El aporte que un juguete sexual ha dado a la ciencia

Gracias al uso de uno de estos artículos, se ha podido estudiar a profundidad a las tortugas
El aporte que un juguete sexual ha dado a la ciencia
Un vibrador ha sido de gran utilidad en el estudio de las tortugas.

Una de las labores más complicados de los científicos que se dedican a estudiar aspectos relacionados con la biología es todo lo que rodea a las tortugas, en particular, saber a qué sexo pertenecen, ya que estos reptiles suelen “esconder” y resguardar muy bien todos sus genitales.

A simple vista es prácticamente imposible determinar si una tortuga es macho o hembra e incluso, aunque se le analice por el exterior, difícilmente los biólogos y veterinarios no podrán decir con exactitud a qué género pertenece.

En 2014, un herpetólogo de la Universidad Estatal de Missouri llamado Donald McKnight, puso manos a la obra para encontrar un método que resultara seguro y sobre todo, no invasivo para estos animales, que pudiera decir a qué sexo pertenecen, con exactitud.

Por lo general, para determinar si una tortuga es macho o hembra, debe someterse a una prueba de sangre o a un estudio llamado cloacoscopia, misma que consiste en introducir una pequeña cámara en su cloaca, en donde se encuentra su aparato reproductor, una labor que agobia a estos animales y que lleva bastante tiempo el realizarla.

Pero McKnight, siguiendo el principio de que algunas tortugas macho suelen mostrar su pene cuando se agitan de arriba hacia abajo, puso en marcha un experimento, siguiendo los principios básicos de la sexualidad, diseñó un método bastante simple para poder saber el sexo de una tortuga, rápido y sin que sufra el animal.

El investigador estimuló a varias clases de tortugas con un vibrador, uno de los juguetes sexuales más populares del planeta. Con el aparato, realizó movimientos circulares en abdomen y pectorales de la tortuga. Algunas clases de este reptil respondieron rápido al estímulo y mostraron sus genitales, otras primero fueron agresivas pero terminaron cediendo, mientras que otras necesitaron más tiempo de masaje con el vibrador para mostrar su pene.

Aunque este fue un trabajo experimental con un vibrador de no más de $10 dólares, se espera continuar con el estudio para poder aceptarlo como método científico.