El día que detuvieron a “El Chapo” con Emma Coronel y sus hijas gemelas

Videos muestran operativos en varias casas de seguridad en Culiacán, Sinaloa
El día que detuvieron a “El Chapo” con Emma Coronel y sus hijas gemelas
"El Chapo" intentó escapar del hotel en Mazatlán.
Foto: Corte del Distrito Este de NY / Getty

“¡Cielos!… ¡Eres tú, eres tú!” fue la expresión del agente mexicano-americano de la DEA, Víctor Vásquez, cuando estuvo frente a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, a quienes miembros de la Marina tenían arrodillado en el estacionamiento subterráneo del hotel Miramar en Mazatlán, Sinaloa, al lado de su esposa Emma Coronel y sus hijas gemelas.

Cuestionado por la fiscal Andrea Goldbarg sobre los hechos ocurridos el 22 de febrero de 2014, Vásquez –quien habla perfecto español e inglés– contó que él y los miembros de la Secretaría de Marina llegaron a ese puerto mexicano, luego de recibir información del grupo de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) sobre la localización de Guzmán Loera, a quien días antes habían buscado en cinco casas con túneles en Culiacán Sinaloa, guiados por “Nariz”, el hombre más cercano a “El Chapo”, el que olía incluso sus alimentos, según contó Alex Cifuentes, excolaborador del cártel.

La narración del Vásquez comenzó cuando decidieron buscar a “Nariz” –debido a su cercanía con el narcotraficante– a quien el agente de la DEA no conocía. “Sólo sabía que era ‘Nariz’, nariz corta, nariz larga, sin nariz”, expresó desatando risas en la corte. Lo hallaron después de buscar en una fiesta, donde encontraron a 18 hombres y unas 10 mujeres, ya entrada la madrugada de un lunes. A todos los separaron para revisar si tenían una Blackberry, ya que era el modo en que Guzmán Loera se comunicaba con su gente. Entonces una mujer que cargaba a un bebé se levantó de su asiento y gritó a los marinos, se quejó de que su bebé estaba incómodo, pero en su apuro y nerviosismo ella dejó caer el teléfono. Descubrieron que “Nariz” se había escapado a otra casa, donde lo encontraron y pidieron que revelara la casa dónde pernoctaba su jefe, había al menos cinco viendas de seguridad y él estaba en la número cinco, pero llegaron ahí luego de revisar otros inmuebles.

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En las casas encontraron objetos personales, como ropa, zapatos, objetos de limpieza, además de armas cortas y largas. En el baño de las recámaras principales la bañera tenía la función de una puerta que daba acceso a túneles de escape o escondite. El propio “Nariz” mostró una de las estructuras. La última casa fue de donde escapó Guzmán Loera con su amante en turno, Lucero Guadalupe Sánchez López, quien narró frente a Emma Coronel, cómo escapó con el narcotraficante desnudo por un agujero contectado al sistema de aguas de Culiacán.

“Fue horrible, nunca había estado en un lugar así… húmedo, lleno de agua, de lodo”, narró. “(En la salida) había una puerta de acero… no sé… con una manija como rueda, había que darle vuelta para abrirla”. Salieron cerca de un río, “donde está la Conagua en Culiacán”, afirmó en referencia a la institución que administra el sistema que potabiliza y distribuye agua en México. Habían caminado durante más de hora y media.

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El hotel Miramar

Casi al mismo tiempo, el agente Vásquez recibió un mensaje del HSI, debido al sistema de espionaje que tenía esa agencia, corroboró el oficial Jack Zappone, informándole que la gente de Guzmán Loera pidió que lo llevaran a Mazatlán, Sinaloa, a un hotel llamado Miramar. En ese operativo participarían sólo entre 24 y 25 oficiales, un número considerado pequeño para una asignación tan peligrosa.

“Fuimos a una especie de Walmart… a comprar sandalias, trajes de baño”, dijo el agente de la DEA. “Queríamos actuar como que íbamos a la playa a pasar la tarde”. Se instalaron frente al hotel donde estaría “El Chapo”; observaron las ventanas por si notaban movimientos, como alguien pretendiendo escapar. En ese puerto tampoco contactaron a autoridades locales. “La corrupción en el Estado era alta”, justificó Vásquez.

Los agentes no podían sólo observar, así que se organizaron para revisar piso por piso. El oficial Vásquez estaba en cuarto nivel cuando escuchó por radio: “¡Siete, siete, siete… confirma, Vic!”. El código se refería a que uno de los grupos de marinos había hallado a Guzmán Loera. El agente de la DEA se dirigió al estacionamiento subterráneo, porque él debía identificarlo. Tenían a Guzmán Loera de rodillas. “¡Eres tú, eres tú!”, expresó Vásquez en la corte, como si estuviera viviendo nuevamente ese momento. “¡Parate!”, contó que dijo al narcotraficante. “Estaba su esposa… Emma Coronel… y dos chiquitas”, expresó en referencia a las gemelas de ambos.

El abogado de “El Chapo”, Eduardo Balarezo interrogó al agente mexicano-americano, buscando recovecos en su operativo y las fallas al intentar detener a Ismael “Mayo” Zambada. También quiso poner en medio la corrupción de políticos mexicanos. “No mencioné a políticos… Yo no lidio con políticos, señor”, respondió Vásquez.

Balarezo cuestionó sobre la supuesta intromisión de la DEA en México, pero Vásquez indicó que él no lideraba el operativo, que “guiaba a los marinos” y proporcionaba información de “inteligencia”, además de “datos”. ¿Por qué portaba un arma larga, entonces?, lanzó el abogado. “Por protección”, atajó Vásquez, indicando que Cualiacán es controlado por el Cártel de Sinaloa.

El agente de la DEA tenía razón sobre la corrupción en México, ya que Guzmán Loera escapó en julio de 2015 por un túnel desde una cárcel de máxima seguridad.