Leadership Orlando busca cultivar líderes

Leadership Orlando busca cultivar líderes
La clase 86 de Leadership Orlando del otoño de 2013. Leadership Orlando

Primera de una serie

Hace poco tuve la oportunidad de trepar un poste de 35 pies y cruzar otro de 35 pies, para luego saltarme y quedar con los pies en la tierra. Antes de explicar por qué tomé este riesgo, les contaré cómo llegué a esa decisión.

Soy una de 80 profesionales de la clase número 86 del curso Leadership Orlando, afiliada a la cámara de comercio de Orlando, también llamada Orlando Inc. Esta organización busca desarrollar líderes locales con una serie de clases que abarcan temas importantes a la comunidad.

Cabe señalar que en un futuro cercano muchos más de los líderes comunitarios tendrán que salir de la comunidad hispana, a raíz de los cambios demográficos en esta región.

Nuestra primera clase comenzó la semana pasada, con dos días de charlas y conferencias. Una de las oradores invitadas que más impresionó a los estudiantes fue la exalcaldesa de Tampa, Pam Iorio, autora del libro Straightforward: Ways to Live and Lead.

Yo me perdí esta sesión para poder cerrar este rotativo a tiempo. Pude leer el libro de Iorio y ver algunos de sus vídeos para ponerme al día.

Creo que Iorio dejó una huella porque tocó unos puntos claves de cómo ser un mejor líder. Sus consejos retaron a miembros de la clase a examinar su comportamiento, evaluar o cuestionar sus resultados día a día y quizás cambiar su modo de pensar.

Iorio dijo que cada uno de nosotros es un “trabajo en progreso” y que nunca es muy tarde aprender cómo ser un mejor líder tanto en la oficina como en su propio hogar.

El segundo día de clase fue dedicado a ver cómo convertir nuestros retos a estímulos, participando en ciertos ejercicios físicos que nos exigían cooperación, comunicación y mutuo apoyo, entre otros.

Así fue que me encontré frente a ese poste de 35 pies de alto. Observé varios de mis compañeras subir y cruzar al otro lado.

Una de ellas fue Joyce Odongo, de Wells Fargo, que se puso el casco en la cabeza y se sometió al desafío, con bastante aprensión. Otra fue Joanna Victoria, del Buena Vista Palace Hotel & Spa, que al llegar a los 35 pies de altura se paralizó del temor y se puso a temblar. Joanna, sin embargo, terminó su reto.

Otra amiga, Kerri Burns, del SPCA de la Florida Central, me animó, diciendo, “María tú también lo puedes hacer”.

Pues no tuve más remedio que subir el poste.

A tres partes de subir, pensé que estaría fuera de mi mente pero ya era muy tarde. Tenía que terminar.

Lo más difícil fue hacer la transición de un poste a otro y empezar a caminar. Uyyy.

No miré hacia abajo, sino adelante, a la fronda de los árboles y el cielo azul. Empecé poco a poco y luego más rápido hasta llegar al otro lado.

Al saltar de esta altura, experimenté un sentido de confianza en mí misma, aunque al principio estaba llena de dudas. También sentí humildad al concluir que aún me faltan muchas experiencias de las cuales puedo aprender. Por esa razón soy estudiante de Leadership Orlando.