LOS ÁNGELES — Durante años, Nick Reiner luchó públicamente contra la adicción, una batalla marcada por recaídas, periodos de indigencia y múltiples intentos de rehabilitación, siempre con el respaldo de su padre, el legendario actor y director Rob Reiner. Esa historia de dolor y redención, que incluso llegó al cine, dio un giro trágico este fin de semana.
Nick Reiner, de 32 años, fue ingresado el lunes en la cárcel del condado de Los Ángeles bajo sospecha de haber asesinado a sus padres, Rob Reiner y su madre, Michele Singer Reiner, quienes fueron hallados muertos dentro de su residencia en Brentwood, horas después de haber asistido a una fiesta navideña en Hollywood.
Las autoridades han divulgado pocos detalles sobre el doble homicidio. Los cuerpos fueron encontrados el domingo por la tarde en la vivienda ubicada en la cuadra 200 de Chadbourne Avenue. Hasta ahora, la policía no ha informado sobre la causa de la muerte ni el arma utilizada, mientras la investigación continúa en curso.
Amigos cercanos a la familia relataron al Los Angeles Times que Rob Reiner y su hijo habrían tenido una discusión la noche del sábado durante una celebración navideña en la casa del presentador Conan O’Brien. Varios asistentes notaron que Nick se comportaba de manera extraña durante el evento, según las mismas fuentes.
La tragedia ha conmocionado a Hollywood y a quienes siguieron de cerca la historia de los Reiner, una familia que convirtió su lucha privada en un testimonio público sobre la adicción. Nick pasó su adolescencia entrando y saliendo de centros de rehabilitación y experimentó episodios de indigencia. En 2015 logró mantenerse sobrio y colaboró con su padre en la película Being Charlie, un drama semi-autobiográfico sobre la adicción y la recuperación.
Rob Reiner dirigió el filme y Nick coescribió el guion, inspirado en gran medida en su propia relación. La película retrata a un padre exitoso enfrentando la impotencia de ver a su hijo consumido por las drogas, una dinámica que reflejaba su vida real. En una escena clave, el personaje del padre dice: “Prefiero que me odies y que estés vivo”.
En entrevistas concedidas durante el estreno de la cinta en el Festival de Cine de Toronto, Nick habló abiertamente de su pasado con la heroína y de la decisión pragmática que lo llevó a dejarla. “Me cansé de esa vida”, dijo entonces al Los Angeles Times. “Vengo de una buena familia. No se suponía que yo estuviera en la calle o en refugios para personas sin hogar”.
En esas mismas conversaciones, Rob Reiner expresó su arrepentimiento por haber confiado más en especialistas que en la voz de su propio hijo. “Cuando Nick nos decía que no le estaba funcionando, no lo escuchábamos”, reconoció. Michele Singer Reiner también admitió que creyeron a consejeros que les decían que su hijo mentía o los manipulaba.
Nick contó en entrevistas posteriores que llegó a vivir en la calle porque se negó a ingresar en los programas de rehabilitación que sus padres le sugerían. “Si quería hacerlo a mi manera, tenía que ser sin casa”, dijo a People en 2016, admitiendo que pudo haber muerto durante ese periodo. “Es cuestión de suerte. Tiras los dados y esperas sobrevivir”.
Para Rob Reiner, filmar Being Charlie fue revivir heridas profundas. “Fue muy duro atravesarlo por primera vez y luego volver a hacerlo al hacer la película”, dijo entonces, aunque también describió el proceso como terapéutico y clave para fortalecer su relación con su hijo.
Hoy, esa historia de esfuerzo familiar termina envuelta en una tragedia que nadie imaginó. Un amigo cercano de la familia aseguró que Rob y Michele “hicieron todo por Nick”, desde tratamientos hasta terapia, poniendo sus propias vidas en pausa para ayudarlo. “Nunca he conocido una familia tan dedicada a un hijo. Que termine así es devastador”, dijo.
Una fuente policial indicó que, al momento de las muertes, se estaban considerando arreglos legales de tutela para Nick. En entrevistas previas, él había elogiado a sus padres por ayudarlo a mantenerse sobrio, aunque también expresó su deseo de forjar su propio camino, lejos de la sombra de su famoso padre.
Rob Reiner, ícono de la televisión por su papel de “Meathead” en All in the Family y director de clásicos como When Harry Met Sally…, The Princess Bride y Stand by Me, había dicho que siempre estaría dispuesto a volver a trabajar con su hijo. “Él era el corazón de la película”, afirmó en una ocasión. “Es brillante y talentoso, y encontrará su camino”.
Ahora, mientras la investigación sigue abierta, Hollywood observa con incredulidad cómo una historia que parecía de supervivencia y reconciliación se transforma en una de las más trágicas del año.
