¿Por qué McCain votó contra revocación ‘light’ de Obamacare?

Con la frialdad de un jugador de póquer, el veterano senador republicano da una lección de política y civismo en el gallinero senatorial
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¿Por qué McCain votó contra revocación ‘light’ de Obamacare?
John McCain (R-AZ) salió del hospital a interpretar una de sus más geniales maniobras políticas en Washington.

Como si lo hubiera tenido planificado de antemano, el octogenario senador por Arizona hizo una jugada política maestra que inevitablemente debe poner a la opinión pública a pensar sobre las el rol de los legisladores en Capitol Hill.

Pocos podían sospechar que después de regresar a Washington practicamente desde el hospital, donde fue operado y diagnosticado con un tumor cerebral unos días antes, para incorporarse a las cerradas votaciones del pasado martes,  cruciales para derogar el Obamacare y en las que fue preciso el desempate vicepresidencial, John McCain torpedearía el voto final que le asestaba el tiro de gracia al Affordable Care Act (ACA) del gobierno de Obama, y que es una de las liebres de campaña tras las que va la administración republicana.

¿Por qué votar a favor y dos días después en contra? Algo si no insólito, por lo menos extraño hasta en la bipolar era política en que vivimos. Por coherencia ideológica y madurez política, sería la respuesta.

Lo cierto es que McCain mató el proyecto de ley de derogación de Obamacare de su partido no porque apoye la Ley del Cuidado de Salud demócrata, de hecho se ha opuesto consistentemente a ella, sino porque cree que el proceso que se ha seguido en el Senado para desmantelar la misma no es el correcto: la ausencia de audiencias, las negociaciones unilaterales a puertas cerradas, son según McCain prácticas antidemocráticas, herederas del peor gansterismo político que haya visto Washington. Según el veterano senador y excandidato presidencial, los Republicanos estaban repitiendo todo aquello por lo que según él Obamacare es una legislación fallida. Cualquier victoria hubiera sido una traición a la tradición democrática. Todo lo que los senadores republicanos pudieran conseguir esa noche era apenas una caricatura de lo que habían prometido.

McCain sale del Senado después de la histórica votación. (Justin Sullivan/Getty Images)

La criticada votación de McCain es en realidad un llamado a la cordura en una institución que en los últimos años se desgasta en intrigas unilaterales y pírricas victorias partidistas, en vez de legislar por consenso leyes que beneficien a toda la nación, independientemente de los intereses idológicos de los partidos.

McCain regresó a votar para mantener la discusión abierta, no para matar la discusión bipartidista nuevamente con una ley tan defectuosa e irresponsable como la que pretende sustituir, que fue a su vez aprobada por el Senado con una cerrada votación de 219–212 en el 21 de marzo del 2010, con la oposición de 34 demócratas y los 178 senadores republicanos.

El gesto de McCain es elocuente. Quiere decir, pónganse a trabajar y cumplan con los votantes que los han elegido, de la única manera posible en una democracia, que es negociando para hallar solucione sostenibles y duraderas.

Ojalá que el sacrificio del convalesciente veterano senador republicano, con más de 30 años de servicio en la legislatura, no caiga en los oidos sordos de una generación individualista y acostumbrada a salirse con la suya a toda costa. Esa es la cultura que debe de cambiar en Washington. Ese es el verdadero pantano a drenar. 

Aquí el inesperado momento que se ha vuelto viral, alcanzando más de dos millones de reproducciones y que es digno de una secuencia de Hollywood: