Mano dura anunciada por Trump-Sessions contra MS-13 “va a ayudar al crecimiento de la pandilla”

El catedrático José Miguel Cruz, uno de los mayores expertos en la mara desde sus inicios, dice que este enfoque solo ha contribuido históricamente al crecimiento de la organización, su mayor cohesión y a atemorizar a comunidades inmigrantes y estadounidenses.
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Mano dura anunciada por Trump-Sessions contra MS-13 “va a ayudar al crecimiento de la pandilla”
La semana pasada el gobierno de Donald Trump enfocó en su plan de "mano dura" contra la MS-13, la pandilla más poderosa de El Salvador. Aquí, el Director de ICE habla del asunto, mientras que el procurador Sessions visitaba El Salvador (Foto: Getty)

El enfoque de “mano dura” que el gobierno de Donald Trump ha anunciado con respecto a supuestos pandilleros en Estados Unidos, y contra la mara más poderosa de El Salvador, MS-13, “va a crear condiciones para el crecimiento de  las pandillas y un temor contraproducente en las comunidades migrantes en Estados Unidos”, dijo este lunes uno de los catedráticos que más ha estudiado el fenómeno.

El salvadoreño José Miguel Cruz, actualmente director de investigaciones del Centro para Latinoamérica y el Caribe de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), estudia la MS-13 desde sus inicios y hace poco presentó un estudio: “La nueva cara de las pandillas callejeras”, financiado en parte por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

A continuación la entrevista del Dr. Cruz con La Opinión:

El gobierno del presidente Trump ha empezado a mencionar y a enfocarse muy específicamente en la MS-13 como una amenaza para Estados Unidos, dictando una actitud de mano dura. ¿Qué repercusiones puede tener esto?

La repercusión tendrán que ver con un niveles más altos de miedo en la comunidad migrante centroamericana. Creo que en términos de justicia criminal ese tipo de políticas no van a resolver el problema de las pandillas, y dependiendo de las circunstancias incluso se puede agravar. No sólo porque la policía se va a ver obligada a pasar por alto establecer relaciones con la comunidad y enfocarse en la represión, sino que mucha gente va a evitar colaborar con la policía con miedo para evitar consecuencias con sus familiares que están aquí ilegalmente.

Esto va a separar a las comunidades de las autoridades, va a crear condiciones para el crecimiento de pandillas.

La semana pasada el procurador Sessions visitó El Salvador y se hizo gran noticia del arresto y cargos contra cientos de mareros allá, lo que según la Casa Blanca demuestra la estrecha cooperación de ellos con autoridades de El Salvador. ¿Su reacción a esto?

La visita se hizo para presionar al gobierno salvadoreño a tener un enfoque de mano dura, de represión, cero tolerancia con la pandilla, y de alinear un poco a las autoridades salvadoreñas con esta visión de la administración Trump.  Pero creo que no necesitaban hacerlo porque de alguna manera el gobierno salvadoreño ya estaba implementando su propia versión de “mano-durismo”.

El presidente Trump y asesores suyos en la Casa Blanca han estado enfatizando con mucho detalle y colorido la brutalidad de las maras, sus tácticas, se les ha llamado animales, y se pinta una imagen de peligro para Estados Unidos. ¿Qué efecto podría tener esto en la política hacia estos grupos?

Como decía al principio creo que el efecto inmediato una separación entre las comunidades y las autoridades aquí en Estados Unidos. Si hay algo que se necesita muy fuertemente para combatir a las pandillas y a la inseguridad, es la colaboración de la comunidad.

En El Salvador, esto refuerza los enfoques de cero tolerancia que no ayudan a resolver el problema, ya que las pandillas surgen de problemas fundamentales de orden social, poca educación, falta de oportunidades, que no se resuelven únicamente en forma policial.

Hace poco usted fue parte de un gran estudio sobre las maras, en parte copatrocinado por el Departamento de Estado durante el gobierno de Obama. Ese gobierno invirtió bastantes recursos en este trabajo y usted ha declarado que lo hicieron para dirigir políticas que ayudaran a aliviar el problema. ¿Cuál fue la estrategia de Obama y como se compara a lo que hemos escuchado de Trump?

Yo creo que la estrategia de Obama era en parte resultado de darse cuenta que las estrategias solo basadas en cero tolerancia no resultaron. Estas formas de encarar el tema fueron comunes en el pasado, se promovieron mucho en Centroamérica a principio de los 2000, como parte del esfuerzo de la administración estadounidenses de ser duros con cualquier amenaza, terrorista, crimen organizado, etc. Pero todos los datos en Centroamérica demostraron que no habían dado resultado sino al contrario. Centroamérica para 2010 era una de las regiones más violentas del mundo y todavía lo es.

El gobierno de Obama entendió las limitaciones de ese enfoque y abrió la cooperación a otros tipos de trabajo a través del departamento de estado, inversiones en prevención, más esfuerzos en fortalecer a las comunidades, combate a la corrupción.

Obama empezó a insistir en la necesidad de depurar las instituciones  para combatir la inseguridad. Hasta cierto punto esto continúa, pero el actual gobierno está dando otra señal.

¿Cuál es el rol que esta pandilla MS-13 tiene hoy en El Salvador y en Estados Unidos?

En cada país la MS 13 tiene expresiones distintas, en El Salvador es muy poderosa, muy bien estructurada y organizada, ha hecho incursiones importantes en temas de crimen organizado, lavado de activos y tiene varios esfuerzos por competir a grandes ligas, en términos de carácter transnacional.

En Estados Unidos sigue siendo una expresión de pandillas pequeñas en determinados lugares que son pandillas juveniles callejeras, muy violentas y brutales sin duda pero que no tienen ninguna capacidad comparable a Centroamérica.

Trump, Sessions y otros han dicho que tienen intención de deportar a jóvenes centroamericanos a los que clasifican de pandilleros en aras de la seguridad de Estados Unidos. ¿Son los migrantes centroamericanos parte de esta mara?

La gran mayoría de las personas que vienen como refugiados vienen huyendo de la violencia de las maras. Las familias, los menores a punto de ser adolescentes, están entre los principales migrantes, porque por su edad son víctimas potenciales directas de las pandillas. No tiene sentido que las pandillas que están siendo perseguidas en El Salvador decidan venir aquí donde el sistema de justicia es más efectivo, es más probable que terminen en la cárcel.

Los que están huyendo de la represión contra las pandillas más bien se irían a otros lugares, México, Honduras y Guatemala, no veo razones para que quieran venir a USA, a menos que sean refugiados reales.

Creo que todo esto es parte de un discurso de una narrativa que busca crear apoyos políticos y generar miedo entre los votantes estadounidenses.