Activan comité local de ayuda en inmigración

Activan comité local de ayuda en inmigración
El inmigrante Manuel Zelaya explica a los pastores y al obispo Ángel Marcial
Foto: Cecilia Figueroa, Especial para La Prensa

Miguel Zelaya fue uno de los inmigrantes que se benefició a través de una amnistía en 1986, una ventana legal que en aquella época le permitió hacer una vida normal en Estados Unidos.

Con más de 30 años en este país, tanto él como Jessica Ramírez conocen muy bien lo duro que es vivir bajo las sombras por temor a ser detenidos y enfrentar la deportación.

A pesar de que la acción ejecutiva del presidente Barack Obama para proteger a millones de indocumentados que lleven más de cinco años en EEUU con hijos nacidos aquí no es una amnistía, la misma ha sido fustigada de manera fulminante por representantes republicanos que defienden medidas enfocadas primero a la seguridad nacional.

A raíz del anuncio, varias organizaciones como el Consulado de México en Orlando, la Asociación de Campesinos, Mi Familia Vota y líderes religiosos están tomando acción en el Centro de la Florida para proveer orientación a quienes lo requieran.

Zelaya y Ramírez forman parte de los voluntarios que desean ayudar a facilitar este proceso a través de la iglesia a la que asisten y la Asociación Campesina de la Florida donde funge como organizador.

“Fui uno de los que pude obtener esa amnistía en ese entonces, ahora tengo el privilegio de ser residente y quisiera que otros compañeros tengan ese privilegio para que puedan trabajar libremente, llevar a sus hijos a las escuelas sin temor, en fin, que vivan libremente en este país”, expresó.

De igual manera, Ramírez, miembro de la Asociación Campesina de Florida, dijo que espera que el cuerpo legislativo federal finalmente pueda generar una solución definitiva a la situación migratoria, un problema social, de seguridad nacional y económico.

“Vamos a seguir en la lucha, hasta que logremos esa reforma integral para todos nuestros hermanos”, afirmó Ramírez.

Ramírez vivió el drama de estar “sin papeles”, cuando tuvo a su esposo por 21 días en la cárcel. Pudo quedarse en el país, ante la condición médica de uno de tres hijos, nacidos en Estados Unidos.

“Es bien difícil, es un dolor grande que las familias se separen, queremos que las familias vivan en libertad, donde venimos a trabajar”, expresó.

Por su parte, Ángel Marcial, obispo administrador de la Iglesia de Dios de la región sureste de la nación y presidente de la Fraternidad de Concilios y Entidades Evangélicas (FRACEEV, por sus siglas en inglés), que representa a cerca de 2,000 iglesias, destacó que espera que esta acción ejecutiva dé esa paz a muchos inmigrantes que acuden a sus iglesias con esta preocupación.

“Este es un problema que la iglesia atiende con mucha seriedad. El presidente Obama ha hecho ese compromiso con nuestra gente, ya era hora que cumpliera esa promesa”, dijo el obispo Marcial.

Por otro lado, Soraya Márquez, coordinadora estatal de Mi Familia Vota, destacó que su organización está al pie del cañón y que no hay tiempo que perder.

“El tiempo es corto y vuela, así que hay que llevar esta información a los inmigrantes, debemos llegar a ellos, ser eficientes con aquellos que cumplan con los requisitos, que tengan sus documentos listos para que cuando llegue el momento de aplicar estén listos”, puntualizó.