¿Quién es Denea Joseph, la dreamer afrodescendiente que irá al discurso de Trump?

Vive en EEUU desde los 7 años y como dreamer de Belize, busca elevar las historias de los jóvenes negros en el movimiento pro inmigrante
¿Quién es Denea Joseph, la dreamer afrodescendiente que irá al discurso de Trump?
Denea Joseph, "dreamer" de Belize vive en Los Angeles desde los siete años y es graduada reciente de UCLA aparte de activista. (Foto: proporcionada)

Cuando Denea Joseph vino de Belize a la edad de siete años, el resto de su familia se quedó atrás. Ella fue la elegida para mudarse con su abuela, que vivía en Los Ángeles, y tener acceso a una mejor educación y un futuro más próspero.

“Era la mayor, mis padres querían que tuviera acceso a oportunidades educativas que allá no existían. Mis hermanos eran mucho menores, y aquí podría forjarme un futuro”, dijo la joven a La Opinión.

Este martes, esta dreamer de 23 años de edad acompañará a la senadora Kamala Harris de California al Capitolio, donde el presidente Donald Trump estará pronunciando su discurso anual del “estado de la unión”.

“Dreamers como Denea representan lo mejor de este país”, dijo la senadora Harris, quien afro jamaiquina por parte de padre. “Su compromiso por representar y empoderar a las comunidades inmigrantes afrodescendientes es inspirador. Debemos continuar luchando para darle a ella y a cientos de miles de jóvenes como ella, la seguridad les permita alcanzar todo su potencial”. 

Su presencia en Washington romperá algunos estereotipos sobre los “dreamer”.

Si bien un 90% de los jóvenes con DACA son latinos, hay una importante minoría cada vez más vocal y organizada de jóvenes africanos, caribeños, asiáticos y de otros orígenes, que están dando la cara por la colectividad de muchachos indocumentados  y enfrentando los retos propios de ser diferentes a lo que la gente identifica como “dreamer”.

Desde finales de 2012, Denea se benefició del programa DACA para los jóvenes indocumentados, el mismo año que entró a la Universidad del Sur de California (UCLA), la universidad pública más prestigiosa de Los Ángeles.

En junio pasado, Denea se graduó de Estudios Afroamericanos y su plan es asistir a la escuela de leyes y convertirse en abogada. Como estudiante en esa universidad, la joven abogó en favor de la contratación de un abogado de inmigración para asesorar a dreamers en esa casa de estudio.

El próximo fin de DACA -anunciado este verano- le hace preguntarse si hay mucho futuro para ella después de todo.

Pero los que no la conocen rara vez identifican a Denea como “dreamer”.

El inglés es su idioma natal, y por su tono de piel a menudo piensan que es una afroamericana nativa de los Estados Unidos.  Eso conlleva “todas las complicaciones que uno se quiera imaginar, y más”, cuenta la muchacha, recientemente graduada de UCLA a los 23 años.

Actualmente,  Denea permanece activa en la universidad y el movimiento pro inmigrante, pero por mucho tiempo vivió en el anonimato aconsejado, con buenas intenciones, por sus mayores. Y luego se enfrentó con la realidad de ser una representante diferente, alguien que no lucía como los demás dreamers y que en algunos casos enfrentó hasta “racismo y microagresiones” de algunos compañeros.

Durante sus años de primaria mantuvo “la cabeza baja”, cuenta. Es decir, no se reveló como indocumentada. Era fácil, ya que hablaba perfecto inglés y parecía de aquí. Pero luego, maestros y compañeros le hicieron ver que si seguía “en las sombras” no podría ayudarse a sí misma ni permitir que otros lo hicieran.

“Me dijeron, si no sabemos quién eres no podemos ayudarte”, cuenta. “Supe que era importante hablar de mi estatus para que otros te conozcan y puedan ayudarte pero también porque como mujer negra no tenía opción de mantenerme callada si quería ayudarme a mí y a mi comunidad”. También descubrió algo de racismo anti negro en la comunidad pro inmigrante, señala.

“El tema se ve como algo que pertenece a los LatinX”, explica. “Hasta los otros inmigrantes preguntan de dónde vienen los inmigrantes negros”.

Joseph es la coordinadora de comunicaciones de una organización que agrupa a dreamers que son afrodescendientes. La mayoría vienen de Haití, Jamaica, Trinidad y Tobago, Belize, Panamá, Nicaragua, Kenia, Senegal, Ghana y Nigeria.  PEW Center estima que hay 600,000 indocumentados de origen africano entre los 11 millones que hay en todo el país.

Para Denea, la lucha por DACA y por una solución migratoria para toda la comunidad “debe ser algo por lo que luchemos colectivamente”.

Entre sus objetivos, además de lograr un estatus legal para los “dreamers” está el educar a su comunidad afroamericana sobre los inmigrantes y la inmigración.

“Hay muchos conceptos equivocados sobre los inmigrantes entre los afroamericanos”, apunta.