La visita del vicepresidente Pence mostró que la lucha por el voto latino en Florida será crucial

La visita del vicepresidente Pence mostró que la lucha por el voto latino en Florida será crucial
El vicepresidente Mike Pence se reunió en Kissimmee, Florida Central, con latinos que apoyan la reelección del presidente Donald Trump. (Roxana de la Riva / La Prensa)
Foto: Impremedia

El voto latino puede ser crucial durante las elecciones presidenciales de este año, por eso no es de extrañarse que tanto el Partido Republicano como el Demócrata comiencen duras batallas por cortejar a los hispanos, tal y como se demostró durante la reciente visita del vicepresidente Mike Pence a la Florida Central. Pence se reunió específicamente con votantes Latinos y durante su discurso tocó temas importantes para este segmento de la población.

Pence logró tocar el sentimiento de los asistentes con su discurso. “Puerto Rico, estaremos con ustedes hoy, estaremos con ustedes mañana y estaremos con Puerto Rico hasta que se restablezca”, hecho que dinamizó a las cerca de 200 personas que debían tener confirmación para poder entrar. Algunos se quedaron afuera. Para los venezolanos también hubo un mensaje y reiteró que Estados Unidos será defendido del socialismo mientras Trump sea presidente. “Fuimos los primeros en reconocer al presidente Juan Guaidó”, dijo el vicepresidente.

La economía fuerte y creación de empleos fueron factores importantes para ofrecer a los hispanos al apoyar la reelección al dúo republicano. Además de Pence, otros oradores fueron el congresista cubano Mario Díaz-Balart, republicano de Miami, y los puertorriqueños José Fuentes, exfiscal general de Puerto Rico, y Bob Cortés, exrepresentante republicano de Altamonte Springs.

Antes, el miércoles, los demócratas criticaron el historial del Partido Republicano con los hispanos. José Álvarez, alcalde de Kissimmee, habló en una conferencia de prensa celebrada por el Partido Demócrata de Florida en un podio frente a carteles que decían “presidente incompetente” en español.
También demócratas de Florida hicieron una “recepción de bienvenida” a Pence a las afueras de la iglesia donde gritaban el número de muertos a consecuencia de la insuficiente atención después del huracán María. También de modo de “bienvenida” a Kissimmee pusieron un anuncio en una valla publicitaria de la transitada Turpike de Florida que muestra una imagen del presidente Donald Trump arrojando toallas de papel a los asistentes de una iglesia puertorriqueña después de que la isla fue devastada por el ciclón.

Álvarez criticó a la administración Trump por su respuesta al huracán María en 2017, que devastó a Puerto Rico y causó miles de muertes. También criticó el silencio del presidente después de la serie de terremotos que han estado sacudiendo la isla durante semanas. Un terremoto de magnitud 6.4 golpeó el 7 de enero, matando a una persona e hiriendo a otras nueve. “El presidente no ha levantado un dedo para ayudarlos”, dijo el alcalde de origen cubano.

Pero todo esto no inmutó a los latinos que asistieron al evento del jueves 16 de enero en la iglesia Nación de Fe de Kissimmee. Se reafirmó que la dupla Trump-Pence tiene en el voto evangélico latino a un importante aliado para ganar la reelección. Precisamente ese día Trump declaró una emergencia para liberar fondos para la recuperación de Puerto Rico, pero los demócratas dicen que el gobierno federal necesita asignar más recursos a las ciudades para restaurar la energía eléctrica y reconstruir las viviendas.

“Yo apoyo a Trump… La economía es buena para todos, no hay desempleo. Todo lo está haciendo por los latinos y negros, trabaja para todo el mundo no solamente para un grupo en específico. Por eso es muy importante que hoy venga el vicepresidente porque ellos quieren dejar saber que los latinos son parte de su gobierno. Que somos americanos tanto como otros grupos y que es importante que nos hable directamente”, dijo el puertorriqueño Alberto Esperón que es parte del grupo demográfico de latinos evangélicos altamente cortejado del Partido Republicano en esta temporada de campaña.

