Alimentos, muebles y hasta las luces de Navidad subirán de precio por la guerra comercial con China

Trump impone tarifas del 25% a la importación de miles de productos y amenaza con más. Se estima que, de momento, cueste casi $500 a cada hogar americano
Alimentos, muebles y hasta las luces de Navidad subirán de precio por la guerra comercial con China
El viceprimer ministro chino, Liu He (i), se despide del el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin (c), y del encargado de comercio exterior de EE.UU., Robert Lighthizer (d), tras su reunión el viernes. EFE/ Erik S. Lesser
Foto: Efe

“Con EEUU y China en dificultades para llegar a un compromiso, lo que parecía inconcebible– aranceles en comercio bilateral sobre $800,000 millones– puede ser una realidad”, aventuraban el viernes los economistas de Oxford Economics.

Las conversaciones se pueden reconducir pero eso no es algo que ocurriera antes del fin de semana y que previniera una escalada de medidas y represalias entre los dos gigantes económicos.

La comitiva china de negociaciones dejó sin acuerdo la reunión que mantenía con la estadounidense en Washington en la mañana del viernes, horas después de que entraran en vigor sanciones en formas de tarifas del 25% a la importación de productos chinos por $200,000 que antes tenían aranceles del 10%.

La amenaza del presidente Donald Trump se hizo realidad tras meses de negociaciones. Los representantes chinos tenían previsto volver a su país sin fecha para un próximo encuentro y con la intención de represaliar a EEUU por la penalización a un listado de sus exportaciones que ocupa 194 páginas. A partir de la primera hora del viernes las ventas de productos como pescados, harinas, materias primas, productos químicos, botones, telas y muebles por citar algunos de los cientos de categorias de bienes afectados por este aumento de tarifas.

China ha anunciado que responderá con la misma contundencia aunque no podrá hacerlo en la misma forma porque no se compran tantos productos americanos en el país. Probablemente las sanciones afecten a las empresas americanas que tienen actividades en este país.

¿Nos afectan a todos estas tarifas?

Si.

Si no se da vuelta atrás y se mantienen a escalada sigue, hasta las luces de Navidad serán más caras este año. También lo son desde ya las computadoras que lleguen a los puertos del país. Y muchos de los somiers para camas que hagan el viaje desde China hasta la tienda de cualquier lugar de EEUU.

A los consumidores les afecta de varias maneras. La primera en la canasta de la compra directamente por la subida de precios de artículos que normalmente se encuentran en comercios como Lowes, Home Depot, Walmart o Target además de las tiendas de 99 cents. Las tarifas las pagan los consumidores, son un sobreprecio al costo final como lo es la suma de un impuesto. A medio y largo plazo perjudica a los productores, es decir, que puede notar en las empresas y productores chinos.

Pero la segunda manera puede terminar perjudicando también dos veces a los americanos porque muchos de los productos son componentes de bienes finales que se producen en EEUU. Son productos intermedios que necesitan comprar las fábricas americanas. Por ejemplo, químicos o tapicería para asientos de carros. El fabricante que los use en EEUU lo paga más caro y el consumidor también.

¿Se resintirá la economía?

Si.

La Federación Nacional de Comerciantes (NRF en sus siglas en inglés), ha puesto en su página en Internet un primer mensaje inequívoco. “¿Quién paga por las tarifas? Los negocios americanos y los consumidores”.

“Cuando se hace frente a tarifas a la importación, las empresas se ven forzadas a recortar costos en otras áreas del negocio para mantenerse a flote”, explican desde la NRF. Hasta ahora muchas empresas han podido absorber el incremento de precios que han venido con tarifas previas. No todas lo han hecho ni querido hacer y de hecho ahora es más caro comprar lavadoras y secadoras. El problema es que 25% es mucho.

“En última instancia las tarifas pueden segnificar, menos salarios, menos empleados, retrasos de inversiones y altos precios para los consumidores. Los pequeños negocios son particularmente vulnerables porque no tienen los recursos y la flexibilidad para cambiar de proveedores”.

Estos son los cálculos de Oxford Economics: “Estimamos que las últimas tarifas añadidas a las existentes reducirán el PIB de EEUU en 0.3% en 2020 y costará a la economía unos $62,000 millones o unos $490 por hogar. Si se subieran las tarifas a todos los productos chinos (350,000 millones más en importaciones), como ya ha amenazado Trump que puede hacer, “el PIB de EEUU y el global se reducirá en medio punto porcentual”.

Pero ¿Por qué estamos en este punto?

Donald Trump ya avisó que quería revisar todas las relaciones comerciales. Se ha quejado del déficit y del “trato injusto” que sufre el país por las relaciones comerciales con otros países. Para proteger a la industria siderúrgica americana ha impuesto sanciones tarifarias al acero y aluminio de sus tradicionales socios comerciales que por supuesto han tomado represalias. El conflicto está lejos de cerrarse. A China ya le impuso antes otras sanciones y desde Asia se reaccionó cortando compras a los agricultores americanos.

Lo pagan todos los que usan materias primas intermedias en sus procesos como las automotrices.

El problema con China es que las demandas de EEUU, que comparten otros países, han chocado con una piedra. EEUU, la UE y otros países quisieran una mayor apertura de este país para ampliar el acceso a su mercado protegiendo propiedad intelectual, tecnología y otros secretos.

¿Cómo ha reaccionado Trump? 

Lo que iba a ser un acuerdo que el presidente dijo que iba a ser “épico” se transformó en una serie de tuits desde primera hora de la mañana del viernes cuando se consumó la amenaza de la última semana de elevar las tarifas.

Trump ha repetido, equivocadamente, en varias ocasiones que China va a pagar tarifas y esa es la penalización al país. En uno de sus tuits profundiza en un proteccionismo por el que nunca había abogado el partido conservador explicando que tienen que producir en EEUU para no hacer frente a tarifas a la importación.

El presidente espera que la economía de EEUU se resienta lo suficiente como para que los representantes de este país cedan a sus demandas.

 

Ayudas a los agricultores

El departamento de Agricultura ya está estudiando medidas para paliar los efectos de las represalias chinas en el campo estadounidense, de donde viene buena base de los votantes de Donald Trump.

Así lo confirmó en un tuit el secretario de Agricultura Sonny Perdue que a petición de la Casa Blanca está preparando un segundo paquete de ayudas al campo para contrarrestar la retirada de compras de China.

Trump ha sugerido que se compre producción agrícola con dinero del Gobierno por valor de $15,000 millones.

En agosto del año pasado ya hubo un primer paquete de ayuda por valor de unos $12,000 millones a unos agricultores que han visto pudridse cosechas, sobre todo de soja, o elevarse sus costos por almacenamiento. Loa agricultores temen que el daño sea irreversible porque China ha empezado a comprar productos en otros países y son clientes que se pueden perder por muchos años.

La Reserva Federal de Minneapolis informó en noviembre que las bancarrotas de granjas en estados como Wisconsin, Minnesota, Montana y las dos Dakotas han subido en los últimos dos años a los niveles más altos desde la Gran Recesión. En este banco no creen que haya llegado lo peor.