Heavenly Touch Ministries busca construir casa propia para ayudar a mujeres, especialmente hispanas, que enfrentan violencia doméstica, barreras del idioma y falta de recursos
Para una mujer que decide escapar de una relación marcada por la violencia doméstica, cerrar la puerta y alejarse del agresor puede ser apenas el comienzo de una nueva lucha: ¿adónde voy ahora?
Encontrar un lugar seguro donde permanecer, proteger a sus hijos, conseguir ayuda legal, recuperar la estabilidad económica y comenzar nuevamente puede convertirse en un desafío enorme.
Esa es una de las necesidades que busca atender Heavenly Touch Ministries, una organización comunitaria fundada en 2015 en Kissimmee por Sarahí Díaz, quien ha dedicado parte de su trabajo a acompañar a mujeres y niños que atraviesan situaciones de violencia doméstica y otras crisis.

Y en Octubre, Mes de Concientización sobre la Violencia Doméstica, Heavenly Touch Ministries realizará evento benéfico para recaudar fondos destinados a brindar albergue, apoyo y recursos a mujeres sobrevivientes de violencia doméstica,
Una historia de violencia y aislamiento
Detrás de esta misión existen numerosas historias. Para este reportaje, La Prensa entrevistó a dos mujeres sobrevivientes de violencia doméstica que compartieron sus experiencias. Por razones de seguridad y para proteger su privacidad, se omiten sus nombres.
Según el testimonio de la primera mujer entrevistada, de 31 años y madre dos menores, durante su relación fue víctima de agresiones físicas, amenazas y violencia sexual. Recordó varios episodios en los que, según relató, su esposo le colocó almohadas sobre el rostro para impedirle respirar.

“Me estranguló en la puerta de la recámara y me pegó con el puño en la cabeza”, relató.
En otra ocasión, explicó, fue agredida mientras se encontraba en un automóvil. También describió un episodio en el que intentó proteger a sus hijos durante una situación de violencia.
La mujer contó que llegó a pedir ayuda y que, después de recuperar el conocimiento, intentó acercarse a la puerta para que algún vecino pudiera escucharla o auxiliarla. Según su relato, el hombre también la amenazaba con quitarle a sus hijos.
Su historia comenzó antes de llegar a Estados Unidos. Explicó que conoció al padre de sus hijos a través de Facebook y que mantuvieron una relación a distancia durante aproximadamente un año antes de conocerse personalmente en México. Después continuaron la relación y finalmente contrajeron matrimonio.
“Me convencieron de venir a Estados Unidos”, recordó. “Yo estaba sola en el país. Mis papás están en México”, explicó.
Cuando los hijos también quedan atrapados en la violencia
La violencia, explicó, inicialmente estaba dirigida principalmente contra ella y su hija. Sin embargo, sus hijos —una niña de 3 años y un niño de un año— también quedaron expuestos a situaciones relacionadas con el conflicto.
La mujer también describió episodios de control y aislamiento. Ese tipo de aislamiento puede convertirse en una de las principales barreras para una sobreviviente. Cuando una mujer no tiene familiares cercanos, recursos económicos o conocimientos sobre los servicios disponibles, abandonar una relación abusiva puede representar un riesgo adicional.
Y cuando se trata de mujeres inmigrantes o hispanas, la barrera del idioma puede complicar todavía más el acceso a vivienda, servicios legales, empleo y asistencia social.
El reto después de escapar: encontrar dónde vivir
Para Díaz, la necesidad de las sobrevivientes no comienza únicamente cuando finalmente piden ayuda. A través de su trabajo comunitario, ha observado que muchas mujeres permanecen en silencio durante meses o incluso años debido al miedo, la ansiedad, la culpa, la vergüenza y la incertidumbre sobre qué hacer o a quién acudir.
Por eso, Heavenly Touch Ministries ha desarrollado diferentes espacios de acompañamiento y apoyo. El objetivo no es solamente ofrecer un techo por unos días. La propuesta contempla vivienda segura y confidencial, manejo de casos con enfoque informado en trauma, acompañamiento legal, desarrollo laboral, capacitación empresarial, educación financiera, restauración de crédito, apoyo para el cuidado infantil y servicios de restauración emocional.
La meta es ayudar a que las participantes puedan avanzar hacia una mayor independencia y estabilidad.
