Miles de cuerpos podrían identificarse en la frontera: suman 60,000 muertes

La cifra real de inmigrantes muertos en la frontera entre EEUU y México puede ser peor porque no todas las muertes y desapariciones se reportan
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Miles de cuerpos podrían identificarse en la frontera: suman 60,000 muertes
Un forense en la morgue del condado de Pima en Arizona, entre cadáveres no identificados hallados en el desierto.

MÉXICO – Miles de inmigrantes muertos y desaparecidos en la frontera entre México y Estados Unidos podrían ser identificados, según el más reciente informe de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) titulado “Viajes fatales” en el que se identifican las causas de la falta de datos que ayuden a los familiares de indocumentados a encontrar a los suyos.

La OIM calcula que desde el año 2000 alrededor de 60,000 inmigrantes han muerto en su intento por cruzar la frontera y un número indeterminado (estimado en varios miles) ha desaparecido, como consecuencia de las políticas federales del lado norte conocidas como “Prevención a través de la disuasión” que datan del siglo pasado.

El plan  se inició a mediados de los 90 en California y se extendió a lo largo de los más de 3,000 kilómetros de frontera de EEUU con México para desalentar a los migrantes al hacer más “difícil” y “peligroso” el cruce,  con la construcción  de muros en las zonas urbanas y dejar las “barreras naturales al paso” como el mortal Desierto de Sonora.

“Así se precipitó el número de muertes”, advirtió William Lacy Swing, director general de OIM.

Efectos personales hallados en restos de personas no identificadas que murieron en el desierto en Arizona. Getty Images

En 1990 el número oficial de fallecidos en la frontera era de ocho; para el 2016, sumaron 143 con picos extremos en 2007 (con 207) y 2010 (222). Pero la cifra real podría ser peor porque no todas las muertes y desapariciones están reportados.

“Cada muerte sin nombre representa una familia que falta a un ser querido”, subrayó Swing en el informe.

“Viajes Fatales” revela que este drama podría ser mucho menor si no fuera por la falta de un enfoque humanista por parte de los gobiernos involucrados así como la falta de coordinación entre ambos; el miedo de los inmigrantes que viven en EEUU a reportar la desaparición  así como las barreras del idioma de los indocumentados, principalmente los indígenas.

La ausencia de un protocolo homogenizado en los seis estados de la Unión Americana tampoco ayuda ni  la falta de precisión en las cifras oficiales porque “hace confusa cualquier investigación a fondo”, advirtió OIM.

En primer lugar, la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos no ofrece ninguna explicación sobre la metodología utilizada en sus reportes de muertes en la frontera. Durante muchos años no incluyó en sus números los restos no identificados y nunca ha aclarado si distinguen los cuerpos de los migrantes de otros tipos de fallecimientos dado que algunos condados (sus informantes) no citan la diferencia.

Con estas fallas no sorprende a OIM que se presenten disparidades tales como las reportadas  en el informe estadístico 2015 donde la Patrulla Fronteriza reportó 63 muertes en Arizona mientras que en un solo condado de EEUU (Pima en Arizona) la oficina de medicina forense contó 133.

La falta de cooperación entre los gobiernos de México y Estados Unidos es otro asunto en el que el estudio “Viajes Fatales” hace énfasis. Sobre todo desde que en 2016, cuando el gobierno de México  dejó de pagar por las muestras de ADN tomadas de restos no identificados para ser procesados en EEUU y ordenó que las muestras fueran enviadas a la División Científica de la Policía Federal Mexicana. “Desde ese momento la búsqueda de ADN de las familias de los desaparecidos es mucho menos concluyente”.

La llegada de Donald Trump a la presidencia con su discurso antiinmigrante ha plantado otra banderilla al problema ya que  los familiares temen reportar las desapariciones en la frontera. “El temor es racional: las recientes deportaciones incluyen a dreamers, una mujer mientras buscaba protección contra el abuso doméstico y un hombre mientras dejaba a su hija en la escuela”, destaca el informe.

“Un enfoque más humanista y menos legal podría ayudar”.