Para la comisionada puertorriqueña Olga González, apoyar al presidente Trump es un mandato de Dios: “Él [Dios] lo puso para un tiempo como ahora y tenemos que respetar la palabra de Dios y orar por él para que haga las cosas que nosotros necesitamos para nuestro pueblo”.

La comisionada dijo que es bueno que Pence visite la región porque así demuestra que los hispanos son importantes para la dupla republicana. “Ahora mismo Trump firmó la declaración de emergencia para Puerto Rico para ayuda para los terremotos y van a seguir ayudando. Me alegro de que Trump esta allí [en la presidencia], pero nosotros debemos orar por cualquier presidente que este en esa posición”, comentó.

Bertica Cabrera, una estratega política de origen cubano afincada en Orlando, señaló que es importante que el presidente y vicepresidente noten a la comunidad hispana.

“Es el único presidente que lo ha hecho. Si te pones a mirar para atrás, otros presidentes nunca han venido a preguntar cómo estamos. Yo creo que este gobierno sí lo ha hecho muchas veces”, afirmó Cabrera, quien representa a Florida en el grupo de Latinos por Trump en todo Estados Unidos. “Somos los oídos y la boca de la campaña de nuestras comunidades y eso es lo que vamos a hacer en los próximos meses”.
La campaña cree que enfatizar los valores religiosos y la conversación contra el aborto podría atraer a los votantes latinos que tienen dudas sobre el Partido Republicano en temas como la inmigración. Incluso atraer una pequeña porción de latinos evangélicos podría ayudar a Trump a ganar Florida nuevamente; ganó el estado por 1.2 puntos porcentuales en 2016.

“Nuestro trabajo será traer a los latinos a votar en las primarias. Aumentar para los republicanos el 7% de los votantes registrados en el Condado de Osceola, por lo menos para el grupo que yo represento que es el Republican National Hispanic Assembly del Condado de Osceola”, dijo Rick García, un joven republicano y exmilitar puertorriqueño.

Hace menos de dos semanas Trump visitó una iglesia grande hispana en Miami, enfocándose en los “Evangélicos por Trump” y el evento del pasado jueves fue una extensión de eso.  Kissimmee, que se encuentra en el Condado de Osceola, cerca de Orlando, tiene una gran población de puertorriqueños.  Esos votantes son especialmente atractivos para el Partido Republicano porque son ciudadanos estadounidenses que pueden votar desde el momento mismo que pisan Estados Unidos continental. Si bien muchos han sido tradicionalmente demócratas, los republicanos piensan que pueden llegar a las personas más conservadoras en ese auge demográfico. Según los datos del la Oficina del Censo, en 2018 el porcentaje de hispanos en Osceola era del 55.3% y se espera que para el Censo de 2020 llegue al 70%.

Aunque es un trabajo arduo para los republicanos, ya que Trump perdió en Osceola,  García aseguró que van a convencer a los votantes registrados como no partidistas. “Hay 47,000 republicanos registrados en Osceola y 91,000 demócratas y 77,000 que no tienen afiliación partidista, así que vamos por ese voto que no tiene compromiso con ningún partido y también por el voto joven conservador que no sale a votar o que no entiende que tiene que registrarse por un partido para votar en las primarias de Florida”, explicó el republicano.
De regreso a la reunión del jueves el vicepresidente Pence generó varios momentos de aplausos y vítores al hacer referencia a la defensa de la administración de las políticas antiaborto. La multitud también grito jubilosa cuando Pence mencionó “la libertad de vivir nuestros valores” y dijo que Trump tomó medidas el jueves pasado para dar a las organizaciones religiosas un acceso más fácil a los programas federales y reafirmó el derecho de los estudiantes a rezar en las escuelas públicas.

Florida Central tiene una gran población de puertorriqueños y otros residentes latinos mientras la ciudad de Kissimmee experimentó un crecimiento especialmente rápido durante los meses de evacuaciones de la isla después del huracán María en 2017. De allí que la región sea ampliamente codiciada por ambos partidos y se vislumbra que la batalla por el voto latino será “cruenta”.