Pedaleando por un sueño

Pedaleando por un sueño
En Sanford, Francisco Díaz conoció a este joven, cuyo padre fue deportado. Iza Montalvo

APOPKA

Ya a las cinco de la mañana Francisco Díaz estaba en pie el martes, preparándose para lo que será el recorrido en bicicleta más largo de su vida.

Primero se detuvo en Sanford y luego de Orlando retomó su camino rumbo a Washington DC.

En cada pausa que realiza en su jornada conoce alguna persona que le cuenta una historia que le reafirma su propósito.

“Todo lo hago en bicicleta, voy al mercado, hago diligencias, es mi modo de transporte”, dijo durante una entrevista con La Prensa en la Asociación de Campesinos de Florida. “Decidí hacer este viaje poniendo a Dios primero, con mucha oración, mucha fe, por todas las personas que sufren tanto como yo”.

Díaz, de 41 años, es un inmigrante indocumentado natural de México Distrito Federal, que partió desde Homestead, Florida, el 1 de marzo con el objetivo de llamar la atención del presidente Barack Obama, al que le gustaría entregar un bolígrafo para que él mismo firme un alto a las deportaciones.

No es aficionado a las bicicletas o a ningún deporte en particular, no se ejercita regularmente y dice que no tiene ningún padecimiento de salud que le preocupe.

En las más de 1,000 millas que recorrerá, no viajará solo, pues cuenta con un equipo de personas que lo siguen en varios automóviles.

Por los últimos 15 años ha vivido en Estados Unidos, en este suelo contrajo matrimonio con una mujer anglosajona y además casi encuentra la muerte.

Mientras laboraba en construcción, cayó de 25 pies de altura y se fracturó ambas piernas.

“No pienso en el dolor en las piernas ni en el cansancio”, expresó. “Pienso en que este viaje de algún modo valdrá la pena”.