La celebración del Día del Bacalaíto, es este sábado, 2 de abril, en el pintoresco Poblado de Boquerón.
El evento es presentado por Luis Otero, quien en entrevista con La Prensa desde Puerto Rico, dijo que celebrará su 25 aniversario como empresario cocinando este delicioso antojo boricua.
En enero se tuvo que posponer la celebración debido un brote masivo de la variante Omicron del COVID-19.
El pequeño empresario recibió todo el apoyo del municipio de Cabo Rojo para realizar este evento y atraer el turismo al lugar.
Otero es conocido como El Artesano del Bacalaíto y es famoso en la Isla del Encanto ya que le pone un sabor especial a este manjar autóctono boricua.
Según su creador, le pone un “gustito” especial con sofrito, sazón con achiote y otros condimentos, pero no reveló la “receta secreta”, que hace únicos a estos bacalaítos, además claro, del tamaño gigante de la fritura.
A sus bacalaítos algunos los llaman orejas de elefante o tapas de dron debido a la grande de su tamaño. “Con uno almuerzas y no te lo acabas”, expresa Otero.
Durante el festival habrá cultura, tradición, música, cabezudos, exhibición de autos antiguos.
Recientemente Otero Cruz visitó Kissimmee con la intención de explorar el mercado y enseñar a su hija que vive en esta ciudad de Florida, la “receta secreta” que le ha dado el éxito.

En Cabo Rojo instala su kiosco todos los fines de semana en el área de Boquerón, pero viaja a todos los pueblos de la Isla e incluso a Estados Unidos continental a vender sus bacalaítos en todos los eventos culturales que se realizan.
“Me ha visitado Mari Pily, El Conjunto Quisqueya, Luisito Vigoroux y muchos artistas puertorriqueños que son asiduos visitantes pues el concepto les encanta. Si visitas Puerto Rico, vísitame en Cabo Rojo los fines de semana. Solo pregunta por los bacalaítos”, dice Otero.
Cada pieza del manjar frito tiene un precio de $2. Su gran habilidad le permite hacer varios bacalaítos a la misma vez, los vigila para que tengan la consistencia deseada y luego los pone a escurrir. De ahí los toma para dárselos a sus clientes calientitos y crujientes.
“Yo comencé hace 25 años y poco a poco fui agrandando los bacalaítos. Algunos le dicen orejas de elefante y otros los bacalaítos de las estrellas”, dice el empresario quien aprendió a hacer bacalaítos con su madre y años más tarde emprendió el camino con su propio negocio.
Con el tiempo fue haciendo más y más la fritura típica de la cocina puertorriqueña y fue perfeccionando el concepto hasta alcanzar el tamaño de cerca de diez pulgadas de circunferencia.
“Con un bacalao la gente almuerza y come”, aseguró el comerciante, quien lleva 20 años preparando sus enormes frituras. Regularmente utiliza cantidades grandes como 50 libras de harina de trigo y unas 15 libras de filete de bacalao.
