Editorial: Violencia armada en las escuelas

La violencia nuestra de cada día son las armas de fuego en las escuela
Editorial: Violencia armada en las escuelas
Vecinos en vigilia tras la masacre en Sutherland Springs, Texas. SUZANNE CORDEIRO/AFP/Getty Images

Un incidente con un arma de fuego en una escuela no es normal. Lamentablemente ocurre demasiado seguido.

Once veces en 25 días se realizaron disparos en instalaciones educativas en algunos casos sin víctimas en otros con muertos y heridos. La semana pasada un joven de 15 años mató a dos estudiantes de su mismas edad y dejó más de una docena de herido en una secundaria de Kentucky.

La noticia no tuvo mucho impacto, pasó casi desapercibida.

El día anterior una joven fue herida en una secundaria de Texas, más tarde otro fue herido en una escuela charter de New Orleans. El 10 de enero hubo tres incidentes en tres Estados en donde murieron dos personas.

En Pensilvania, ya sobre este fin de semana pasado, la policía halló armas y machetes en la habitación de un joven de 14 años de edad. Un compañero lo reportó después de escucharlo amenazar de muerte a cuatro alumnos.

La violencia nuestra de cada día son armas de fuego en las escuelas. Los alumnos ahora están atentos de que el compañero de clase saque un arma para matar a todos.

Es evidente que hay un problema profundo para que un joven reaccione de esa manera. Una cuestión personal, videojuegos violentos, una sociedad que los lleva a la desesperación.

Es un gran problema el acceso fácil a las armas de fuego, el que permite que estos impulsos se expresen de forma mortífera.

En momento pareció que la matanza de 20 niños y seis adultos en la escuela primaria de Sandy Hook de 2012, iba a conducir a un mayor control de armas para evitar una repetición de esa tragedia.

No fue así.

En el Congreso federal se derramaron lágrimas y rezaron oraciones, después se rechazaron más de cien medidas para el control de armas en los pasados cinco años.

La defensa de la Segunda Enmienda de la Constitución permite que hoy alguien con problemas mentales pueda tener un fusil de funcionamiento semiautomático. Igual al que mató a 58 personas y dejó 851 heridos en pocos minutos en Las Vegas.

Esa no era la idea de los Padres de la Patria. Tampoco lo es del 94% de estadounidenses que quieren una averiguación de antecedentes de quien compra un arma y el 57% que dice que es demasiado fácil comprarlas.

En cambio, en Estados como Kentucky la respuesta es armar a los maestros para que actúen como policías. Hasta en los pueblos del Viejo Oeste se dejaban las armas afuera, ahora se quiere que estén en las aulas.

Un disparo en la escuela ya es inaceptable.

Se puede hallar un equilibrio entre el derecho a las armas y que estas no sean parte de la educación escolar. No es tarde. Se necesita voluntad política, porque eso no es normal. Nos resistimos a creerlo.