Madre protesta por trato a hijo preso

Madre protesta   por  trato a hijo preso
Maritza Negrón Natalia Nevárez. La Prensa

Pronta a protestar y hacer huelga de hambre, Maritza Negrón busca ser escuchada para detener lo que considera el abuso de derechos humanos contra su hijo en prisión en el condado Lake.

Jonathan Rodríguez, el hijo de Negrón, fue encontrado culpable por venta y posesión de drogas en el 2005, por lo cual fue sentenciado a 15 años en prisión.

Explicó que en los últimos dos años su hijo ha tenido problemas dentro de la prisión, donde, según Negrón, ha estado aislado por más de 90 días en varias ocasiones.

De acuerdo con Negrón, en el confinamiento Rodríguez no puede bañarse ni salir de la celda. Además, dice que las alegaciones de su castigo penal, luego de ser investigadas por autoridades, no fueron comprobadas. Negrón dijo que su hijo se ha estado quejando de dolor estomacal hace meses y no ha recibido ayuda médica.

La situación de Rodríguez quizás no sea inusual, ya que, según la American Civil Liberties Union (ACLU), los Estados Unidos tiene más prisioneros en régimen de aislamiento que todos los países del mundo, con un total de 80,000.

Esta cantidad agrupa el 25% de prisioneros aislados del mundo, disminuyendo así las oportunidades de rehabilitación para decenas de miles de reos y poniendo en mayor riesgo su salud mental.

Varios grupos de activistas como la ACLU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Amnistía Internacional están presionando al sistema judicial en E. U. a solucionar el problema del confinamiento solitario. El año pasado la ACLU comenzó el Proyecto Nacional de Prisiones para asegurar que las cárceles y otros lugares de detención cumplen con la Constitución, la legislación nacional y los principios internacionales de derechos humanos.

Por su parte, Negrón reconoció que si un preso comete una falta que es probada, “está bien [estar aislado] por romper la reglas de la institución”.

Sin embargo, alega que, cumplido el castigo, se le está violando los derechos humanos a su hijo, de 31 años, puesto que le han quitado las llamadas a familiares. También hace casi dos años que no ve a su familia, según Negrón, y necesita atención médica.

Los elementos que Negrón solicita se consideran derechos humanos, según las Naciones Unidas. “Eso está en la carta de derechos humanos”, enfatizó.

Una portavoz del Departamento de Correcciones dijo a La Prensa que investigará respecto a este caso.

Según la ACLU, la población penal de Florida es la tercera más grande en el país, con más de 100,000 personas en 60 prisiones estatales.

“Yo entiendo que, aunque mi hijo haya hecho algo malo y toda acción va a tener un resultado, yo soy su mamá y yo, pues, no lo puedo dejar. Tengo que saber de él y tengo que estar en comunicación”, recalcó Negrón.

Esta madre teme no sólo por represalias contra su hijo, que ya lleva casi 10 años encarcelado, sino también por otros confinados en la misma situación.

“Esto es una injusticia… por la puerta que yo logre sacar a mi hijo pueden venir otra gente detrás que no tienen ni familia”, puntualizó.

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