Una vivienda puede ser el primer paso hacia una nueva vida
Actualmente, la organización también ha creado un espacio de alojamiento temporal que puede recibir hasta seis mujeres. La vivienda cuenta con tres habitaciones con camas literas y una persona permanece pendiente de su funcionamiento y seguridad.
Por el lado emocional esta casa es para una sobreviviente, ese espacio puede significar algo tan básico como dormir sin miedo. “Es más que una organización; es una familia”, explicó Díaz al describir el vínculo que se desarrolla entre las participantes y quienes las acompañan.
Entre Amigas: una puerta que se abre sin presión
Otra de las iniciativas de Heavenly Touch Ministries es “Entre Amigas”, un espacio de encuentro para mujeres que aborda temas como salud emocional, ansiedad, depresión, nutrición, ejercicio, crecimiento personal y espiritualidad.
Las reuniones buscan crear un ambiente de confianza donde las participantes puedan conocer a otras mujeres y sentirse seguras para hablar sobre situaciones que quizás nunca habían contado.
Díaz explicó que en algunas reuniones participan entre 15 y 20 mujeres y que entre ellas puede haber dos o tres que estén atravesando una situación difícil sin haberla compartido con nadie.
“Lo que queremos es que lleguen a nosotras de manera espontánea, sin fuerza”, explicó.
Aunque la espiritualidad forma parte de la identidad de Heavenly Touch Ministries, Díaz explicó que participan mujeres de diferentes iglesias, denominaciones y tradiciones religiosas.
Una organización sostenida por la comunidad
Mantener estos servicios disponibles, sin embargo, representa un desafío constante. El pago de alquiler es de $1950, luz $200, agua $70 y otros gastos. Para solventarlo hace eventos mensuales y una gala para finales de octubre.
Heavenly Touch Ministries no cuenta con financiamiento federal ni con un apoyo privado permanente, según explicó su fundadora. Gran parte del trabajo se sostiene mediante el esfuerzo de Díaz, su familia, amigos y personas de la comunidad que realizan donaciones.
Esas contribuciones permiten cubrir necesidades tan básicas como alimentos, pañales, artículos de higiene personal y parte de los gastos relacionados con la vivienda.
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Por esa razón, las actividades de recaudación son fundamentales para mantener los espacios disponibles y continuar apoyando a las sobrevivientes.
Una gala para apoyar el proyecto
Como parte de esos esfuerzos, Heavenly Touch Ministries realizará el 30 de octubre de 2026 una cena de gala y concierto de piano a las 6:30 p.m. en el Florida Hotel & Conference Center.
El evento contará con la participación del pianista internacional Adlan Cruz y de la actriz, cantante y personalidad de televisión puertorriqueña Daniela Droz, quien será la maestra de ceremonias.
El costo de entrada será de $100 por persona.
Los fondos recaudados contribuirán a los esfuerzos de la organización y a su visión de continuar desarrollando espacios de vivienda y apoyo para mujeres y niños.
Más allá de la gala, Díaz hace un llamado a quienes quieran involucrarse directamente con la misión.
Quienes deseen conocer las necesidades de la organización, colaborar o buscar información sobre cómo apoyar Heavenly Touch Ministries y Casa ISHI, pueden comunicarse directamente con su fundadora, Sarahí Díaz, al 407- 276-2663 o 321-363-6785.
Un refugio para reconstruir, no solamente para escapar
Para las mujeres hispanas que enfrentan además barreras de idioma, diferencias culturales, aislamiento o ausencia de familiares cercanos, contar con personas que comprendan su realidad puede ser particularmente importante.
Por su parte la otra entrevistada, una mujer de 52 años dijo que esta lista para comenzar una nueva vida, después de separarse de su pareja quien está preso por violencia. “Quiero cuidar personas mayores y estoy estudiando para eso y quizás en un futuro estudie enfermería en la Universidad Ana G. Mendez esa es mi aspiración”, agregó.
Porque, como refleja la filosofía de su fundadora, una mujer puede encontrarse a la deriva, pero eso no significa que esté destinada a hundirse.
“Yo quiero ser evento planner (planificadora de eventos)”, replicó la primera entrevistada.
A veces, el primer paso para reconstruir una vida es simplemente encontrar un lugar seguro desde donde volver a comenzar.



