La conferencia se enfocó en la educación, la desinformación digital y la construcción de alianzas entre comunidades para combatir el odio y la discriminación
DENVER, Colorado. — Combatir el antisemitismo no puede ser responsabilidad exclusiva de la comunidad judía. Ese fue uno de los mensajes centrales de una conferencia que reunió durante dos días a más de 400 líderes de 54 municipios de Estados Unidos, con el propósito de transformar la preocupación por el aumento del odio y la discriminación en acciones concretas desde las comunidades.

Durante la conferencia nacional “Together at the Crossroads: A Congress for Allyship & Unity”, (Juntos en la encrucijada: Congreso por la solidaridad y la unidad) celebrada en Denver para combatir el antisemitismo y fortalecer la acción comunitaria, participaron el gobernador de Colorado, Jared Polis, y el alcalde de Denver, Mike Johnston. Ambos formaron parte del encuentro organizado por la David Merage Foundation for Confronting Antisemitism, que reunió a cientos de participantes para abordar el aumento del antisemitismo y promover la colaboración entre comunidades.
Organizado por primera vez, el encuentro congregó a representantes de distintos sectores profesionales, religiosos y comunitarios para analizar las causas del antisemitismo, la propagación de la desinformación y las herramientas necesarias para fortalecer la convivencia democrática.

“Los desafíos que enfrentamos son significativos, y ninguno de nosotros puede afrontarlos solo”, expresó Laura Merage, representante de David Merage Foundation, durante la apertura. La meta, explicó, es que los participantes regresen a sus comunidades mejor preparados, conectados y dispuestos a trabajar juntos.
La convocatoria buscó precisamente ampliar la respuesta frente al odio más allá de los grupos directamente afectados, mediante alianzas entre organizaciones civiles, líderes religiosos, profesionales del ámbito legal y representantes de las fuerzas del orden.
Nancy Lisker, directora de la oficina del American Jewish Committee (AJC) en San Luis, Misuri, destacó la importancia de reunir a personas con distintas creencias y experiencias para encontrar respuestas compartidas ante la intolerancia.

“Fue una conferencia muy importante porque reunió a líderes americanos. No solo judíos; de hecho, la mayoría no eran judíos”, señaló Lisker, quien nació y creció en la Ciudad de México y trabajó para el servicio exterior de su país antes de incorporarse a la organización.
Para Lisker, esa diversidad constituye una parte esencial de la respuesta.
“Yo creo que cada ser en este mundo fue creado a imagen de Dios y que todos tienen derecho a disfrutar de los mismos derechos y de la vida en plenitud”, afirmó.
Un problema histórico con nuevas formas de propagación
El antisemitismo, una forma de prejuicio y hostilidad contra los judíos, tiene una larga historia, pero sus manifestaciones actuales plantean desafíos particulares, especialmente por la velocidad con la que los mensajes pueden difundirse a través de internet.
Lisker advirtió que el fenómeno ha cobrado nuevo impulso durante las últimas décadas y que la situación se ha agravado desde los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza.
“Cuando tomé este trabajo, me di cuenta de que hay mucho por hacer. El antisemitismo es un asunto que tiene milenios, pero hoy día ha tomado nuevamente un nuevo auge”, expresó.
La entrevistada también manifestó preocupación por la tendencia a responsabilizar a los judíos de Estados Unidos y de otros países por las acciones del Gobierno israelí o por el desarrollo de la guerra.
Dijo que distinguir entre las comunidades judías y las decisiones de un Gobierno es fundamental para evitar generalizaciones que alimenten la discriminación. La crítica a las políticas de un Estado y el antisemitismo no son equivalentes, aunque las discusiones políticas pueden convertirse en vehículos de prejuicios cuando se dirigen contra los judíos como grupo.
Ted Deutch, director ejecutivo del American Jewish Committee, también subrayó durante la conferencia que combatir el antisemitismo es una responsabilidad de toda la sociedad. Asimismo, advirtió sobre los incidentes antisemitas y la preocupación que experimentan muchos judíos estadounidenses al asistir a servicios religiosos y participar en actividades comunitarias.
Redes sociales, desinformación e inteligencia artificial
Uno de los principales temas del encuentro fue el papel de las plataformas digitales en la amplificación de mensajes de odio. Los participantes examinaron cómo los algoritmos, las cuentas falsas y las campañas coordinadas de desinformación pueden propagar prejuicios, aumentar la polarización y exponer a los jóvenes a ideologías extremistas.
“Se habló mucho de cómo las redes sociales han sido, desafortunadamente, un catalizador para enardecer e incitar el antisemitismo”, explicó Lisker.
La discusión también incluyó los desafíos que plantea la inteligencia artificial, especialmente cuando se utiliza para crear o difundir información falsa y contenidos discriminatorios a gran escala.
Los asistentes plantearon la necesidad de promover una mayor responsabilidad de las plataformas digitales y ofrecer herramientas para que los usuarios puedan reconocer información engañosa e identificar mensajes que promueven la hostilidad contra determinadas comunidades.
Otro asunto central fue la negación y distorsión del Holocausto. Los participantes destacaron la importancia de preservar los testimonios de los sobrevivientes, fortalecer la enseñanza de la historia y desarrollar estrategias educativas capaces de conectar con las nuevas generaciones.
De las conversaciones a los compromisos comunitarios
La conferencia también puso énfasis en la necesidad de convertir el diálogo en acciones sostenidas. Entre las estrategias discutidas figuraron fortalecer las alianzas entre organizaciones, impulsar iniciativas educativas, cuestionar la desinformación y apoyar a las personas afectadas por actos discriminatorios.
Para Lisker, reunir a líderes de diferentes credos y sectores permitió identificar herramientas para comprender mejor las causas del odio y trabajar de manera conjunta para combatirlo.
“Se trató de entender por qué se produce el antisemitismo, por qué se dan otros tipos de odio y qué herramientas tenemos para fomentar el entendimiento y luchar contra ellos”, indicó.
La diversidad de participantes también permitió abordar las dificultades que enfrentan otras minorías y explorar puntos de encuentro entre grupos que comparten la defensa de los derechos humanos y la democracia.
La expectativa de los organizadores es que los vínculos establecidos durante los dos días de reuniones se traduzcan en colaboraciones duraderas y proyectos concretos en las comunidades participantes.
Al concluir el encuentro, Lisker destacó que regresaba a San Luis con nuevas relaciones profesionales, herramientas y renovada esperanza.
“Me voy con el corazón lleno de muchas relaciones importantes y, sobre todo, con más herramientas y con la esperanza de que todavía hay muchas cosas por hacer”, afirmó.
Su mensaje final coincidió con el propósito central de la conferencia: reconocer que el odio no se combate únicamente con declaraciones de solidaridad, sino también mediante la participación ciudadana, la educación y la disposición de intervenir frente a la discriminación.
“Mientras existan las ganas de hacerlo, hay soluciones, porque tenemos la capacidad y la voluntad como seres humanos”, concluyó Lisker.
El desafío ahora será trasladar ese compromiso a la vida cotidiana: en las escuelas, las instituciones, las comunidades religiosas y los espacios digitales. Para los participantes, construir comunidades más seguras e inclusivas exige reconocer que la lucha contra el antisemitismo y otras formas de odio es una tarea compartida.




