El caso del universitario asesinado aunque su familia pagara un rescate que conmociona a México

Su cuerpo fue hallado casi una semana después del rapto, ha generado la indignación de muchos en México
El caso del universitario asesinado aunque su familia pagara un rescate que conmociona a México
Norberto Ronquillo estuvo desaparecido casi una semana
Foto: Facebook/Norberto Hernández

La última publicación de Norberto Ronquillo Hernández en su perfil de Facebook era una cándida broma a la cual su madre respondió con un mensaje esperanzador.

El estudiante mexicano de 22 años compartió una imagen sobre la mezcla de alegría y estrés por estar en su octavo y último semestre de su carrera universitaria en mercadotecnia en una universidad de Ciudad de México.

Su madre le comentó: “Hijo tu eres muy inteligente y maduro. Siempre nos sorprendes con tu madurez, estoy segura que Dios te tiene preparado algo maravilloso pues merecido lo tienes. Solo confía y sigue tus sueños no te detengas por nada jamás. El miedo no es lo tuyo. Te amoo”.

Solo unas horas después de esa publicación, Norberto Hernández (como el joven prefería identificarse) fue secuestrado y asesinado en la capital mexicana.

Los seis días que pasaron entre su rapto y la aparición de su cuerpo generaron una oleada de indignación y reclamos sobre la inseguridad que padecen los mexicanos, y en particular los habitantes de Ciudad de México.

Las autoridades locales han prometido que no habrá impunidad, pero el cómo procedieron en este caso ha sido cuestionado.

Al ser interrogado por lo sucedido, el presidente Andrés Manuel López Obrador -quien fue alcalde de Ciudad de México (2000-2005)- reconoció que hay una deuda en materia de seguridad de su gobierno.

“Estamos trabajando, esa es una asignatura pendiente, garantizar la paz y la tranquilidad en el país y en la Ciudad de México. Estamos ocupados y preocupados, lamentamos mucho estos casos, nos duelen, lo digo de manera sincera”, dijo.

¿Qué se sabe del secuestro?

Hernández abandona la universidad

Universidad del Pedregal
Cámaras de seguridad de la Universidad del Pedregal muestran la salida de Hernández a las 21:32 del 4 de junio.

Hernández se encontraba la noche del martes 4 de junio en su escuela, la Universidad del Pedregal, ubicada en el barrio de Huipulco del sur de Ciudad de México (en una zona que no es considerada como de alto índice de delincuencia).

Alrededor de las 21:30 hora local, el joven dejó el centro y avisó a su novia, Jennifer Rosenfeld, que se dirigiría a la casa de una tía que se encuentra a unos 15 minutos de distancia, según las investigaciones divulgadas por las autoridades.

Unos 10 minutos después, los tíos del joven recibieron una llamada de una persona que aseguraba tener retenido a Hernández.

Para liberarlo, exigieron el pago de 5 millones de pesos (cerca de US$260.000).

El hecho fue denunciado ante la Fiscalía Antisecuestros de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Ciudad de México a las 00:41 del 5 de junio.

Sin embargo, la familia prefirió que las autoridades no intervinieran, y por cuenta propia entregaron una suma equivalente a US$26.000 en un punto indicado por los secuestradores a unos 4 km de la universidad.

En tanto, el auto del joven fue encontrado a unas 10 cuadras de la Universidad del Pedregal.

A las 03:30, un primo de Hernández se dirigió al cruce de dos calles ubicado a 7 km de la escuela en el que le sería entregado Hernández.

Pero nunca fue liberado.

Una llamada anónima

Un llamado a una manifestación

Facebook
Los familiares y compañeros de la universidad de Hernández iniciaron una campaña para dar con su paradero.

Tras la desaparición del joven, tanto los familiares como los compañeros de la universidad iniciaron una búsqueda e hicieron llamados en redes sociales para su localización.

Conforme los días pasaron, el caso comenzó a tomar notoriedad en la prensa nacional.

Tras una manifestación el 7 de junio, la PGJ de Ciudad de México aseguró que, pese a que en un principio la familia pidió que las autoridades no intervinieran, especialistas de la institución y de la Comisión Nacional de Secuestro investigaban el caso.

La noche del 9 de junio, las autoridades recibieron una llamada anónima en la que se reportó el hallazgo de un cadáver en el barrio semiurbano de Santa Cruz Acalpixca, a unos 9 km al sureste de la Universidad del Pedregal.

La autopsia confirmó que se trataba del cuerpo sin vida de Norberto Hernández.

Asfixiado

Norberto Hernández y su madre

Facebook
La madre del joven pide a las autoridades que no haya más casos como el de su hijo por la falta de seguridad en el país.

Las primeras investigaciones forenses reveladas por la procuradora Ernestina Godoy indican que, presuntamente, el joven de 22 años murió horas después de su secuestro.

“Por el estado en descomposición que tiene (el cadáver), podemos estar hablando de que probablemente esa misma noche (que fue asesinado)”, dijo Godoy en una rueda de prensa el lunes.

La necropsia reveló que Hernández falleció por asfixia. Además de que tenía signos de haber sido golpeado.

Godoy indicó que la actuación de la policía será parte de las investigaciones, pues se detectó que los policías movieron el auto del joven, por lo que evidencias pudieron ser manipuladas por descuido.

Pero otros involucrados en el caso han denunciado presuntas omisiones de las autoridades, principalmente durante los seis días que el joven estuvo desaparecido.

“Es muy lamentable que por trámites burocráticos no se haya empezado una investigación. No se empezó hasta que la comunidad tuvo que salir a las calles”, señaló el rector de la Universidad del Pedregal, Armando Martínez.

Aumento de los secuestros

Cifras de la ONG Alto al Secuestro muestran que en la capital mexicana hubo un aumento de 67% de los casos de secuestro en el periodo del gobierno anterior (2012-2018) respecto al previo (2006-2012).

Los llamados a que las autoridades tomen acción en materia de seguridad se convirtieron en el principal tema del lunes en la capital mexicana.

“Yo venía a recoger el diploma de mi hijo, el certificado de su licenciatura y ahora me llevo un certificado de defunción y no se vale”, dijo a la prensa el lunes la madre de Noreberto.

“Todos los papás estamos en agonía ‘¿volverá, no volverá?, ¿por qué te tardaste 10 minutos más?’ Eso no debe de seguir pasando. Norberto tiene que ser ese parteaguas y a partir de aquí las autoridades tienen que empezar hacer algo y nosotros como sociedad”, afirmó.


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