Quieren compartir historia de los Borinqueneers

Kissimmee

De los últimos deseos que compartió el sargento Jesús Asencio Vázquez con algunos conocidos antes de morir, formar parte de una nueva exhibición en el Museo de Historia Militar en Kissimmee se contó entre ellos.

“Pienso que este es el momento de hacerlo”, dijo Héctor Rodríguez, presidente del Concilio de Veteranos y Soldados Puertorriqueños, capítulo de la Florida Central, refiriéndose a un nuevo proyecto que intenta presentar en el museo.

La idea es exponer reliquias, honores, banderas, uniformes y parafernalia militar que plasmen las hazañas de los Boriqueneers durante la Guerra de Corea y la Segunda y la Primera guerras mundiales. Actualmente existe un cuadro dedicado al regimiento en el museo, que abrió el 31 de marzo de 2014.

“Aún estamos tocando puertas y en el proceso de planificación”, explicó Rodríguez.

Asencio murió el pasado 19 de enero a la edad de 87 años. Natural de Comerío, Puerto Rico, este soldado dedicó gran parte de su vida al servicio de la milicia: desde 1948 a 1974. Al retirarse de Fort Knox en Kentucky, Asencio se mudó a Orlando en 2007. Durante el servicio militar fue honrado con tres medallas púrpura y una de bronce. A Asencio lo sobreviven su esposa Nilda, su hija Ileana y su hijo Carlos.

“Mi padre siempre estaba dispuesto a ayudar en todo lo que tuviera que ver con el Regimiento [65 de Infantería], dispuesto a dar a conocer su historia y la de sus compañeros de guerra a las nuevas generaciones. Quería asistir en lo que pudiera para que se lograra la exhibición. Vivía muy orgulloso del desempeño que tuvieron en Corea y crecí escuchando muchas de sus historias de combate”, dijo a La Prensa Carlos Asencio.

Los Borinqueneers, la única unidad segregada de soldados puertorriqueños en la historia de la milicia estadounidense, enfrentó la discriminación racial y étnica. Sin embargo, frente a estas circunstancias, las inclemencias del clima y la barrera del idioma, ellos lograron defender a sus camaradas en batallas clave ante el enemigo.

El pasado 10 de junio de 2014, los soldados fueron galardonados con la Medalla de Oro Congresional, uno de los honores más prestigiosos que otorga el gobierno de este país, tras tras ser aprobada la medida en la legislatura federal.

A poco más de un mes de ser honrados en la Casa Blanca por el Presidente Barack Obama, otro Borinqueneer, el sargento Julián Colón, de 82 años, falleció en Lutz. Colón, de Cayey, Puerto Rico, se mudó a Florida en 1981. También perteneció al DAV (Disabled American Veterans), que agrupa a los soldados discapacitados.

Asimismo, durante la época de Navidad, el veterano Ángel M. Santana murió a sus 93 años de edad en Orlando. Santana nació en Comerío, Puerto Rico, en 1921 y también formó parte del regimiento. Gerardo Alverio de 95, oriundo de San Lorenzo, también falleció el pasado 23 de enero en su residencia en Deerfield Beach.

Por otro lado, entre otras actividades pendientes en honor a estos valientes soldados está una ceremonia en la que se develará la segunda fase del parque 65 de Infantería en Buenaventura Lakes, este viernes.

Según Betzaida García, coordinadora de alcance del Condado Osceola, la segunda fase consiste en una área recreativa que incluye una pista para caminar y otra para jugar con discos voladores (frisbees).