Cómo proteger la privacidad de tus hijos en internet

La recolección de información por juguetes inteligentes hace que el problema sea más apremiante que nunca
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Cómo proteger la privacidad de tus hijos en internet

Las vidas digitales de muchos niños nacen poco después que ellos, cuando sus padres comienzan a publicar sus fotos de bebé en las redes sociales. A lo largo de los años, se ensancha el camino digital del niño, cuando él y los padres comparten más información en Internet.

Los expertos en seguridad opinan que la protección de la privacidad de los niños en Internet debe ser una prioridad familiar, pero el desafío se hace cada vez más difícil.

Otra vuelta de tuerca es la llegada de los juguetes conectados a Internet. Recientemente, se reveló que una empresa de juguetes podría haber dejado vulnerable la información de más de 800,000 cuentas de usuarios a ataques de hackers, al exponer más de 2 millones de mensajes de audio compartidos entre los niños y sus seres queridos.

Mientras tanto, no han desaparecido los riesgos en línea que derivan de las redes sociales. Aquí te decimos cómo los padres pueden proteger la privacidad de sus hijos en Internet.

Ten cuidado con los juguetes conectados

Los niños están más conectados que nunca. Incluso  los juguetes simples como el oso de peluche ahora a menudo vienen con una conexión de Bluetooth o wifi que puede llevar y traer información entre el juguete y la aplicación del teléfono inteligente o un servidor en alguna parte.

Ese fue el caso de CloudPets, una gama de animales de peluche “inteligentes” que permite a los familiares grabar mensajes personales para el niño mediante una aplicación de teléfono inteligente y luego enviarlos al juguete a través de Internet para que el niño los escuche. Los niños también pueden grabar sus propios mensajes con el animal de peluche y enviarlos a una lista aprobada de destinatarios.

Pero los investigadores concluyeron recientemente que los fabricantes de juguetes no protegían los servidores de manera satisfactoria, lo que permitía a los hackers el acceso a los correos electrónicos y las contraseñas protegidas de los usuarios, junto con las grabaciones de audio. Los investigadores reclamaron que Spiral Toys, propietario de la marca, había ignorado las reiteradas advertencias sobre el problema.

De acuerdo con una declaración de Spiral Toys, la empresa fue notificada sobre el problema el 22 de febrero y “tomó medidas inmediatas y rápidas para proteger la privacidad de los clientes“, que exigía a todos los clientes crear contraseñas nuevas y más seguras. La empresa mencionó que no había evidencia de filtraciones en la información de los mensajes.

No era la primera vez que un producto para niños se veía afectado por cuestiones de seguridad. En 2015, se filtró la información almacenada por  VTech, el fabricante de juguetes tecnológicos, que comprometió los perfiles de 6.4 millones de niños, junto con las 4.9 millones cuentas de los padres a los que estaban conectados. La información en las cuentas de los niños incluía nombre, edad y sexo, mencionó en ese momento la empresa, con sede en Hong Kong.

¿Qué se puede hacer con esa información? Según los expertos, el peor de los casos sería un intento de secuestro, pero el resultado más probable sería un posible fraude con tarjeta de crédito o un robo de identidad. Los nuevos funcionarios alemanes encargados de los riesgos de privacidad les recomendaron a los padres que se deshicieran de una muñeca conectada a Internet llamada “Mi amiga Cayla”  (My Friend Cayla).

Entonces, ¿qué deben hacer los padres? Proporcionar información sobre sus hijos a las empresas de juguetes puede ayudarlos a disfrutar de una experiencia de juego más personalizada. Pero depende de ustedes decidir si por ese beneficio vale la pena compartir la información.

Una pregunta que hay que hacer es dónde se almacena la información. Si solo se encuentra en el juguete o en la aplicación del teléfono inteligente conectada por Bluetooth, los riesgos pueden ser relativamente menores. Pero las preocupaciones son mayores en casos como CloudPets y VTech, donde se envían los datos a un servidor en alguna parte y donde potencialmente pueden ser robados por hackers.

De cualquier manera, no hay nada malo en tomar precauciones: Siempre se puede introducir una fecha de nacimiento o nombre falsos. O directamente no comprar estos juguetes.

Pensar antes de publicar

Al igual que la seguridad física, la seguridad digital de los hijos comienza con ustedes, en especial cuando son demasiado chicos como para defenderse por sí mismos. Por lo tanto, piensen antes de publicar, y asegúrense de restringir quién puede acceder a la información.

“Creo que tratar de convencer a los padres de no publicar fotos de su recién nacido es probablemente imposible”, comenta Lance Cottrell, director científico de la empresa de seguridad cibernética Ntrepid. Pero los padres pueden tener expectativas poco realistas de la privacidad. “Es como si quisiera contratar a un publicista aéreo para mi propuesta de matrimonio, pero que nadie más la leyera”.

