¿Has experimentado la presión social de quedar en embarazo?

Descubre el por qué esto no se pregunta y aprende a responder a la presión
¿Has experimentado la presión social de quedar en embarazo?

En muchas culturas el tema del matrimonio, al igual que el del embarazo, resultan un asunto sobre el cual se pone una excesiva presión social. La necesidad de encontrar temas de conversación nunca debería girar entorno al desarrollo afectivo de una persona.

No pases por imprudente preguntando por matrimonio o hijos. Siempre existe la posibilidad de que haya factores externos que te pongan en una incómoda posición. Aquí te exponemos algunas razones por las que tu pregunta podría ser fuera de lugar.

1. La infertilidad.

2. Otros problemas de salud reproductiva.

3. Sí quieren hijos, pero el embarazo simplemente no se da. Llevan tiempo buscando, visitando médicos y aunque todo parece normal, simplemente no llega.

4. Su situación económica actual les impide pensar en un crecimiento de familia.

La lista podría ser interminable, cerrarla es fácil, simplemente pregúntate, ¿realmente te importa si otra persona se casa o queda embarazada? Este es un tema muy personal, de pareja, que depende de dos y cambia fundamentalmente el mundo de esos dos.

Salirte de la posición incómoda, aunque puede ser molesto, no es imposible. Hay respuestas que cierran la posibilidad de más preguntas y aunque ocasionalmente pueden volver, por lo menos solucionas el instante.

Si no quieres hijos, lo mejor es decirlo de frente, podrá alargar la conversación inmediata, pero no volverá a ser una pregunta que te vuelvan a hacer.

Otra opción es generar respuestas que dejen todo a la “fortuna”. Diciendo que puede que pase o que no. Ahí no hay mucha contra pregunta que puedas recibir.

Algunos ejemplos son:

1. “No hay afán, las cosas llegan en el momento indicado”

2. “Veremos cuando llega la noticia”

3. “Buena pregunta sin respuesta y tu, ¿ya pensaste para cuándo los tuyos?”

No tengas miedo de darle un giro a la conversación. Hay muchos temas de los que puedes hablar con amigos y familia sin necesidad de entrar en una posición incómoda. Tus decisiones y vida no tienen por qué ser tema de conversación de nadie. A menos que no te moleste que se hable de ti en una reunión, sé tu quien ponga el tema diferente.

No es necesario ser grosero o impulsivo al responder, pero si es bueno que sientes tu punto y expreses que prefieres no hablar de ti.