Congresistas y activistas llaman la atención sobre manipulación como estrategia para suprimir votos y mantener el poder republicano
Un esfuerzo inusual de redibujar distritos a mitad de la década podría poner en riesgo uno de los dos escaños demócratas de Florida Central en el Congreso, por eso líderes de ese partido se reunieron recientemente para denunciar lo que califican como un ataque directo a la democracia.
En una conferencia de prensa en Orlando, el congresista Maxwell Frost junto con el senador estatal Carlos Guillermo Smith, a las representantes Anna V. Eskamani, LaVon Bracy Davis, Johanna López y Rita Harris y otros líderes comunitarios, “dieron la voz de alarma” frente a la propuesta del gobernador Ron DeSantis, impulsada tras las presiones del presidente Donald Trump.
El objetivo en Florida, dijeron, es redibujar los mapas electorales para ampliar la representación republicana en el Congreso, pese a que la delegación de Florida ya favorece al GOP con 20 legisladores republicanos frente a los 8 demócratas.
“Con su mayoría debilitándose, los republicanos saben que están a punto de perder el control de la Cámara de Representantes. En lugar de competir por los votos, intentan borrarlos. El gerrymandering se ha convertido en su último recurso para silenciar a los votantes, inclinar la balanza a su favor y evitar rendir cuentas en las urnas”, advirtió Frost.
El término gerrymandering se refiere a la práctica de redibujar los límites de los distritos de manera estratégica para favorecer a un partido político, a menudo diluyendo el poder de los votantes de la oposición.
El congresista Darren Soto, cuyo distrito en Kissimmee y partes de Orlando y Polk es más competitivo que el de Frost, aseguró que está preparado para dar la pelea. “Estoy listo para caer en cualquier distrito que exista en Florida o en el área de Florida Central, y ya este mapa está gerrymandering [manipulado]. Este es mi hogar y tenemos una base de muchos que nos apoyan aquí”, afirmó.
“Ellos saben que Donald Trump es muy impopular y que van a tener una gran pérdida en 2026. Entonces necesitan hacer trampa para tratar de ganar, y esto es un ataque a la democracia y a nuestros votantes también”, según Soto.
Soto afirmó estar especialmente preocupado por proteger los derechos de los hispanos en su distrito, amparados por la Ley de Derecho al Voto, que prohibió la discriminación racial en la votación y la representación.
Mientras el presidente del Partido Demócrata del condado de Orange, Samuel Vilchez Santiago, acusó a Trump y DeSantis de querer “amañar” las elecciones. “En lugar de trabajar para ganarse los votos de la gente, buscan silenciarnos al impulsar una redistritación a mitad de década, un plan sin precedentes y antidemocrático”, denunció.
Vilchez también defendió el voto por correo, blanco de ataques de Trump. “Si no fuera seguro, no estarían trabajando tan duro para dificultar que la gente vote. La gran mayoría de los votantes por correo en Florida son adultos mayores, muchos de ellos republicanos. Lo más preocupante es de dónde viene esta idea: él mismo dijo en televisión que un dictador ruso [Vladimir Putin] le aseguró que perdió en 2020 por el voto por correo. ¿Entonces quién dicta las decisiones de Donald Trump, un líder extranjero? Eso es inaceptable para nuestra democracia”, subrayó.
Frost añadió que estos ataques forman parte de un proyecto político más amplio. “Esto no se trata solo de elecciones intermedias: él busca manipular el sistema para consolidar el poder y allanar el camino hacia una dictadura en Estados Unidos”, dijo.
Aunque tanto la Cámara como el Senado de Florida carecen de los números necesarios para que los demócratas puedan detener este proceso si avanza, los líderes aseguran que continuarán luchando, porque estos intentos de redibujar los distritos para mantener a los republicanos en el poder son antidemocráticos, injustos e ilegales.
La representante Eskamani denunció públicamente la intención de crear un comité para redibujar los mapas electorales a mitad de década, imponiendo además una “mordaza” que excluiría a legisladores críticos del proceso. También alertó sobre los intentos de Donald Trump y su partido de restringir el voto por correo y de impulsar una convención constitucional para reescribir la Constitución, medidas que calificó como peligrosas para el futuro del país y su democracia.
“Mis padres emigraron de Irán a Estados Unidos. Aquí nos enorgullecemos de nuestra democracia y de tener elecciones competitivas. La idea de manipular los mapas electorales para elegir políticos a conveniencia es una traición a los principios que millones de personas han buscado la democracia en este país”, expresó Eskamani.
Por su parte Bracy Davis advirtió que Florida enfrenta un intento “ilegal y sin precedentes” de redibujar los mapas electorales, una maniobra que calificó como un ataque directo a la representación justa.
“Ha llegado el momento de decir basta. Donald Trump sabe que no puede ganar limpiamente y, en lugar de ganarse la confianza del pueblo, ha optado por manipular las reglas con la ayuda de Ron DeSantis. Esto no es liderazgo, es ilegalidad; no es democracia, es desesperación; no es servicio, es traición. Desde cada rincón de Florida lucharemos en los tribunales, en las comunidades y en las urnas, porque nadie está por encima de la ley ni más allá de la voluntad del pueblo”, afirmó la representante estatal.
Durante su intervención la representante López advirtió que esta es una “una campaña de manipulación y control” para beneficiar a un grupo reducido en el poder.
“El presidente debería enfocarse en lo que realmente importa como es la asequibilidad, la salud y la educación, no en perseguir, dividir y borrar las voces de nuestras comunidades”, recalcó López. “No se trata solo de líneas en un mapa, sino de silenciar las voces de millones de latinos y afroamericanos que merecen una representación justa. Redibujar distritos para minimizar nuestras voces es un ataque no solo contra comunidades marginadas de Florida, sino contra todo el país. Si permitimos que esta manipulación avance, nuestros hijos crecerán en una nación donde sus voces valen menos, sus necesidades son ignoradas y su futuro se decide sin ellos”.
Finalmente, los demócratas de Florida llamaron a otros estados gobernados por demócratas, como California, a responder con sus propios rediseños de distritos y pidieron la creación de un comité nacional independiente de redistribución de distritos. Si los nuevos mapas en Florida son aprobados, adelantaron que acudirán a los tribunales para frenarlos.
“Nuestro comité nacional ha sido claro: cuando tuvimos la mayoría en 2021, cada demócrata votó por acabar con el gerrymandering en todo el país, y cada republicano votó en contra. No somos iguales, pero tenemos que luchar en igualdad de condiciones”, afirmó Vilchez.
El actual impulso nacional de redistribución de distritos comenzó recientemente en Texas cuando el presidente Trump declaró que quería cinco distritos republicanos más en ese estado. Los demócratas protestaron. En una acción sin precedentes, los demócratas texanos abandonaron su estado para pausar la votación en las elecciones especiales.
Siguiendo a sus homólogos texanos los republicanos de Florida abrieron la puerta a la redistribución de los mapas de este estado a principios de este mes cuando el presidente de la Cámara de Representantes estatal, Danny Pérez, anunció la creación de un comité para analizar la redistribución de distritos a mediados de la década.
“Los republicanos, prefieren trazar mapas a puerta cerrada y lo hacen porque saben que perderán la elección”, finalizó Frost.
