Dar la mano en Navidad

Dar la mano en Navidad
Celebran la Navidad en el Concilio para Envejecientes de Osceola: (de i.) Nerida y David Miranda; Germán y Ana Colón; Carmen Otero; y Conrado y Cristina Urrea, entre otros. Cecilia Figueroa

Aunque vivan lejos de su tierra natal, recuerdan con júbilo sus Navidades pasadas junto a los suyos, mientras han construido “su segunda familia” con amigos de diversas nacionalidades, quienes conocen sus dolencias, necesidades y con quienes comparten su diario vivir.

Se trata de cientos de envejecientes de diferentes partes del mundo, que celebran su cena de Navidad con música típica, juegos y comida festiva en el Concilio de Envejecientes de Osceola, donde comparten en las diversas actividades recreativas durante la semana.

Así, Carmen Otero, que hace 14 años dejó Puerto Rico para vivir con su hijo en la Florida Central, dijo que aún extraña su isla, pero que ha encontrado aquí un círculo de nuevas amistades.

“Todos somos unidos, nos preocupamos de los demás, sabemos los días de aniversarios, celebramos y hasta compartimos nuestras dolencias”, comentó Otero.

Agregó, que en la casa de su hijo, celebran con cerca de 80 personas, entre amigos y familiares que saborean platos típicos de la isla —”aunque no sabe igual que la comida que preparábamos en Puerto Rico”. Son platos tradicionales como pasteles y arroz con gandules , y no puede faltar el coquito, la bebida típica de estas festividades de la isla.

De igual forma, Nerída Miranda, añora su Isla del Encanto y dijo que pasará estas Navidades allá sin saber si pueda volver otra vez.

“No me he sentido bien de salud últimamente. Quiero ir a decirle adiós a mi isla, a mi gente. No importa dónde uno vaya a vivir, siempre la tierra de uno se lleva en el corazón”.

El matrimonio Ana y Germán Colón, fundadores del grupo hispano de este concilio hace 20 años, han cultivado amistades de diferentes países con quienes han conocido las diversas culturas.

“Antes habían muchos puertorriqueños, ahora somos como las Naciones Unidas, de todas partes del mundo”, dijo Germán Colón. “Es interesante. Nos llevamos muy bien, hablamos el mismo idioma, aunque con diferentes acentos, aprendemos de sus comidas, cultura. No estamos solos. Este es nuestro hogar”.

Mientras, entre música navideña, arroz con gandules, ensalada y pernil se llevó a cabo el sexto almuerzo para personas de la tercera edad de Latino Leadership en el Rennaissance Senior Center.

Más de 300 personas del área de Orlando celebraron “A Golden Christmas”, en donde también recibieron regalos y servicios de belleza de parte de estudiantes del Artistics School of Nails and Cosmetology.

María Díaz, instructora de la escuela de belleza, comentó que llevó a sus estudiantes para que aprendan la importancia de darle a la comunidad.

“Yo adoro a las personas mayores y creo que la comunidad debe ponerse más junta y tener más amor y dedicación a los abuelos y a las personas mayores para que ellos se sientan bien…”, dijo Díaz.

Marucci Guzmán, de Latino Leadership, explicó que el almuerzo se realiza porque la presidenta de la organización, su madre Marytza Sanz, “entiende que hay muchas personas de tercera edad que pasan las Navidades solas. Este es el regalo de la organización de nosotros hacia ellos: un almuerzo completamente gratis que hacemos todos los años”.

Para Rosa Romani, peruana de 62 años, es el segundo año que participa del almuerzo.

Este año estuvo “maravilloso, sobre todo la comida muy buena. Ese arroz con gandules sabroso, el pellejito del pernil sabroso y la música también”, dijo Romani.

Para otros en el área de Orlando, la temproada navideña es fuerte, porque carecen de dinero para comprar regalos, comida u otras necesidades. Es por eso que organizaciones como Toys for Tots coordinan repartición de regalos.

En el área de Orlando, con la ayuda de unos 45 voluntarios, Toys for Tos repartió juguetes a casi 25,000 niños de hasta 15 años de edad, unos 3,000 juguetes más que el año pasado.

Uno de los voluntarios, James Maham, de 49 años y veterano, contó que este es tercer año que trabaja de voluntario.

Maham lo hace en memoria/recordación de una amiga que era voluntaria todos los años, pero falleció hace tres años. Desde ese entonces ayuda a Toys for Tots.

“Es bien divertido. Tú vienes aquí, conoces personas y tienes la oportunidad de regalar juguetes”, contó. “El ver la sonrisa en la cara de alguien cuando le regalas una bicicleta es grandioso”.