¿Por qué tu hija (y tu hijo también) necesita la vacuna contra el papiloma?

La Administración de Medicamentos y Alimentos indica que la vacuna es casi 100% efectiva para prevenir infecciones de varias cepas graves del virus
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¿Por qué tu hija (y tu hijo también) necesita la vacuna contra el papiloma?

Marina, originaria de la Ciudad de New York, tenía 17 años cuando recibió su primera vacuna de las 3 inyecciones que se requieren contra el virus del papiloma humano, pero omitió las últimas dos. Ahora está infectada con esta enfermedad de transmisión sexual y es mucho más probable que desarrolle no solo verrugas genitales, sino también cáncer cervical y muchos otros tipos de cáncer.

“Si hubiera sabido más sobre el virus del papiloma humano habría tomado todas las precauciones necesarias”, dijo. Marina, quien nos solicitó no revelar su apellido, difícilmente es la única que subestimó los riesgos del HPV (virus del papiloma humano) o que no siguió los pasos necesarios para evitarlo.

En el 2006, la Administración de Medicamentos y Alimentos aprobó la vacuna contra el virus del papiloma humano para niñas y mujeres, y en el 2009, la aprobó para niños y hombres. Y la FDA dice que la vacuna es 100% efectiva para prevenir infecciones de varias cepas graves del virus, cuando se administra en las dosis correctas en el momento adecuado.

Aun así, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) menos de la mitad de las niñas en Estados Unidos entre las edades de 13 y 17 años y solamente cerca del 20% de los niños varones de esas edades habían recibido las 3 inyecciones en el 2014, el año más reciente del cual se tienen datos disponibles.

Y un análisis realizado por Consumer Reports sobre los patrones de vacunación entre los grupos de médicos de atención primaria de California sugiere que incluso son menos los niños que reciben la vacuna a los 13 años, la edad en la que los expertos sugieren que esta es más efectiva. Los datos de Integrated Health Association, una organización no lucrativa que trabaja para mejorar la calidad de la atención médica y reducir sus costos, muestran que en el 2014 solo 23% de las niñas y 16% de los niños en esos grupos médicos, recibieron esa vacuna cerca de su cumpleaños número 13. Esto se compara con un 79% de pacientes de 13 años de edad en esos mismos grupos que fueron vacunados apropiadamente con otras vacunas para niños.

Nuestro análisis también sugiere que el hecho que los niños reciban la vacuna VPH depende, en parte, del médico con el que consultan. Descubrimos una amplia variación en los índices de vacunación contra el virus del papiloma humano entre los grupos de médicos, desde menos del 3% hasta cerca de 50%, tanto para niños como para niñas.

¿Por qué son tan pocos los pacientes que se ponen las vacunas? ¿Y por qué los médicos no estándo tratando de hacer algo para asegurarse de que los pacientes se las pongan?

En parte se debe a cómo los médicos tratan el tema con los padres y los hijos, dice Pamela Phillips, M.D., jefa de pediatría en Cedars-Sinai Medical Group en Los Angeles. Su consultorio tiene uno de los índices más altos del estado en cuanto a la vacunación contra el virus del papiloma humano, habiéndoles administrado las 3 dosis a 50% de los varones y a 42% de las niñas al cumplir los 13 años de edad. Philip dice: “El lenguaje que uno use para presentar la vacuna y la confianza con la que el médico hable sobre esta, hacen una gran diferencia”. Así que ella se asegura de explicar lo que hace la vacuna, cuán efectiva es y por qué es tan importante.

Incluso comparte su experiencia durante la explicación. “Tengo 3 hijos entre las edades de 12 y 17 años, así que siempre les digo que yo los vacuné cuando tenían 11 años”, ella dice.

Aun así, Phillips admite que, con frecuencia es difícil convencer a los padres para que les permitan vacunar a sus hijos, en parte porque hay muchas concepciones equivocadas sobre el virus del papiloma humano.

Esas creencias erróneas incluyen pensar que el virus no es tan peligroso, que solo las niñas son susceptibles de contraerlo o que la vacuna es muy riesgosa. Y algunos padres no quieren vacunar a sus hijos porque creen que los motivará a empezar a tener relaciones sexuales más pronto. Asimismo, algunos médicos dudan si deben hablar sobre la vacuna con sus pacientes porque les preocupa que pueden ofender a los padres.

A continuación, refutamos 7 mitos comunes sobre el virus del papiloma humano.

Mito 1: El HPV no es muy común o peligroso

Realidad: De hecho, es la enfermedad de transmisión sexual más común en hombres y mujeres, y afecta a 79 millones de estadounidenses y a muchos millones de personas más alrededor del mundo. Anualmente, solo en Estados Unidos, hay un estimado de cerca de14 millones de casos nuevos y la mitad de estos se dan en personas entre los 15 y los 24 años de edad.

Es verdad que la mayoría de las personas infectadas combaten el virus y no tienen señales del mismo hasta después de 2 años, pero durante ese tiempo todavía puedes contagiárselo a otras personas. Y el virus del papiloma humano es la causa principal no solo de cáncer cervical sino de otros tipos, como cáncer del pene, ano, garganta, boca, cabeza y cuello.

