Vivieron para contarla

Los bomberos luchan contra un fuego en Florida cada 10 minutos
Vivieron para contarla
En 2013 murieron 124 personas en incendios en Florida.
Foto: Wendy Thompson, Especial para La Prensa.

Si fuese por los números, puede que una familia puertorriqueña residente en Orlando no estuviese aquí para contarla. El fuego se esparció rápido y, en menos de lo que una vecina pudo alertarlos, las llamas ya cubrían las puertas de la pequeña casa móvil donde una abuela, hijos y tres nietos dormían en espera de la llegada de los Tres Reyes Magos, ajenos al peligro del siniestro que los dejó desamparados.

La muerte por incendios y quemaduras es una de las causas más comunes de fallecimientos no intencionales en Estados Unidos, y son justamente las casas móviles o prefabricadas las que se llevan la peor parte de estas estadísticas, con el doble de fuegos mortales, según un estudio sobre fatalidades por incendios en residencias móviles que publicó en su base de datos la Biblioteca Nacional de Medicina, en Washington DC.

Todo pasó muy rápido. Corrimos, no encontrábamos la salida, las llamas ya estaban en la sala, la cocina”, relata en entrevista con La Prensa Sylvia Román, de 58 años, y cuya vivienda, ubicada dentro del parque de casas móviles Carriage Court, en el este de Orlando, fue consumida por las llamas y dañada por el humo casi en su totalidad, el pasado 4 de enero.

“Rompimos una ventana y saltamos hacia afuera”, añade esta abuela que considera estar viva “de puro milagro”.

Un fuego cada 10 minutos en Florida

Cada 10 minutos con cinco segundos algún departamento de bomberos de Florida está apagando un fuego, según datos de la Oficina del Jefe de Bomberos de Florida, en Tallahassee. Muchos de estos siniestros ocurren en nuestra área, como en el Condado Orange, donde el año pasado los bomberos respondieron a 176,080 alarmas de incendios, seis personas perdieron la vida y otras 30 resultaron lastimadas, de acuerdo con datos de esa agencia estatal, encargada de investigar las causas de incendios.

De acuerdo con la misma fuente, que recoge los reportes y estadísticas de todos los departamentos de bomberos de Florida, un total de 124 personas murieron a consecuencia de incendios en 2013, ocho de ellas en Orange, dos en Osceola, otras dos en Lake y cuatro en Polk. Con todo, y comparadas con el año anterior, estos números representan una disminución del 22.5% en eventualidades fatales.

Aunque los incendios son un riesgo en cualquier época del año, son los meses de diciembre a febrero los más susceptibles, cuando la combinación de fiestas decembrinas con sus luces, y el frío invernal que invita a buscar calor mediante el uso de artefactos eléctricos, fácilmente pueden convertirse en elementos que expertos en prevención de incendios llaman “triángulo de fuego”, una fórmula de oxígeno, calor y combustión, explica la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA, en inglés): “lo más importante es suprimir la fuente de calor para evitar o combatir el fuego”.

Con las llamas por doquier, la familia parecía atrapada. El extinguidor de incendios no funcionó (estaba vencido desde 2007, según la etiqueta en el mismo) y los detectores de humo tampoco funcionaron, explica Román.

Esto es algo que las autoridades reconocen es común. De acuerdo al director de la Agencia Federal para el Manejo de las Emergencias (FEMA, en inglés) Dennis Hunsinger, “muchos estadounidenses desestiman su riesgo de incendio y muchos tampoco cuentan con un plan de respuesta de emergencia o fallan en practicar (estos planes)”.

“Nosotros nos encargamos de inspeccionar las alarmas de incendios y los extinguidores cada tres meses”, afirma en ese sentido Nelia Tollinchi, gerente de la comunidad Carriage Court, y aclara que esas inspecciones son hechas solamente a las casas propiedad de RHP Properties, una de las compañías de parques móviles más grandes del país y dueña del Carriage Court Mobile Home Park.

“Nos aseguramos de que las viviendas de nuestra propiedad estén al día con los códigos y eso incluye que sus detectores de humo y extinguidores funcionen”, asegura, para añadir que “los dueños de las casas móviles que rentan lotes en nuestros parques son responsables, cada uno, de mantener sus equipos contra incendios”.

Al hablar del fuego que consumió su vivienda, los ojos de Román parecen buscar entre los escombros de lo que fue su casa. Pero lo que puede ver es un interior cubierto por el tizne negro, vestigios de lo que fue una vida familiar típica: muñecas rotas, zapatos de niños, libros de cuentos infantiles, carritos de juguetes, ropas chamuscadas y, en su cocina, los frascos de sazones criollas, ollas. En la mesa del comedor, un pilón para deliciosos mofongos con chicharrones tostado por las llamas parece perpetuar la cultura boricua que, aún debajo de las cenizas, se percibe en cada rincón del abrasado hogar.

Desamparada, preocupada y sin dinero, y sin seguro en su propiedad, Román buscó evitarse más problemas y cedió el título de su casa móvil a la gerencia del Carriage Court. “Quería librarme de cualquier responsabilidad, que alguien se lastimara, algún niño entrara a la casa o se cayera, y yo sin dinero para cubrir ningún gasto, por lo que les pedí ayuda”, explica Román.

Román, quien por el momento se ha mudado con su novio, Luis Vega, al tiempo que su hijo se las arregla junto a su esposa y sus cuatro hijos en una habitación de hotel en Orlando, ha podido sentir de cerca el flujo de ayuda por parte de organizaciones sin fines de lucro, como la Asociación de Puertorriqueños Viviendo en Florida, cuyo vicepresidente, el cantante Sandy Gutiérrez, ayudó con un concierto benéfico durante el pasado Festival de San Sebastián.

No fue fácil encontrar ayuda. Tocamos muchas puertas, las de los políticos, representantes por quienes la comunidad votó, pero no respondieron”, explica en entrevista telefónica desde Tampa Luis Adorno, presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico en Florida. “Encontramos, eso sí, mucho apoyo a través de las emisoras de radio, y el pueblo, esos que escuchan las emisoras, se movieron para ayudar a uno de los nuestros, especialmente una familia con niños que quedó en la calle”, afirma Adorno. “Logramos donativos de electrodomésticos, ropas, camas, y hasta las sábanas, así como una cantidad en efectivo”, amplía.

Román está agradecida con la comunidad, dice. “La comunidad se ha portado muy bien con nosotros y hemos recibido donativos, la escuela les dio ropa, juguetes y útiles escolares a los niños”, afirma motivada, al mismo tiempo, por las posibilidades de continuar recibiendo el apoyo de la comunidad para reconstruir la casa móvil.

“Me gustaría tener mi casa de vuelta para reconstruirla y quisiera que me devolvieran el título”, dijo Román. La propiedad, que había sido puesta en venta, según los registros de ventas de casas prefabricadas http://www.mhvillage.com, por la suma de $200 volvió a manos de Román. Al cierre de esta edición, la abuela boricua estaba trabajando con la gerencia de Carriage Court en el proceso de retorno de la casa móvil.

“Me sintió muy feliz, después de la intervención de La Prensa, la señora Tollinchi me está ayudando con todo el proceso para devolverme el título de mi casa”.