La madre de Eva Longoria no creía en su futuro como artista

'Era la oveja negra de mi familia', asegura la actriz texana
La madre de Eva Longoria no creía en su futuro como artista
Eva Longoria es la menor de cuatro hermanas.

Aunque la actriz Eva Longoria siempre se ha mostrado especialmente orgullosa de tener como principales referentes a las mujeres de su familia -la artista es la pequeña de cuatro hermanas-, ahora ha confesado abiertamente que durante sus años de juventud se sintió de algún modo desplazada tras sus primeros y tímidos intentos de adentrarse en la industria del espectáculo.

La propia artista no ha dudado en definirse a sí misma durante ese período como la “oveja negra”, ya que como se encargaban de recordarle desde bien pequeña algunos amigos de sus padres, ella no contaba supuestamente con el atractivo físico necesario como para destacarse en ese mundo: una percepción que parecía tener su madre también cuando le aconsejó años más tarde que no se molestara en presentarse a un concurso de belleza en su Texas natal.

“Nací y crecí en Texas, en una familia muy grande y llena de mujeres poderosas. Cada una de las mujeres de mi familia había estudiado en la universidad; eran fuertes e independientes. Yo era la más pequeña de cuatro hermanas y era considerada desde fuera como la oveja negra. La gente se solía acercar a mi madre y le decía: ‘Tus niñas son tan guapas… [en referencia a las tres mayores], ¿y esta otra niña quién es?'”, se sincera la intérprete en conversación con la revista People, antes de confesar que, quizá en un intento de protegerla de posibles frustraciones, su progenitora intentó persuadirle de que no era buena idea tratar de encarrilar su carrera hacia ese tipo de certámenes.

“De hecho, recuerdo que me presenté a este concurso de belleza mientras estaba en la Universidad, y se lo conté emocionada a mi madre. Su respuesta fue: ‘Oh, cariño, ¿estás segura de que quieres enfrentarte a algo así? Si es que no vas a ganar’“, rememoró en la citada entrevista.

Se presentó y ganó

Como prueba inequívoca de que el afán de superación no conoce límites, Eva no solo ganó el citado concurso, sino que pudo disfrutar como premio de un viaje a Hollywood que supondría el punto de partida de su exitosa y prolífica trayectoria televisiva. Ya en 2004, la entonces desconocida intérprete se hizo con el papel de Gabrielle Solís en la serie ‘Mujeres Desesperadas’, un trabajo que no solo le catapultó al estrellato, sino que también le proporcionó a lo largo de los siguientes ocho años las herramientas que necesitaba para poder marcarse otros interesantes retos.

“Utilicé de alguna forma mis años en ‘Mujeres Desesperadas’ como escuela de cine, pero la verdad es que la idea de pasarme a la dirección me aterraba. El único método que encontré para calmar los nervios fue prepararme a conciencia, así que me preparé al máximo en cada uno de mis episodios. Por eso quiero animar a todas las mujeres a que lo hagan, a que no tengan miedo de intentarlo”, reflexiona en la mencionada entrevista.

Otro aspecto relevante de la proyección pública de la artista, que nació como consecuencia de su cada vez mayor popularidad y peso en la industria, es su faceta de activista, centrada fundamentalmente en la labor de promover el desarrollo integral de la comunidad latina de Estados Unidos y, sobre todo, el de aquellas mujeres que se han visto tradicionalmente limitadas por el mero hecho de serlo.

“El principal objetivo de mi fundación [‘The Eva Longoria Foundation’] era el de encontrar vías para dar poder a las latinas, para favorecer su desarrollo y movilidad profesional y, en último término, para ayudarles a ser económicamente independientes. La educación es clave para ello”, asevera la ahora flamante esposa del empresario mexicano José Bastón.