Cultural Puertorriqueño.

Participó en la lucha por la educación bilingüe en las escuelas públicas y estimuló a las universidades en el reclutamiento de estudiantes, personal y profesores hispanos. Ayudó a fundar programas educativos en la prisión de seguridad máxima en Stateville, lllinois.

Óscar López Rivera sirvió en las Fuerzas Armadas y es un veterano condecorado de la Guerra de Vietnam. Fue un organizador comunitario de comunidad que luchaba por mejores viviendas, empleos, educación y mejores condiciones de vida para los puertorriqueños y otros grupos marginados.

López fue arrestado en el año 1981, y está sirviendo una condena de 70 años por conspiración sediciosa, por su compromiso con la independencia de Puerto Rico. Él no fue acusado o sentenciado de causar daño o quitar la vida a alguna persona. La fecha proyectada para su liberació proyectada para su libertad es esta sefialada para el n es 2023. Él ha sufrido unos 31 años de encarcelamiento, incluyendo 12 años en solitaria.

Para conocer el pensamiento de nuestro hermano Óscar López cito una carta que él escribió a su hija: “….puedo acostarme todas las noches con mi consciencia limpia porque en mis manos no hay sangre; también mi corazón sigue lleno de amor y de compasión. Nací boricua, sigo siendo boricua y moriré boricua. No acepto las injusticias y jamás le daré la espalda cuando sea consciente que ellas ocurrenSi no le puedo hacer bien a alguien jamás le voy hacer daño. Y si no tengo nada bueno que decir de una persona, no voy a decir nada”.

Para la libertad de Óscar López Rivera se han unido personalidades internacionales, todos los partidos políticos de Puerto Rico, de diferentes denominaciones religiosas, del movimiento obrero y estudiantil. Ejemplo de ello fue la reciente carta que el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, le escribió al presidente Barack Obama, pidiéndole la libertad de Óscar López Rivera.

Puedo decir que durante este tiempo de Cuaresma, y acercándonos a la Semana Santa, cuando reflexionamos sobre el camino de Jesús a la cruz, nos encontramos con un personaje de la calidad y sensibilidad humana de Óscar López que vive su propio “vía crucis”.

Roberto Morales es padre en la Iglesia episcopal St. John’s, en Kissimmee.

Kissimmee FloridaTeL @a7l 846-es64