Obesofobia: Satanización, culpa y malas políticas públicas

Estudio revela relación promoción de hábitos alimenticios poco saludables que potencian la obesidad en áreas de mayor pobreza
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Obesofobia: Satanización, culpa y malas políticas públicas
Hombres con sobrepeso caminando por las calles de México.

México – Satanizar o estigmatizar las prácticas alimentarias y culpar a los individuos por su sobrepeso sin pensar en las políticas públicas derivan en la obesofobia, situación que se ha normalizado en la sociedad, advirtió hoy el experto José Alberto Rivera Márquez.

“Es un error satanizar los alimentos. Las personas obesas no pueden ser consideradas irracionales, irresponsables e ignorantes o que son culpables de su enfermedad“, señaló Rivera Márquez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en un comunicado.

La obesofobia alude al miedo o desagrado exagerado a la gordura propia o la de otros.

De acuerdo con el catedrático, el Estado y otros actores necesitan abordar el análisis del problema alimentario desde un enfoque de derechos humanos, de lo contrario “se mantendrá una política que, sin éxito, culpabiliza a sujetos y responsabiliza a consumidores”.

Rivera dijo que las estrategias publicitarias de la oferta de alimentos y bebidas, la pobreza y la desigualdad, la carencia de espacios para hacer actividad física, la inseguridad alimentaria, los accesos inadecuados a servicios de salud y el bajo nivel escolar inciden en este problema.

El coordinador de la Maestría de Medicina Social de la UAM-Unidad Xochimilco realizó un estudio de la oferta de alimentos y bebidas en zonas de la Ciudad de México con presencia de escuelas primarias con desarrollos social alto, medio, bajo y muy bajo.

El estudio demostró que en dichos lugares la suma de las influencias en el entorno inciden en la promoción del sobrepeso de la población, y que la oferta y la publicidad de alimentos y bebidas es más abundante en las zonas con mayor marginación.

“Esto quiere decir que, a medida que el barrio presenta más pobreza, hay un efecto de mayor cerco a las escuelas respecto de su entorno obesogénico (ambientes que fomentan la comida poco sana y el sedentarismo)”, argumentó.

El especialista expresó que el Gobierno debe replantear las políticas para el combate a la obesidad y el sobrepeso.

“Si bien es correcto hacer énfasis en la prevención de la obesidad y el sobrepeso y en la promoción de la salud, esta debe ir más allá del auto cuidado, de pensar que los sujetos no somos los únicos responsables de nuestra enfermedad”, apuntó.

Rivera Márquez recalcó que las políticas públicas y sociales no deben ir dirigidas exclusivamente a los sujetos.

“Si seguimos pensando que solo es a partir de una decisión de buena voluntad modificar hábitos, conductas y estilos de vida para solucionar el problema, estamos condenados al fracaso“, concluyó.