Hace 25 años en Barcelona nació el ‘Golden Boy’: Óscar de la Hoya le cumplió la promesa a su mamá

Ella le pidió al púgil del Este de Los Ángeles que nada le impidiera ganar la gloria en los Juegos Olímpicos
Hace 25 años en Barcelona nació el ‘Golden Boy’: Óscar de la Hoya le cumplió la promesa a su mamá
Un joven Óscar de la Hoya celebra al ganar la medalla de oro.

La decisión de los jueces ni siquiera se había terminado de anunciar en el sonido del Pavelló Club Joventut de Cataluña, pero Óscar de la Hoya ya había empezado a brincar.

Su alegría era desbordada. Fue una actuación convincente, un triunfo sin duda inolvidable y, sobre todo, una promesa cumplida. El “Golden Boy” había nacido para el mundo con su campeonato olímpico de las 132 libras en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Para Óscar y su familia, lo ocurrido aquella tarde en la subsede olímpica de Badalona debe de acompañarles en la mente cada día. Para el resto del mundo, la oportunidad de revivirlo y, acaso, saborearlo un poco más, es este 8 de agosto, al cumplirse 25 años del momento que proyectó la historia de Óscar de la Hoya, la historia de un chico mexicoamericano que cumplía su sueño, el primero de muchos.

“Es como una obsesión lograr la medalla de oro. Esa es la mayor razón por la que quiero estar en los Olímpicos, para cumplir con la promesa que le hice a mi madre”, había advertido Óscar desde meses antes de los Juegos de Barcelona.

Cecilia de la Hoya había fallecido en 1990 a consecuencia del cáncer. Pero al joven Óscar lo protegieron en su hogar.

“Ella estuvo enferma desde dos años antes y yo ni siquiera sabía”, confesó el promisorio púgil en una entrevista con New York Times antes ir a Barcelona. “Ellos no quisieron decirme porque ella dijo que afectaría mi carrera en el boxeo”.

De la Hoya dijo que si hubiese sabido entonces que su madre se estaba muriendo, habría tratado de pasar más tiempo con ella y entrenado menos.

Sin embargo, antes de que ella falleciera, su hijo le hizo una promesa.

‘Ella estuvo conmigo’

En una entrevista con Los Angeles Times en agosto de 2016, ya como padre de familia, con sus caídas y levantadas, y consumado como empresario y promotor de boxeo, De la Hoya lo relató así:

“Recuerdo yendo al hospital, y cada vez que la visitaba, ella me decía: ‘No dejes que nada te impida ganar ese oro. Esa fue mi motivación. Estaba decidido a traer la medalla”.

Y agregó el “Golden Boy” en la entrevista: “Desde el primer segundo que puse un pie en Barcelona hasta el momento en que estaba escuchando el himno nacional en lo alto del podio, ella estuvo conmigo. Literalmente pude sentir su presencia”.

El camino de De la Hoya en Barcelona empezó con victoria por nocaut en tres rounds sobre el brasileño Silva el 30 de julio. Luego superó por puntos al nigeriano Odion el 1 de agosto, al búlgaro Tonchev el 3 y al coreano Hong el 6 de agosto para avanzar a la final de los ligeros.

Su oponente por la medalla de oro fue el alemán Marco Rudolph, a quien el peleador del Este de Los Ángeles acabó con su incesante jab, con su gancho de izquierda, enviándolo a la lona en una ocasión, y especialmente con su empuje y determinación.

Con sus familiares limpiándose las lágrimas en las gradas, Óscar subió al podio con sus acostumbradas banderitas de Estados Unidos y México en las manos, un gesto que cada vez crece más en significado, y luego recibió su medalla.

La levantó, mirando en lo alto. Misión cumplida.

“Ese momento fue el más especial de mi carrera en el boxeo, dijo De la Hoya una y otra vez desde entonces, desde hace 25 años.