Abre oficina de ayuda para indigentes

Abre oficina de ayuda para indigentes
La pastora Pérez ha dedicado su vida al servicio de los desamparados,
Foto: Cecilia Figueroa, Especial para La Prensa

Kissimmee

La viuda Juanita Santana, de 64 años, vive apenas con lo que recibe del seguro social cada mes y para sobrevivir económicamente cuenta con la incondicional ayuda de la pastora Nellie Pérez. “Cada semana puedo contar con pan, dulces y otros gustitos que no podría comprarlos porque no me da el dinero”, dijo Pérez, quien recibió una bolsa de alimentos, de manos de la pastora.

Kissimmee Family Mission Inc., la organización sin fines de lucro que lidera la pastora Pérez con su esposo Rafael por más de 20 años en este municipio ahora cuenta con una oficina de asistencia pública. Esta oficina además servirá para que desamparados buscando trabajo puedan utilizar esta dirección o el apartado postal como referencia.

“Yo soy como el doctor, estoy ‘on call’ todos los días, a cualquier hora”, indicó Pérez.

Historias similares se repiten, madres buscando ayuda para sus hijos, para comer y para resolver casos familiares.

Pérez, indicó que al menos recibe 200 llamadas de personas por semana, a quienes asiste en diferentes formas, por lo que sabe, que esta oficina podrá ser de gran ayuda para los necesitados y personas con discapacidades mentales.

Cada domingo sirven desayuno en un parque del centro de Kissimmee a entre 80 y 100 desamparados con alimentos donados por organizaciones locales.

Adelina Lagarre vive en Kissimmee hace 12 años y dijo que con la ayuda que recibe en alimentos de parte de esta organización y lo que recibe en cupones puede ingeniárselas para comer cada mes, “esto es una gran bendición”, dijo.

La voluntaria del centro, Iriz Cruz, de 52 años, conoce lo que es la violencia doméstica, las drogas, el alcoholismo y vivir en la calle, debido a sus malas decisiones, explicó. Ahora es pastora evangelista.

“Me arrepiento de todo el tiempo que perdí, y aquí estoy queriendo ayudar a otros”, dijo Cruz.

Otra mujer que durmió en su carro por casi tres meses, Milagros Ortiz, narró por su parte, que sobrevivió con apenas una funda de papas o ‘chips’ y la caridad de desconocidos en una época de su vida.

“No sé leer ni escribir, nadie me daba trabajo. La pastora me ayudó, nadie me había dado una segunda oportunidad”, dijo entre lágrimas, al recordar, lo duro de la calle.

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Cada domingo sirven desayuno en un parque del centro de Kissimmee a unos 80 a 100 desamparados, gracias a las donaciones de organizaciones locales.

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