Mito 2: La vacuna HPV es muy riesgosa

Realidad: Los efectos secundarios de la vacuna contra el virus del papiloma humano son igual de graves o comunes que cualquier otra vacuna, lo que significa que es muy segura, dice Melisa Gilkey, Ph.D., una investigadora que se especializa en la salud de los adolescentes, la prevención del cáncer y las vacunas en el Centro de Investigación de Atención Médica Pediátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard del Departamento de Medicina Demográfica.

Un informe de agosto de 2014, preparado por los CDC, analizó más de 67 millones de dosis de vacunas administradas entre junio de 2006 y marzo de 2014 y descubrió que solo el 4% se vinculaba a efectos secundarios. Los más comunes: desmayos luego de la vacuna (por eso deberías permanecer sentado durante 15 minutos después de recibir la vacuna), reacciones locales en el sitio de la inyección, mareos, náuseas y dolor de cabeza. Para tranquilizarte, Gilkey dice que todavía no se conocen efectos secundarios a largo plazo relacionados con la vacuna HPV.

Mito 3: Mi hijo todavía no es sexualmente activo, por eso no necesita la vacuna

Realidad: Por varias razones, ese es en realidad el mejor momento para vacunarse contra el HPV. Primero, la vacuna funciona mejor cuando se administra antes de que las personas se expongan al virus; es decir, antes de que empiecen a tener relaciones sexuales, dice la Dra. Anna Beavis, M.D., M.P.H., miembro del área de oncología ginecológica del Hospital Johns Hopkins en Baltimore y coautora de un artículo muy completo sobre esta vacuna en la edición de febrero de 2016 de la revista Frontiers in Oncology.

De acuerdo con la Sociedad Estadounidense del Cáncer, si a los niños se les administran las 3 dosis en el tiempo recomendado, se podría reducir el número de casos de cáncer relacionados con el virus del papiloma humano por casi 28,500 al año. Además, dice Beavis, los niños entre los 10 y los 14 años de edad tienen una respuesta inmune más fuerte a la vacuna que las personas mayores, así que cuando se les administra la vacuna a esa edad, eso les brinda una mejor y posiblemente más larga protección.

Finalmente, aunque los efectos secundarios son mínimos a cualquier edad, los adolescentes tienen menos probabilidades de experimentarlos que las personas mayores de 20 años de edad, sugiere Beavis.

Mito 4: Mi hija se hace la prueba de Papanicolaou regularmente, así que no necesita la vacuna HPV

Realidad: Sí, las pruebas de Papanicolaou han sido altamente efectivas para detectar el cáncer cervical, pero no lo previenen, como lo hace la vacuna. El virus del papiloma humano también puede causar otro tipo de cáncer en hombres y mujeres, que no se detecta en una prueba de Papanicolaou. Además, vacunarse ayuda a prevenir el contagio del HPV.

Mito 5: Ponerse la vacuna motivará a mi hijo o hija adolescente a ser sexualmente activo

Realidad: A muchos padres les preocupa esto, pero las investigaciones sugieren que esta inquietud no está justificada. Por ejemplo, un estudio de 2012 realizado por la Academia Estadounidense de Pediatría comparó a 493 niñas que estaban vacunadas con el virus del papiloma humano contra 905 que no lo estaban. No se descubrieron diferencias significativas entre los dos grupos en cuanto a la frecuencia con la que las jóvenes buscaban asesoramiento sobre anticonceptivos, se realizaban exámenes para detectar enfermedades de transmisión sexual o embarazos.

Además, con frecuencia los niños inician su actividad sexual mucho antes de lo que les gustaría pensar a los padres.  “En Estados Unidos, la edad promedio para iniciar la actividad sexual es cerca de los 14 o 15 años”, dice Beavis. “Muchos adolescentes ya son sexualmente activos y vacunarse contra el virus del papiloma humano no hará que esa probabilidad aumente”, dice ella.

Mito 6: La vacuna solo es realmente importante para las mujeres, y yo tengo un hijo varón

Realidad: Es verdad que el virus del papiloma humano puede causar cáncer cervical, pero también está asociado a las verrugas genitales además del cáncer de pene, ano, garganta, boca, cabeza y cuello, que también afecta a los hombres. Si a los varones se les vacuna apropiadamente, anualmente se podrían prevenir cerca de 11,000 casos de cáncer relacionados con el virus del papiloma humano entre los hombres estadounidenses. Y aunque es probable que los hombres infectados con este virus no experimenten síntomas, aun así pueden infectar a sus parejas, por eso vacunarse reduce el contagio del virus hacia otras personas.

Mito 7: Si mi hijo o hija recibe la vacuna cuando es adolescente, la vacuna ya no tendrá efecto cuando la necesite

Realidad: Al contrario de lo que sucede con otras vacunas, no existe evidencia que compruebe que el efecto protector de esta vacuna disminuye con el tiempo, dice Beavis. Por eso los expertos dicen que no se necesita ninguna vacuna de refuerzo, al menos por ahora.  “Una investigación sugiere que el efecto dura al menos de 8 a 10 años”, dice Beavis, y “es probable que estudios que se están llevando a cabo actualmente muestren que el efecto dura incluso más tiempo”.