Nayarit y Coahuila buscan alternar el poder en manos de familias

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Nayarit y Coahuila buscan alternar el poder en manos de familias

MÉXICO.- La herencia de puestos y el control político entre familias, una práctica cada vez más común, más cínica y más aceptada en México, tendrá una prueba de fuego en Coahuila y Nayarit, dos de los tres estados que celebrarán elecciones para renovar gubernaturas el próximo 4 de junio, donde la maraña de poder incluye a dos hermanos, un hijo, una esposa y madre.

Linajes y abolengos; egos y protecciones de sangre están en juego frente a un electorado que ya ha demostrado que tolera  tanto los señalamientos de nepotismo como la corrupción como ocurrió con la victoria de Rubén Moreira en 2012 a pesar de que su hermano,  el ex gobernador Humberto Moreira estuvo  involucrado en investigaciones por su participación en de lavado de dinero y narcotráfico.

Seis años después, en vísperas de que Rubén Moreira deje el poder y con siete denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR), Humberto busca convertirse en diputado local y obtener así un fuero con el apoyo del Partido Joven después de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo echó de sus filas tras los escándalos de corrupción que llegaron hasta una corte de Texas.

Los Moreira quieren afianzarse como un poder paralelo frente a lo que ven venir como una derrota en manos del panista Guillermo Anaya, quien lleva la delantera con 37% de la intensión de votos, cuatro puntos porcentuales arriba del priista Miguel Ángel Riquelme, aunque los analistas creen que la mancuerna de sangre tiene también muchas posibilidades.

“En contra de lo que se cree, en Coahuila los Moreira tienen mucho liderazgo”, observó el analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Nicolás Loza.

Más al centro del país, en Nayarit Hilario Ramírez “Layín”, el polémico ex alcalde del puerto de  San Blas, afamado por sus declaraciones de que sólo “ha robado poquito, ha basado su campaña en atacar los linajes de sus más cercanos rivales: todos priistas o ex priistas.

“¿Ustedes creen que Toñito (Antonio Echavarría García, candidato de la alianza PAN-PRD-PT) va a servir? Ese no más está impuesto a que en la mañana le den su bibí (biberón), en la tarde le den su bibí y su bibí también en la noche”, dijo Ramírez en un acto proselitista que arrancó más de una carcajada pero no levantó su 17%.

Echavarría García es hijo del ex gobernador por el PRI Antonio Echavarría Domíguez (1999-2005) conocido también como “El Tigre Toño”, un nombrete que aparentemente se puso él mismo como sinónimo de fortaleza, arrojo y falta de modestia, según sus enemigos que aseguran que desde hace tres años quería lanzar a su hijo.

“Toda mi familia va a ser gobernador, desde Antonio, mis nietos y mis biznietos”, afirmó en una comilona.

La esposa de Echavarría Domínguez y madre de Echavarría García, contendió en dos ocasiones por la gubernatura del estado de Nayarit; la primera, cuando todavía su esposo ocupaba el cargo en 2004 y la segunda en 2011. Ambas por el PRI. Su hijo va por el PAN porque los dirigentes estatales prefirieron de candidato a Manuel Cota, un viejo cuadro del partido que ha ocupado diversos puestos públicos a nivel federal.

“El problema central en México es que el nepotismo dejó de ser un obstáculo para los políticos”, dijo Loza.