Sexo a ciegas: ¿qué ves cuando no ves?

Taparle los ojos a él, que te los tape a ti, para juntos sumergirse en la oscuridad en un viaje al placer
Sexo a ciegas: ¿qué ves cuando no ves?
El sexo oral en combinación con el coito sigue siendo la combinación preferida de las parejas que tienen 30 años o más.
Foto: Shutterstock

Si el jueguito de los antifaces, las vendas y las cortinas pesadas te parece muy simple, piénsalo mejor. Si el “blind sex” es un clásico entre los amantes de las prácticas no convencionales, tal vez haya algo en el placer de no ver que, paradójicamente, valga la pena mirar. No se trata solo de cubrirse (o dejarse cubrir) los ojos, se trata de construir un universo completamente nuevo: conseguir los elementos para hacerlo, planear el momento y estar dispuestos a ir más allá de la mecánica del sexo cotidiano. La idea es ceder/tener el control o entregarse a una experiencia nueva en la que ninguno pueda predecir el paso siguiente del otro. ¿Por qué nos atrae tanto la oscuridad?

EN NEGRO, PERO AL ROJO VIVO

El poder de las imágenes puede encender mucho, pero anestesiarte otro tanto también. Sí, el estímulo visual es capaz de atontar fuerte otros sentidos. Piénsalo así: si tu cerebro fuera una computadora, las imágenes que recibes con tus ojos vendrían a ser archivos pesados, muy pesados, de esos que lentifican todos los demás procesos. No es exagerado decir que el olfato, el gusto y el tacto se despiertan cuando las vedettes de la seducción -los ojos- se cierran. Por supuesto, muchas personas cierran los ojos durante los encuentros sexuales, pero existe mucha diferencia emocional entre tener la posibilidad de volver a abrirlos o no.

EL QUE TIENE LA LUZ TIENE EL CONTROL

La adrenalina y el vértigo que nos produce la oscuridad son parte de una reacción instintiva. No en vano se la considera un miedo ancestral. No ver, no saber qué sigue, no poder predecir qué viene, es perder el control, es ceder el poder. Ese juego puede ser súper erótico para mucha gente, pero una experiencia completamente desagradable para otra. Por supuesto que nos vendamos los ojos para jugar con sensaciones copadas, pero lo que se pone en juego en el sexo a ciegas es la imprevisibilidad, la disposición hacia el otro y, fundamentalmente, la confianza. Esa tensión vuelve picante un encuentro a ciegas.

CERRAR LOS OJOS, ABRIR CANALES

En el blackout, la oscuridad está empatada, ninguno de los dos ve. Se provoca adrede, en un cuarto completamente sellado a la luz exterior que garantiza que ambos estén en igualdad de condiciones a la hora de explorarse. Es sorprendente cómo, en estos casos, la dinámica de una pareja puede cambiar por completo. El blackout es ideal para franelas intensas, para un contacto de pieles total, ya que la única forma que ambos tienen de reconocerse y ubicarse es el calor del otro. En este contexto, la comunicación pasa a ser intuitiva, inteligente, en un sentido casi orgánico, cinésico, es decir, meramente corporal y alejado de toda convención social. Es muy poco lo que sabemos sobre estos niveles tan sutiles de intercambio de información, aunque los activamos a diario con nuestros seres queridos a quienes sentimos y leemos sin hablar.

Tipos de orgasmo

UN NUEVO SOUNDTRACK

La mayoría de la gente ama mirar. Pero también hay mucha, pero mucha gente que ama escuchar. Para ellos, apagar la luz es una liberación y, aún más, una exploración, una entrega a un universo distinto de sensaciones. Ya sabés de voces, de gemidos y de respiraciones, pero… ¿qué tanto conocés el ruido del roce de la piel? ¿Alguna vez escuchaste su corazón latir? ¿El tuyo? ¿Cómo es el ruido de los choques, de un arrastre, de un beso lento? ¿Te diste cuenta de que las sábanas se escuchan? No hace falta estar bajo el efecto de ninguna sustancia para explorar el mismo mundo de otra forma, solo exponerse a experimentar las cosas desde otros ángulos. Agregale más: si a un hermoso blackout le sumás un espectacular mute del ambiente, un lugar tranquilo, sin ruidos, el mismo encuentro pasa a ser algo hermético, casi espacial.

EXPANSIÓN CORPORAL

¿Qué importa si la posición es antiestética, si la depilación no estuvo bien prevista o si la tanga no pega con el corpiño? Estamos acostumbradas a exigirle a nuestro cuerpo, que está más entrenado para la inhibición que para la liberación. Incluso cuando estamos en confianza, un apagón puede revelar lo bien que la pasamos cuando apagamos el ojo crítico, que siempre mira desde afuera. Hay una razón más para experimentar el placer de cerrar los ojos. Mucho antes de ver, oler y degustar, nuestra piel era la encargada de decodificar lo que sucedía cuando estábamos en el útero materno. Experiencias así en nuestra adultez casi no existen si no las provocamos nosotros.

LO QUE TU MENTE PUEDE VER

El pensamiento creativo, la energía psíquica que desplegamos durante el sexo, puede disparar metáforas sorprendentes. ¿Está el roce sacando chispas entre ustedes? ¿Hay algún aura envolviéndolo todo? ¿Se despierta en vos un sentimiento de vuelo? Si estás abierta a la sinestesia, permití que la poesía te atraviese y te presente otras formas de pensar y sentir lo que sucede, a través de las metáforas. Vas a ver todo con otros “ojos”.

EL FUTURO ES SENTIR

Atrás quedó el tiempo en que la industria tecnológica destinaba sus esfuerzos a mejorar la calidad de la imagen. Hoy, la meca techie, Silicon Valley, está concentrada en otra cosa. La obsesión actual es adelantarse a lo que van a pedir generaciones que aprendieron a relacionarse con el mundo a través del tacto. Atentos a las reacciones de los bebés, que comienzan sus experiencias del mundo acariciando una tablet, el mundo busca ahora profundizar y mejorar el sentido del tacto. Una nueva clase de tecnología llamada háptica trabaja para lograr que, mediante vibraciones, la pantalla de tu celular pueda ofrecerte texturas tan diferentes como la del pavimento, el terciopelo o una lija. La idea es expandir la cantidad de sentidos que involucra una experiencia tecnológica y brindar nuevas herramientas a personas no videntes. En breve, cada aplicación podría “sentirse” diferente y cada usuario podría transmitir sensaciones en la piel. Por supuesto, es la industria pornográfica la que se afila los colmillos para entrar en esta nueva era, la de la tecnología sensitiva.

Por: Denise Tempone

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