Juntas en la fe y la amistad

Tres amigas le están ganando la batalla al cáncer con apoyo emocional y concientizando a otras latinas
Juntas en la fe y la amistad
Blanca Otero.
Foto: Cecilia Figueroa, Especial para La Prensa

Son tres valientes amigas que han llorado juntas, reído juntas y, como soldados que enfrentan con bravura las más duras batallas, han sobrevivido al cáncer de seno con muchas ganas de vivir y llenas de fe.

Un diagnóstico que las encaminó hacia una ruta desconocida para llegar a su meta: salvar sus vidas y las de otras mujeres a través de sus testimonios.

La puertorriqueña Blanca Otero, de 66 años, en noviembre de 2012 fue diagnosticada con cáncer del seno nivel 1, sin tener antecedentes familiares de cáncer. Al sentir una pequeña bolita sobre la piel de su seno derecho, consultó a su doctora y le pidió que la enviara a hacerse una mamografía. Hacía dos años que no se había hecho un examen y fue entonces que descubrió su padecimiento.

“Es horrible, cuando recibes la noticia y escuchas la palabra cáncer, lo primero que piensas es me voy a morir, uno piensa en los hijos, el esposo y es sumamente difícil aceptarlo”, dijo Otero.

Le realizaron una lumpectomía y le extirparon el tumor del seno. Recibió 32 tratamientos de radiación, batallando día a día con los efectos secundarios del tratamiento.

“La radiación te debilita, te deja casi sin fuerzas, pero te ayuda la fe, leer historias motivadoras, leí el libro de la actriz Adamari López y otros. Hablar con otras mujeres que han pasado por la experiencia te fortalece y sobre todo el amor de la familia”, agregó esta maestra de profesión y poetisa, quien se desempeña como vicepresidenta de la Casa de Puerto Rico en Orlando.

Otero encontró la fuerza que necesitaba en dos amigas, sobrevivientes de cáncer que le ayudaron mucho en este proceso. “Tuve depresión, pero como soy una mujer de fe me puse en sus zapatos, ellas fueron mi inspiración para salir adelante”, precisó Otero al referirse a Thelma Moreno y Norma Morales, ambas sobrevivientes de cáncer de seno.

Así, sin querer, a estas tres heroínas las unió el dolor y la satisfacción que encuentran ayudando a otras mujeres a su alrededor, recordándoles la importancia de hacerse la mamografía anual, de examinarse con frecuencia sus senos para saber si todo anda bien, de darse ánimo y hasta encontrar recursos como grupos de apoyo.

Precisamente, en este mes de concientización sobre esta enfermedad, Otero organizó una reunión en Casa de Puerto Rico, por su cumpleaños hace unos días, donde seis sobrevivientes de cáncer de seno compartieron sus experiencias y animaron a los asistentes a realizarse mamografías anuales para prevenir y detectar la enfermedad en etapa temprana.

“Todos nos vestimos de rosa, fue algo muy emotivo ver a tantos amigos y hacer un llamado sobre la importancia de hacerse la mamografía”, enfatizó.

Pero la lucha no ha terminado para Otero. Sorpresivamente, en estos meses le pidió a su oncólogo que le realizara una mamografía bilateral y el cáncer reapareció en su otro seno.

“Tomé la decisión de hacerme la mastectomía radical”, dijo esta mujer, que espera en las próximas semanas someterse a esta cirugía. Mientras, por otro lado, su esposo, también padece de cáncer y ambos se animan en esta dura lucha.

“Es triste, pero vamos adelante, lo más importante es tener un hombro, tener a alguien con quien llorar, tener ese sostén emocional y uno lo encuentra en los amigos, los libros, la gente que están pendientes y nos dan ese apoyo”, añadió emocionada.

De igual forma, Norma Morales, contó con su esposo, Luis Morales, quien dejó tres meses de trabajar para dedicarse a la recuperación de su amada, quien fue diagnosticada con cáncer de seno cuando tenía 48 años de edad, hace 16 años. “Ella era la fuerte, yo era el blandito”, recordó el esposo.

“Me detectaron un tumor grande y me realizaron la mastectomía. Hay que enfrentarlo, aceptar lo que venga con mente positiva y fe. Mi consejo es siempre que se debe seguir el tratamiento médico, cuidarse en la alimentación y el calor familiar es muy importante”, dijo Morales, de 64 años, quien se realizó la mastectomía y se sometió a las terapias de quimio y radiación.

Sin embargo, en 2010, recibió otro duro golpe cuando le diagnosticaron con cáncer en el otro seno. Dijo que ella misma se inyectó de fuerza espiritual para enfrentarlo otra vez.

“No me he hecho la reconstrucción. Lo importante es estar viva, sana por mi familia. Pienso en mis ganas de vivir y aquí estoy”, dijo esta madre de familia.

Por otro lado, Moreno, de 56 años, dijo que celebra con alegría cada día y cada año que con victoria ha vencido al cáncer. Dice haber encontrado una noble misión llevando su testimonio a todas aquellas mujeres que necesitan esa palabra de aliento, fortaleza y convicción de que también saldrán adelante.

“Alguien que recién empieza a luchar con esto, tiene que ponerse positiva, cuando sienta esa depresión, esos días que se derrumba tiene que ponerse optimista y darse ánimo, por sus hijos, por su familia, por uno misma”, dijo Moreno.

Esta madre y abuela guatemalteca sobrevivió al cáncer de seno nivel 4 cuando le detectaron el padecimiento en noviembre de 2012. Era un nivel 3, tras hacerle una biopsia, en días, el tumor se había manifestado y decidió realizarse la doble mastectomía.

Pese a que no sentía ninguna molestia ni dolor, ella notó una pequeña bolita en su seno izquierdo. Fue a su doctor para pedirle una mamografía, solo por las dudas.

“Me sentía muy cansada para esa época, tenía mucho sueño, no tenía ningún dolor, pensé estaba anémica, pero no que era cáncer y menos de esa magnitud. Fue un ‘shock’ cuando me dijeron, pero así mismo, dije tengo que enfrentarlo y voy a vivir”, dijo.

Por eso no se cansa de insistir en que las mujeres conozcan su cuerpo y reconozcan cualquier anomalía por pequeña que parezca: “uno conoce su cuerpo, esté atenta a los cambios, así como el carro de uno le va dando señales, el cuerpo también va diciéndonos que algo no anda bien, no dude y vaya a su doctor inmediatamente”.

Esta valiente mujer dijo que tras las sesiones de radiación y quimioterapia pasaba días casi inmóvil en su cama por los estragos y hasta superó una fuerte infección que estuvo en estado crítico. “Uno no se puede dejar vencer, hasta ahora digo que se han equivocado conmigo, que no tengo cáncer”, dijo Moreno, quien se sometió a la reconstrucción de senos.

Ella es voluntaria en el grupo de apoyo de UF Health Cancer Center, miembro activo de la Casa de Puerto Rico y hasta tiene su propio programa de radio. Exhortó a pacientes de cáncer de seno a participar del primer grupo de apoyo en español que se realizará en el UF Health Cancer Center, el próximo 6 de noviembre, a las 10:45 am en el cuarto piso de esta entidad en Orlando.