Trump urge aprobación de nueva medida republicana en el Senado contra Obamacare

La anulación de Obamacare es una de las promesas electorales de Trump
Trump urge aprobación de nueva medida republicana en el Senado contra Obamacare
Trump urgió la aprobación del proyecto de ley Graham-Cassidy para anular Obamacare

WASHINGTON.- En lo que podría ser un momento de ‘ahora o nunca’ para su partido, el presidente Donald Trump instó este miércoles a los republicanos en el Senado a que aprueben sin demora una nueva medida para anular Obamacare, pese a que no tiene los votos necesarios ni apoyo popular.

Como ya es su costumbre de arengar y gobernar también desde Twitter, Trump urgió la aprobación del proyecto de ley Graham-Cassidy, nombrado así por sus coautores, Lindsey Graham y Bill Cassidy, al recordar que su partido lleva arrastrando su promesa de anular Obamacare desde 2010.

“Espero que los senadores republicanos voten por Graham-Cassidy y cumplan con su promesa de anular y reemplazar Obamacare. ¡Dinero directo a los estados!”, dijo Trump.

Con sólo diez días para actuar, el Senado se ha tomado libre el resto de la semana sin someter a voto la medida que, al igual que otros esfuerzos republicanos, carece de votos y afronta el rechazo de la oposición demócrata, y de la mayoría de las asociaciones médicas y de grupos cívicos en todo el país.

En julio pasado, una versión diluida para anular Obamacare fracasó en una votación de 49-51 gracias a que los senadores republicanos John McCain, Lisa Murkowski y Susan Collins cerraron filas con la oposición demócrata en contra de esa medida.

Ahora, para tratar de vencer cualquier oposición, los senadores republicanos han recurrido a reglas parlamentarias sobre medidas presupuestarias, que requieren una mayoría simple de 50 votos en vez de 60 para frenar cualquier táctica dilatoria.

Pero, debido a esa estrategia, los republicanos ahora tienen un plazo de antes de la medianoche del próximo 30 de septiembre para votar sobre la medida Graham-Cassidy, que pretende dar a los estados más control de sus sistemas de salud.

Los republicanos numeran 52 en la Cámara Alta y, por ahora, no tienen los 50 votos mínimos necesarios para aprobar la legislación. Y aún si los lograran el vicepresidente, Mike Pence, que el lunes pasado dijo que “este es el momento” para el voto, tendría que comparecer en el pleno del Senado para romper el empate.

¿”Socialismo”, o la salud como un derecho?

Graham advirtió ayer a los periodistas de que, si no se aprueba la medida, EEUU continuaría su marcha inevitable hacia el “socialismo”, con un sistema de salud gubernamental que tendría un único pagador o aseguradora, parecido al que promueve el senador de Vermont y exprecandidato presidencial demócrata, Bernie Sanders.

Sus advertencias han caído en oídos sordos, y diversos líderes del Senado y activistas de grupos cívicos, como Human Rights Watch, replicaron que la salud es un derecho y el Congreso debería corregir las imperfecciones de Obamacare.

El panorama es tan sombrío que la oficina del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, dijo hoy que éste programará un voto sobre la iniciativa para la próxima semana, después de que inicialmente no se atreviera a poner fecha para la polémica medida.

Entre otros elementos, la medida establece un sistema para el desembolso de poco más de un billón de dólares en fondos federales para ayudar a los gobiernos estatales en la gestión de sus sistemas de salud. Bajo ese sistema, los estados que no ampliaron la cobertura a través de Medicaid recibirían inicialmente más fondos del gobierno federal.

La medida efectivamente elimina la expansión de Medicaid en 2019; dosifica la cobertura médica individual dentro de Medicaid, y pone fin a los créditos tributarios y los subsidios para la compra de seguro; elimina las sanciones a individuos y empresas.

También suspende los fondos a la organización de planificación familiar ‘Planned Parenthood’ durante un año, permite que los estados definan la cobertura de “servicios médicos esenciales”, y les da la opción de permanecer o salirse de los “intercambios de seguros”.

Nuevos y viejos detractores

La creciente lista de detractores, que incluye al senador republicano de Kentucky, Rand Paul, y a diez gobernadores de ambos partidos, señalan que el plan es “más de lo mismo”, un esfuerzo que dejará a millones de estadounidenses sin cobertura médica y perjudicará a pacientes con condiciones médicas preexistentes.

La senadora demócrata por California, Kamala Harris, busca testimonios de personas afectadas por la “batalla” por un seguro médico, y ha instado al público a que llame al Capitolio y se manifieste contra la medida.

Haciéndose eco de las quejas de su bancada, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, dijo ayer que Graham-Cassidy significa “destrucción” y es sinónimo de “Trumpcare”, que privará de seguro médico a más de 30 millones de niños.

Schumer agregó que  la medida ni siquiera ha tenido audiencias ni el debido análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés).

La CBO apenas emitirá un informe preliminar la próxima semana sobre su impacto en el déficit fiscal, sin incluir datos sobre su efecto en los costos de cobertura médica.

Advierten de alarmantes recortes

Pero ya antes de que la CBO se pronuncie sobre Graham-Cassidy, la consultora Avalere Health advirtió hoy en su propio análisis de que la nueva medida republicana recortaría los fondos federales para los estados por unos $215,000 millones en los próximos siete años y por más de cuatro billones de dólares en dos décadas.

Las reducciones entre 2020 y 2036 oscilarían entre $4,000 millones para Dakota del Sur, $436,000 para Nueva York, y $800,000 millones para California, según el estudio.

Eso quiere decir que, si el Congreso entero aprueba el plan y la medida se convierte en ley, 34 estados y el Distrito de Columbia, sede de la capital estadounidense, sufrirían grandes recortes de fondos, principalmente los que ampliaron Medicaid.

El Senado retomará las álgidas negociaciones sobre el polémico plan la próxima semana.