El cirujano que reconoció haber grabado sus iniciales en los hígados de sus pacientes

El médico Simon Bramhall utilizó el rayo que se usa para caterizar
El cirujano que reconoció haber grabado sus iniciales en los hígados de sus pacientes
El especialista hepático fue suspendido
Foto: Shutterstock

Un caso sin precedentes en Reino Unido.

Un cirujano reconoció ante la justicia que marcó sus iniciales en los hígados de dos pacientes que se sometieron a un trasplante.

Simon Bramhall, de 53 años, cometió las ofensas en el Hospital Queen Elizabeth, de Birmingham, en Inglaterra, en febrero y agosto de 2013.

El especialista en cirugía de hígado, bazo y páncreas fue suspendido ese mismo año.

Ahora se declaró culpable de asalto con agresión física ante el tribunal en en Birmingham en el que será sentenciado el 12 de enero.

Sin embargo, rechazó la acusación más grave en su contra: asalto con daño corporal.

Superficie quemada

El fiscal Tony Badenoch aseguró el caso “no tiene precedentes en la ley criminal”.

Bramhall fue suspendido cuando la marca con sus iniciales quemada en el órgano de un paciente fue descubierta por otro cirujano.

Los especialistas en cirugía hepática usan un rayo candente de argón para cauterizar y frenar los desangres, pero el instrumento también puede ser utilizado para quemar la superficie del hígado para marcar la zona de la operación.

No se cree que las marcas que dejó el médico hayan causado daño a los hígados de sus pacientes.

En uno de los casos, parece que el órgano ya estaba dañado y, como resultado, no sanó de la forma normal, lo que permitió que la marca fuera visible.

“Indiferencia”

El fiscal Badenoch explicó que había sido “un caso muy inusual y complejo”.

Dijo que lo que Bramhall había hecho no fue un caso aislado y que requirió “algo de habilidad y concentración“.

“Fue realizado en la presencia de colegas”, añadió.

Llevó a cabo sus acciones “con una completa indiferencia por los sentimientos de sus pacientes inconscientes”, concluyó el fiscal.

Bramhall renunció después de una audiencia disciplinaria de la Fundación de Hospitales Universitarios de Birmingham, en mayo de 2014.

Al hablar con la BBC después de su suspensión, reconoció que había cometido “un error”.

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