Un triunfo atípico, marcado por la resiliencia, la emoción y la solidaridad en pista.
Daytona vivió una de sus noches más extrañas y emocionantes con la victoria de Connor Zilisch, el piloto de apenas 19 años que se alzó con el triunfo en la Wawa 250 Powered By Coca-Cola. Sin embargo, la carrera estuvo llena de circunstancias inusuales que hicieron de este triunfo algo muy distinto a lo esperado.
El joven piloto reconoció que la experiencia fue “la victoria más rara” de su carrera hasta ahora, incluso más que la vivida en Texas meses atrás.
Zilisch cedió su asiento a Parker Kligerman debido a cuestiones médicas que le impedían completar toda la competencia. Aun así, la reglamentación de NASCAR le permitió figurar oficialmente como ganador, ya que había iniciado la carrera y sumó los puntos para su equipo.
“Fue algo extraño, nervioso, pero también muy emocionante. Nunca había estado en esa posición, sentado sin poder controlar nada. Solo quería que Parker lograra el triunfo porque se lo merece, y porque Daytona me debía una victoria”, confesó Zilisch, todavía con la adrenalina a flor de piel tras ver la bandera a cuadros desde fuera del auto.
La tensión se vivió especialmente en los últimos giros bajo tiempo extra, cuando el piloto observaba desde los pits cómo su auto peleaba por la victoria sin poder intervenir. “Me recordó a cuando vi mi coche terminar en las 24 Horas de Daytona. Es un momento de nervios en el que no tienes el control, pero la emoción es enorme”, agregó.
Más allá del resultado oficial, Zilisch destacó la labor de Kligerman al volante y agradeció su compromiso con el equipo:
“No quería bajarme del auto, fue una de las decisiones más difíciles de mi vida. Pero sabía que lo correcto era darme una semana más para recuperarme y que Parker tomara el relevo. Él hizo un trabajo increíble y todos sabemos que se merece un triunfo en la Xfinity Series”.
Por su parte, Parker Kligerman también compartió sus sensaciones tras ser pieza clave en la victoria:
“Es como… yo no podía hacer nada más que aplaudir y disfrutar. Tal vez deba conseguirle un anillo a Connor, porque soy el primero en ayudar a alguien a ganar un campeonato así. Esa es nuestra historia”, dijo entre risas, valorando la experiencia compartida con el joven piloto.
Kligerman también reconoció la dificultad de adaptarse al auto en las primeras etapas:
“Al inicio estaba un poco detrás del coche, pero ya en la etapa 3 todo encajó. El equipo hizo cambios claves en las paradas y eso ayudó mucho. En las super speedways, una vez que entras en la zona roja tienes que moverte, sentirlo y reaccionar sin pensarlo demasiado. Y con un coche tan bueno como este, todo es posible”.
La escena posterior en la recta principal reflejó la unión del grupo: Zilisch corrió para encontrarse con Kligerman y celebrar juntos la victoria, un gesto que reforzó el carácter humano de la hazaña.
Para el joven de Carolina del Norte, este resultado no solo suma un hito en su carrera, sino que también lo consolida como una de las grandes promesas del automovilismo estadounidense.
Daytona volvió a escribir una página inesperada de su historia. Y Connor Zilisch, con apenas 19 años, ya forma parte de ella.