COLUMNA COMBATE: La bolsa es la vida

La paga que reciben las boxeadoras por parte de los promotores del espectáculo es una miseria
COLUMNA COMBATE: La bolsa es la vida

Buen tema para empezar el año.

La paga que reciben los boxeadores y para este caso puntual las boxeadoras por parte de los promotores del espectáculo.

Cortito y al punto: una miseria.

Habituados como estamos a la danza de los millones que se llevan a casa Floyd Mayweather, Manny Pacquiao o ‘Canelo’ Alvarez de pronto caemos en el feo error de hablar del boxeo como un deporte que hace ricos a los peleadores.

Ricos llegan ser los empresarios y si acaso un dos por ciento de los boxeadores. Los demás viven en una economía de subsistencia y para ellos lo que ganan subiendo al ring suele ser tan poco que apenas les da para vivir.

Es decir: La bolsa es la vida.

Una suma en dólares que para un telonero que va cuarto o quinto en una cartelera de una plaza grande no pasa de 10 mil dólares.

Imagina uno que para una mujer de élite que ya tiene un recorrido en los medios y ya se vende como una marca que genera utilidades habría una suma respetable.

!Pues no!

De respetable nada.

Todo lo contrario es un irrespeto que a una atleta que se deja la piel en los gimnsios que debe batallar para cuidar a una familia, -algunas tienen hijos- le paguen sumas irrisorias que no llegan a 20 mil dólares.

Es decir que si no peleas al menos tres veces al año no puedes sostener el tren de costos de su carrera.

A una gran campeona le pagan lo que a un boxeador telonero de la página tres del box.

¿Por qué es mujer?

Hablamos del mercado de Estados Unidos y ya se imagina uno lo que se paga en Latinoamérica en pesos de cada país.

Es una vergüenza que en pleno siglo XXI y con todo lo que se ha avanzado en materia de igualdad de genero exista una discriminación tan escandalosa a los ojos de todos.

A una gran campeona le pagan lo que a un boxeador de la página tres del box.

En el tenis hace mucho se nivelaron las bolsas que cobran hombres y mujeres, por eso Roger Federer y Serena Williams cobran lo mismo por ganar un trofeo de Grand Slam.

Y mire esto, un tenista -hombre o mujer- que llega a un torneo de grande y se va eliminado en la primera ronda se lleva casa 43 mil dólares.

Ya para no hablar de los más de 500 mil que cobra como salario mínimo un jugador de béisbol.

Hace una semana la guapa y publicitada Ronda Rousey cobró 3 millones de dólares en una dolorosa derrota que tardó 48 segundos.

Cuánta diferencia entre la cosmética del marketing que esclaviza a los atletas y el deporte auténtico.

Que este 2017, cuando el boxeo intenta levantarse de un par de años muy malos, nos abra las puertas para tratar mejor a la mujeres en el boxeo.

Luego la seguimos.