“Obra Chueca“, la aplicación que evidencia la corrupción en la construcción de la CDMX

Cuatro mujeres unieron sus esfuerzos para crear una app y denunciar las obras que están fuera de la ley, la mayoría protegidas por las autoridades
“Obra Chueca“, la aplicación que evidencia la corrupción en la construcción de la CDMX
Creadoras de la APP "Obra chueca" / Twitter
Foto: Twitter

MEXICO – Cuatro mujeres que trabajaron durante años en esfuerzos aislados en contra de las construcciones ilegales de la Ciudad de México decidieron unirse en un solo equipo y en abril pasado, antes de que el sismo del 19 de septiembre arrojara a la cara (otra vez, 32 años después) que la corrupción mata, abrieron al público una plataforma para denuncia ciudadana.

Más de 200 muertos después  3,000 edificios dañados, 160 demolidos, 69 derrumbados y 250,000 damnificados la aplicación “Obra Chueca’’ que cuenta también con una página de internet (www.obrachueca.com) arrojó los primeros resultados entre los que se encontró un común denominador: la mayoría de las irregularidades están protegidas por la ley.

“Hay una manipuación legislativa para que se permita y exista una violación sistemática del uso de suelo’’, advirtió Josefina Mac Gregor, de la organización civil Ruta Cívica, una de las ideólogas del proyecto que hasta el día de doy contabiliza 900 denuncias.

Mac Gregor se dio cuenta desde hace 20 años que existía un desconocimiento ciudadano que permitía a las autoridades transgredir los reglamentos y enriquecerse  -junto con las constructoras- de la autorización de obras que no cumplen con los requisitos.

Así empezaron a hacer talleres para que la gente estendiera la letra pequeña, pero no ha sido suficiente, según arroja Obra Chueca.

A la impunidad, falta de transparencia y desidia se suma la “astucia’’ de los diputados de la  Asamblea Legislativa de la capital mexicana para dejar huecos legales y crear complejos instrumentos opacos (llamados polígonos de actuación, transferencia de potencialidad, SACs) que impiden que se sepan los nombres y socios de las constructoras.

“Hemos intentado abrir a la transparencia estos instrumentos pero se protegen en el secreto fiduciario porque las empresas se manejan  a través de fideicomisos privados aunque tengan fondos públicos (en México no hay fideicomisos mixtos)’’, advirtió Mónica Tapia, de la organización Alternativas y Capacidades.

“Las autoridades nos cierran las puertas para cambiar esta situación  porque son ellas los que están involucrados, los tribunales, los asambleístas tienen ahí intereses y no les conviene cambiarlos’’.

Tan sólo en las denuncias hechas en la aplicación  -para las que se requieren ciertas habilidades técnicas- la mayoría de los reportes señalan irregularidades en el uso del suelo en construcciones iniciadas en los dos últimos años (2016- 2017).

El 63% de los reportes presentaron denuncia ante diferentes autoridades; de ellas, un 10% indica no ha sido verificada y un 8% no tiene sanción, 54% no cumplen con el reglamento, un 42% no tienen permisos o documentación y un 41% tienen más pisos de los permitidos.

Un 9% de inmuebles catalogados como históricos fueron demolidos a pesar de las advertencias y el 17% de las quejas fueron por invasión de áreas verdes.

En zonas como Iztapalapa, Coapa y Xochimilco ya existían muchas denuncias vinculadas con un comportamiento riesgoso del subsuelo que se hacía más claro con las excavaciones profundas de construcciones.

En la calle Azteca 215 perforaron un manantial y sobre él siguieron trabajando;  en la colonia Condesa alguien quería un helipuerto y lo hizo a pesar de quejas y vecinos o un edificio que cayó en el sismo tenía reportes de problemas desde 1985.

“A las autoridades no les importó. No podemos dejar que siga así, exigimos que dejan a la sociedad tener participación en la creación de reglamentos y tomas de decisiones’’, dijo Mac Gregor.