Una lucha por vivir y por el futuro

La madre de un niño de 5 años, enferma de leucemia, se aferra a la vida para cuidar y ver crecer a su hijo, afectado de espina bífida
Una lucha por vivir y por el futuro
TERAPIA MUSICAL. Limari disfruta del piano
Foto: Migdalia Fernández, Especial para La Prensa

Limari Torres Meléndez era una joven profesional dedicada al campo de las comunicaciones, muy enamorada y estrenándose como madre de un varón.

Cinco años después se aferra con fuerza a Dios y a la esperanza de encontrar un donante de médula ósea que la ayude a prolongar su vida. Una vida que dedica a su hijo.

Dos meses después de dar a luz a su primogénito y único vástago, Ian Daniel, llegaron las malas noticias.

Lo que parecía tan sólo un dolor de muelas la trasladó a la sala de emergencias de un hospital.

“El dolor se puso tan y tan fuerte que yo no podía con él y le dije a mi esposo que me llevara al hospital porque las oficinas de dentistas están cerradas de noche”, explicó Torres Meléndez, de 33 años.

Durante largas horas esperó en la sala de emergencias del Hospital Auxilio Mutuo en la ciudad de Hato Rey, en Puerto Rico, con incertidumbre y sin obtener respuestas.

Su madre, Luz Meléndez, quien reside en Orlando, viajó a la isla de inmediato pensando que estaban dejando morir a su hija.

Los médicos intentaban lograr un diagnóstico de lo que aparentaba ser una prognosis complicada.

Ese dolor de muelas fue la señal de auxilio que su cuerpo dio ante otro mal que la acechaba sigilosamente.

“Sin ninguna emoción me dijeron: mamita, tienes leucemia. De ahí fue que cambió mi vida”, dijo Torres Meléndez, en entrevista con La Prensa.

“Lo primero que pensé fue en mi hijo que tenía tan sólo dos meses de nacido y en mi esposo y familia. Si yo me voy, ¿qué le queda a ellos?, ¿quién se va a hacer cargo de él (su hijo) ? No hay nadie como mamá”, expresó la joven madre.

Y así fue como comenzó su proceso largo y doloroso, tanto físico como emocional. “No sabía que mi cuerpo aguantaría tanto”, dijo.

Posteriormente estuvo internada 45 días en el hospital Centro Médico de Puerto Rico. Al ser dada de alta del hospital, se mudó a la Florida con toda su familia.

Torres Meléndez ha pasado por cinco remisiones en los últimos años para tratar su condición de leucemia tipo mieloide aguda. Según la Sociedad Americana contra el Cáncer, este tipo de cáncer puede avanzar agresivamente y de no ser tratado es fatal en cuestión de meses.

La situación de esta joven puertorriqueña fue de mal en peor ya que mientras ella recibía sus primeros tratamientos, su hijo tuvo que ser operado para tratar una espina bífida, una malformación congénita en la que existe un cierre incompleto del tubo neural al final del primer mes de vida embrionaria y posteriormente, el cierre incompleto de las últimas vértebras.

“Fue bien duro tenerla a ella en un hospital y al bebé en otro”, recordó Meléndez, quien cuidó al niño cuando su hija estaba mal.

No fue hasta que regresó el cáncer por segunda vez que decidió hacerse un trasplante de médula ósea. Su hermano, con una compatibilidad perfecta de 10 a 10 puntos, fue su donante. El procedimiento se realizó en el Centro de Moffit en Tampa, un centro especializado en cáncer.

Luego del trasplante, tuvo una remisión larga de casi unos dos años y medio.

Sin embargo, una vez más, el cáncer volvió. Sin darse por vencida, Torres acudió al Florida Hospital, donde la llevaron a otra remisión. El cáncer la abandona y regresa, aunque cada vez con remisiones más cortas.

De vida o muerte

Según el Dr. Ananya Mandal, la médula ósea es el tejido esponjoso blando que se encuentra en el interior hueco de los huesos largos. En los adultos, la médula en los huesos grandes produce células de sangre nueva. La médula ósea forma alrededor del 4% del peso corporal total y se usa para producir mas células de la sangre.

La organización Be The Match indica que la posibilidad de que un donante sea llamado para dar vida es tan sólo de una en 500.

Esta organización facilita el proceso de trasplantes de médula ósea y entrelaza las necesidades de un paciente con un potencial donante compatible. Su base de datos se extiende a todas partes del mundo.

“Es un asunto de vida o muerte y un donante puede ayudar con sólo una extracción sencilla”, dijo la portavoz de la compañía, Amanda Abell.

Según la organización, el comienzo del proceso para registrarse como donante potencial es sencillo y libre de costo. Con sólo visitar la página web y solicitar el registro como potencial donante te envían un kit para tomar una muestra de células de la mejilla. Los efectos secundarios posibles para un donante de médula son mínimos.

El tiempo promedio de recuperación completa de un donante es de 20 días después de la donación, pero un 5% de los donantes recuperan totalmente en tan solo dos días y un 18%, en siete días.

En Puerto Rico, por ejemplo, se diagnostica a casi 800 personas adultas al año con algún tipo de cáncer relacionado con la sangre, como linfoma, leucemia y mieloma múltiple.

Las estadísticas de solicitud de trasplante en EEUU indican que 110 de 800 puertorriqueños que están en espera recibirán un trasplante. Con apenas 25% de probabilidades de compatibilidad con un pariente, cada año más de 30 pacientes se ven en la necesidad de buscar un donante fuera de la familia.

En Be the Match, los hispanos registrados como donantes representan un 10% de esa lista, lo que dificulta a otros hispanos conseguir el donante perfecto. Esto debido a que es mucho más probable conseguir una coincidencia perfecta si el donante es de la misma etnia. Estudios sobre el tema concluyen que existe una relación directa entre la etnia y la genética, según la organización.