Sin ayuda para vivienda, la dura realidad en Florida Central para familias desplazadas por sismos en Puerto Rico

Sin ayuda para vivienda, la dura realidad en Florida Central para familias desplazadas por sismos en Puerto Rico
Las familias de Melissa Vélez, Tamara Vélez y Maritza Quiñones trataron de reubicarse en la Florida Central tras los terremotos en Puerto Rico, pero la falta de ayuda para vivienda las forzó a regresar a la isla. (Roxana de la Riva / La Prensa)
Foto: Impremedia

Una familia desplazada por los sismos en Puerto Rico se enfrentó a la dura realidad que viven muchos puertorriqueños cuando se mudan a la Florida Central. No existen ayudas para encontrar vivienda asequible, mucho menos de emergencia. Maritza Quiñones, de 54 años, las hermanas Melissa Veléz de 34 y Tamara de 32, quienes junto con sus hijas de 15, 12, 9 y 5 años se mudaron a Florida Central el 22 de enero, hallaron un ambiente hostil y tuvieron que regresar a la isla caribeña.

De acuerdo al relato de las desplazadas, un primo les prestó un departamento de dos cuartos, en Kissimmee, que está al día con la renta, mientras ellas conseguían algo más adelante. Pero el dueño dijo que la asociación de condominios se quejó de que las mujeres no aparecían en el contrato y que no tenían seguro ante cualquier incidente. También los vecinos se quejaron con la administración, que advirtió que si no se salían del apartamento en dos semanas las sacarían con la policía.

“Llamamos a varias organizaciones y todas nos dijeron que no podían ayudar con vivienda”, comentó Tamara, madre de dos de las niñas. “Cometimos un error al inscribirlas en la escuela y ellas están llorando porque quedaron encantadas con la escuela. El trato ha sido bueno en la escuela, pero les dijimos que no está en nuestras manos quedarnos”.

Las mujeres se mudaron juntos con sus hijas a Kissimmee desesperadas por los temblores y la situación de falta de clases en su pueblo Peñuelas, Puerto Rico. El sufrimiento de las niñas, así como los temblores, las escuelas dañadas y el miedo a que sus casas se derrumbarán en sus cabezas, fueron los factores que según comentaron las obligaron a venir. Quiñones recordó que durmieron al aire libre, en el campo y las niñas dormían en un trampolín hasta que les dieron unas casetas.

De acuerdo con las puertorriqueñas, el pueblo de Peñuelas, al sur de la isla y donde tienen sus casas, quedó devastado por los constantes temblores. “Nosotras decidimos salir por eso. Las escuelas no sirven en Peñuelas, entonces lo que están haciendo es dar clases en un parquecito, tienen a los niños en un campamento como para distraerlos. Nosotras como madres buscamos ayuda psicológica pero cuando viene el zumbido del temblor vuelve la ansiedad y cuando nuestro primo dijo que viniéramos no lo pensamos dos veces por el bien de nuestras hijas”, mencionó Melissa Vélez.

Las mujeres solo pedían un “empujoncito” para salir adelante. Primero con una vivienda y luego buscar un trabajo para poder estabilizarse aquí. Puerto Rico está sumido en una recesión de 13 años y aproximadamente medio millón de personas han abandonado la isla en la última década, huyendo de la crisis económica y las secuelas del huracán y los terremotos.

El sacerdote José Rodríguez, quien ayuda a su comunidad en Azalea Park en este de Orlando, dijo que las organizaciones comunitarias sacaron de sus bolsillos y recaudaron fondos para ayudar a los desplazados del huracán María. Agregó que todavía no pasaba bien esta emergencia cuando ocurrieron los terremotos. “El gobierno federal no está ayudando. Con el huracán María fueron lentos y ahora con el terremoto a nosotros se nos acabaron los fondos privados y de nuevo el gobierno no está ayudando”, dijo el padre.

Trini Quiroz, una líder ecuatoriana que ayuda a las personas sin hogar en Orlando, dijo que el Condado de Orange tiene un presupuesto de casi $5,000 millones pero tiene una gran comunidad de desamparados. “La responsabilidad moral de estos gobiernos locales con los ciudadanos puertorriqueños es que son ciudadanos como los de otros estados y son la tercera comunidad hispana más grande de la nación. Florida es un estado donde el idioma se presta para que venga esta población. Yo acuso a los condados ricos de Florida de no tener ningún programa, ni ninguna preparación. Cuando los cubanos venían huyendo en los 60 y 70, el gobierno les daba la mano y los cubanos de aquí ayudaban a su gente. En cambio, los puertorriqueños no están por ayudar a su comunidad”, dijo la líder quien ahora reside en Nueva Jersey.

“Yo supongo que hay ayudas, pero no te puedo decir. Yo he estado buscando los recursos y por eso el 20 de febrero vamos a abrir una oficina en Kissimmee para levantar al pueblo caído. Yo te puedo asegurar que la próxima vez que otra familia necesite ayuda nosotros vamos a estar preparados porque yo sí voy a buscar cómo ayudar en situaciones como esta”, afirmó Olga González, comisionada de la Ciudad de Kissimmee y actual candidata a la alcaldía por esa ciudad.