El simple hecho de publicar el nombre, el sexo, la ciudad natal y la fecha de nacimiento de su hijo le da a los hackers algo con qué trabajar. Pero hay formas lógicas para que los padres puedan evitar que esas publicaciones generen problemas, sobre todo restringiendo quién puede verlas.

Por ejemplo, mediante la configuración de privacidad de Facebook,  se pueden configurar las publicaciones para que las lean solo los “amigos”, y no el mundo entero. Si desean limitar el círculo aún más, creen una lista de “amigos cercanos” y configuren sus publicaciones para que sean visibles únicamente para ellos. También puede funcionar un grupo cerrado de Facebook, que requiere la aprobación de todos los que solicitan acceso. Como beneficio extra, evitarán sobrecargar los muros de los amigos que no son fanáticos de los bebés.

Los padres también deben pensar dos veces antes de publicar imágenes que podrían revelar indicios de un lugar, como fotos tomadas frente al hogar o la escuela del niño, recomienda Mike Raggo, jefe de investigación científica de ZeroFOX, una empresa de seguridad de redes sociales. Asimismo, también se recomienda esperar hasta llegar a la casa antes de publicar fotos de vacaciones. No deben revelar a los posibles ladrones que están fuera de casa.

Hablen con sus hijos

“Ese tema” ya no trata solo de sexo. Hablar con los hijos sobre el uso adecuado de Internet y las consecuencias que puede tener un mal comportamiento en línea es un tema casi igual de importante, aunque esperamos que no sea tan incómodo.

Y también es un tema muy amplio. Al igual que los padres, los niños necesitan saber todo: desde cómo se establece una contraseña segura para detectar los correos electrónicos de ciberestafas, así como también lo que puede suceder si tuitean enojados o publican una imagen sugerente, comenta Michael Moniz, director general y fundador de la empresa de seguridad cibernética Circadence.

Además de eso, los niños pueden enfrentarse al acoso cibernético y necesitan saber qué hacer si uno de sus compañeros de clase publica una amenaza de violencia en las redes sociales.

Somos como barcos y viajeros navegando por un mundo cibernético“, expresa Moniz. “Si algo tuyo es valioso, serás un blanco, y los padres tienen que estar conscientes de eso. Tenemos que ser buenos guías y brindarles a nuestros hijos las técnicas que necesitan para navegar”.

Lo que es más importante, se les debe recordar a los niños que lo que publican en Internet se convierte en parte de su “DNA digital” que siempre permanecerá en línea “no importa cuánto intenten borrarlo”, advierte. Esas publicaciones los perseguirán cuando soliciten el ingreso a una universidad o para un trabajo en el futuro.

Sé un “amigo”

Moniz comenta que exigía que sus propios hijos le compartieran sus contraseñas si querían tener cuentas en las redes sociales, aunque reconoció que otros padres consideran eso como muy “entrometido” (estilo “big brother”).

En el fondo, los padres deben mantener de alguna manera un control sobre las cuentas de sus hijos en las redes sociales, ya sea solo siendo su “amigo” o mediante un software que supervise sus actividades.

Y cuando los padres ven que los compañeros de su hijo hacen algo inapropiado en línea, deben hablar con su hijo acerca de eso y aprovechar el momento para una enseñanza, recomienda Moniz.

Por otro lado, Cottrell advierte que, si los padres se vuelven demasiado intrusivos o incluso hostiles hacia las actividades de los hijos, podrían ocasionar que los hijos se muden a otra plataforma de red social que sus padres no conocen, o que configuren cuentas secretas.

“Es necesario recordar que son nativos digitales y probablemente son más capaces de navegar por Internet que ustedes”, menciona.

Ser padres primero

Estas decisiones en la tecnología no solo se tratan de seguridad. ¿Recuerdan a ese papá parado en primera fila con su filmadora gigante durante los recitales de ballet de la infancia, bloqueando la vista de todos?

Las redes sociales lo han empeorado. Ahora hay una multitud de padres con teléfonos inteligentes empujándose unos a otros para obtener la mejor toma. Y están tan preocupados por hacer una publicación perfecta en Instagram que no están disfrutando de lo que están viendo.

A veces es mejor concentrarse en los niños, recomienda Evan Blair, cofundador de ZeroFOX.

La gente se pierde de muchos momentos valiosos con los hijos. Le quitan el placer del momento”, expresa. “Necesitamos estar menos enfocados en los ‘me gusta’ y enfocarnos más en las relaciones con nuestros hijos”.

“Como padre en la era digital, también lucho con esto”, confiesa. “¿Cuánto es demasiado?”

– Bree Fowler