Contemplan abrir centros de detención para menores migrantes en la Florida Central

Contemplan abrir centros de detención para menores migrantes en la Florida Central
Activistas protestan frente al centro de detención migratoria en Homestead, Florida.
Foto: Getty Images

Los controversiales centros de detención para menores inmigrantes no acompañados podrían ser instalados en Florida Central debido a que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) contempla esa posibilidad.

Inmediatamente tras ese anuncio, legisladores de la región se opusieron a la propuesta. Tanto el congresista Darren Soto como la senadora estatal Linda Stewart, ambos demócratas, rechazan esta medida debido a que consideran “terribles” a esos centros, con antecedentes de abuso contra los derechos humanos y niños que mueren bajo su cuidado. Además dicen que no son los suficientemente auditados por el Congreso.

Más aún, en un movimiento no anunciado, el HHS retiró a todos los niños restantes en el centro de detención de Homestead, al sur de Florida, y han sido reubicados, confirmaron fuentes federales. Los niños fueron recogidos en camionetas entre las 1 am y las 7 am del sábado. La agencia federal mencionada planea mantener a unos 130 empleados en el sitio para mantener la propiedad incluso cuando el refugio permanezca cerrado.

El centro es administrado por Caliburn, una organización sin fines de lucro contratada por el HHS para operar las instalaciones en Homestead y la cual ha provocado críticas y mucho descontento con su funcionamiento. Entonces la medida para vaciar Homestead se produjo pocos días después que el HHS dijo a los legisladores que consideraba a la Florida Central, así como a Virginia y Los Ángeles, como sitios para futuros refugios permanentes para albergar a niños migrantes no acompañados. El mes pasado, el gobierno dijo que también estaba considerando a Atlanta, Houston, San Antonio, Dallas y Phoenix. Homestead permanecerá abierto como refugio de emergencia en caso de que los espacios se agoten en otros centros.

Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, desde junio de 2019 se han remitido más de 58,500 niños extranjeros no acompañados a centros de detención, un aumento de más del 57% respecto al mismo período de tiempo en el año fiscal 2018. Los “niños extranjeros no acompañados” son menores de 18 años que no tienen un estatus migratorio legal en Estados Unidos, sin un padre o tutor legal en el país disponible para brindar atención y custodia física.

“Es una pena que se haya llegado a esto. La administración de Trump debería reunir de manera eficiente a los niños que buscan refugio con sus familias aquí en Estados Unidos, en vez de abrir más centros de detención masiva. Las condiciones en estas instalaciones han sido terribles. El presidente Trump separó a los niños de sus familias, hizo más lento el proceso judicial y puso barreras para la supervisión del Congreso. Su administración también ha cortado sin sentido la ayuda clave a los países de origen para estos niños refugiados como Nicaragua, Honduras y El Salvador. Todas estas acciones han alimentado la crisis humanitaria en la frontera”, aseguró Soto.

Recordó que bajo las administraciones de los presidentes Barack Obama y George Bush, estos niños eran procesados ​​rápidamente, reunidos con sus familias y monitoreados hasta que se decidiera su caso de asilo. “Primero debemos hacer todo lo posible para disminuir la necesidad de estas instalaciones abordando adecuadamente todas las causas de la crisis fronteriza. Si la Florida Central va a tener un centro de detención, entonces debemos tener estándares humanitarios e inspecciones del Congreso sin previo aviso para garantizar un trato adecuado”, afirmó Soto.

Por su parte, Stewart envió una carta al gobernador de Florida Ron DeSantis en la que pidió se detenga la evaluación exploratoria del HHS en las propiedades de Florida Central y solicitó que el gobernador use su influencia y autoridad para negar otra instalación de inmigración en el estado.

“Esta práctica de separar a los niños de sus familias es inhumana y los deja marcados por el resto de sus vidas. No poseemos la capacidad ni debemos abrir otra instalación. Este proceso es defectuoso, inhumano y proporciona una atención inadecuada a los niños. El mayor problema es la separación de los niños de su familia y una detención innecesaria. No es decisión de estos niños venir a Estados Unidos”, dijo Stewart.